Autor: Pozo, Raúl del. 
   ¡Viva la Constitución!     
 
 Pueblo.    24/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ACOTACIONES A LA SESION

¡VIVA LA CONSTITUCIÓN!

COMO dijo el poeta, ayer, el miedo anduvo solitario porla Cámara. Hay atrás

muchas guerras civiles, muchos policías muertos, muchos paisanos muertos,

pronunciamientos, protomártires, exilios... Y sobre ayer, los observadores

dijeron que el «espíritu de la guerra civil aleteó por la Cámara» o que «el

debate fue lamentable y evitable» o que «se destapó la caja de los truenos».

Pero, sobre todo, se insiste que ayer se despedazó el consenso. Y si el consenso

hubiera muerto -es un decir-, ¡viva la Constitución! El Parlamento en la época

de la transición había sido una bombonera, una pavana Los señores diputados

vivían un VersaJles pragmático para que se hiciera la Constitución y se

consolidara el frágil sistema de. mocrático. Ayer, solemnemente, la ponencia

constitucional fue entregada al presidente del Congreso y al presidente de las

Cortes Por vez primera en la historia de España una Constitución se ha

elaborado por consenso. No tendrá la resonancia de los primeros

buscadores de oro. ni la hermosura de la Biblia. Le faltará literatura.

Posiblemente - aunque se ha quitado del tercer borrador- se perpetuará un

sistema de economía de mercado. No es tan revolucinaria como la portuguesa, ni

está escrita sobre el viento, como la inglesa; ni tan original como «La

Pepa», ni tan formalmente obrerista y laica como la del 31, pero es la

Constitución nuestra, la del pueblo español. Con los aciertos sobre la Monarquía

de la Constitución sueca, la habilidad de la italiana del 47, los frenos de la

alemana del 49. la frescura de la del 31, la cercanía de la portuguesa de los

claveles. Es práctica y cuidada. Dejaráa todos descontentos, pero nadie hará de

ella bandera electoral. No es dogmática. Liberal-progresista. «Liberal, en el

esqueleto; progresista, en la musculatura.» Ha sido más fácil ponerse de acuerdo

en los mecanismos que en los adjetivos.

- La Constitución del 78 está en marcha y ayer pudo romperse el pacto de no

agresión entre dos partidos: el PCE y Alianza Popular. Pero pensar que la

realidad española, sus desajustes regionales, su lucha de clases, sus

diferencias de intereses, sus contrastes y el miedo colectivo, fruto de la

guerra civil, podrían ser siempre tocados con guantes de seda era pedir

milagros. El compromiso, el consenso, la pavana, no correspondían a una España

que bulle, que despierta. El guante de seda llevaba dentro puños de hierro.

Pensar que un comunista podría ser siempre el apagafuegos era puro surrealismo.

El señor Carrillo ha distendido cien veces la Cámara y el señor Fraga ha

renunciado cien veces a sacar la esp´ada Pero ayer Carrillo, cuando el líder de

AP se erigió en «protomártir» y capitalizó para su partido el desorden público,

se arrancó. Y si se arranca cualquiera no saltan chispas. Pero saltó Carrillo

para decir que el señor Fraga había hecho un mal servicio al Parlamento, que

había repetido conceptos de los años 30, que la repetición de la política de

entonces podría llevar a que los que ganasen no fueran los de entonces, que en

España existe la lucha de clases, que la lucha de clases no está entablada entre

las fuerzas de orden público y los trabajadores, sino entre el pueblo y ciertos

intereses, etc., y entonces el «miedo anduvo solitario por la Cámara».

- Los diputados ingleses, los italianos, los suecos y los norteamericanos se

acuerdan de sus respectivas madres y no explota el miedo. Nuestro sistema

parlamentario es frágil: España es fuerte, convulsa, saludable, llena de vida y

de coraje y no siempre en la Cámara puede haber gracilidades. El Parlamento es

la escenificación objetiva de realidades y contradicciones. No es, pues, una

dulce comedia.

El señor Carrillo nos congregó más tarde para decirnos que las orejas rojas

del lobo no han asomado al hemiciclo, que no quiso decir que una guerra civil

tendría diferente resultado, sino que si hubiera involución, hasta el sector

monopolista perdería. «Sólo con un sistema democrático pueden hoy hacerse

negocios.» Dijo que afirmar que no hay luchas de clases es no comprender la

realidad y que jugar con el descontento en estos momentos de inquietud es lugar

con fuego. «Ni ofensa, ni amenaza. Fraga se ha puesto de protomártir cuando

nadie le ha amenazado.»

Si el consenso se hubiera deteriorado -es un decir-, ¡viva la Constitución! La

realidad se amortigua en un compromiso y entra por la ventana. Allí dentro allá

afuera está el país, que ha retado, ha hecho una Constitución, y no quiere saber

nada de guerras civiles que ocurrieron hace miles de años.

Raúl DEL POZO

 

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