Autor: Reinlein García-Miranda, Fernando. 
   La Constitución y las Fuerzas Armadas (I)     
 
 Diario 16.    24/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 24. 

La Constitución y las Fuerzas Armadas (I)

Fernando Reinlein García-Miranda (Ex capitán de Infantería)

Una afortunada gestión periodística llevó a la calle, es decir, a su lugar, el

debate sobre los textos constitucionales que van a regir la convivencia española

en el futuro.

Probablemente el aspecto peor tratado sea el referente a la defensa en general y

a las Fuerzas Armadas en particular, confirmando así el desconocimiento o quizá

el miedo con que los partidlos políticos abordan el tema. Un cierto sometimiento

mental en cuanto a la imposibilidad de abordar el tema militar a fondo, un

pragmatismo discutible y la indudable utilización del tabú de las Fuerzas

Armadas, han servido para justificar otro tipo de acciones y omisiones

políticas.

Pero la responsabilidad a la hora de redactar el ordenamiento constitucional que

va a regir nuestra convivencia en el futuro es demasiado grande para que la

pusilanimidad o los intereses de partido suplanten el valor superior que

encierra la redacción del texto constitucional.

Sería preciso un análisis detallado de cada uno de los artículos que directa o

indirectamente afectan a las Fuerzas Armadas. Razones de espacio no nos permiten

ir más allá de una ojeada superficial al borrador.

Derecho de petición y sindicación

Artículo 33.—1. Todos los españoles tendrán el derecha de petición o reclamación

personal y colectiva, per escrito, en la forma y con los efectos que determine

la Ley.

No podrá ser ejercido este derecho por las Fuerzas o Institutos Armados o

por los demás Cuerpos sometidos a la disciplina militar, ni por quienes

a ellos pertenezcan.

Artículo 31.—1. Todos tienen el derecho a sindicarse libremente. La Ley podrá´

excluir o limitar el ejercicio de este derecho para determinadas categorías de

servidores del Estado.

El claso más flagrante de regresión lo encontramos en el artículo 33, donde

específicamente se limita el derecho de petición de los militares. Sin embargo,

el Fuero de los Españoles, de la época franquista, preveía el ejercicio de ese

derecho a través de las disposiciones que regían la institución militar. Resulta

paradójico que la Constitución de 1931 también fuera, en este aspecto, tan

regresiva como el proyecto actual, sn relación con la de la restauración

borbónica de 1876. Parece, por tanto, que los textos constitucionales

considerados progresistas son más tajantes que los reaccionarios en la negativa

de un derecho que actualmente se reconoce en la mayoría de los países

democráticos.

El artículo 31, en su párrafo 1, permite la sindicación con limitaciones para

los servidores del Estado. Aunque las disposiciones vigentes sobre participación

política limiten en gran medida los derechos naturales de ios militares como

ciudadanos, ello no tiene gran trascendencia por su carácter coyuntural. Incluso

pueden ser convenientes en un periodo en el que la falta de hábitos

democráticos, el rescoldo de viejos rencores1 y la búsqueda de su espacio por

partidos y organizaciones sindicales, podrían impedir una actitud serena de los

Ejércitos, tan necesaria ahora.

Pero limitar esos derechos en la Constitución puede convertir a los militares en

ciudadanos de segunda.

La unidad jurisdiccional

Artículo 107.—3. El principio de unidad jurisdiccional es la´base de la

organización y funcionamiento de los tribunales. La Ley regulará el ejercicio de

la justicia militar en el ámbito estrictamente castrense y de acuerdo con tos

principios de la Constitución.

4. Se prohíben los tribunales de excepción, salvo lo dispuesto en cuanto a

tribunales de guerra y excepción.

En este artículo encontramos el principio de la unidad jurisdiccional, donde se

estipula que la Ley regulará el ejercicio de la justicia militar en el ámbito

estrictamente castrense. El texto constitucional, fruto de un compromiso, no

resuelve plenamente el problema. Para que la Ley ulterior esté de acuerdo con el

principio de la unidad jurisdiccional, lo coherente sería que el texto

constitucional no reservase ningún ámbito "estrictamente castrense" y, en todo

caso, al hacerlo, especificase si se refiere a la persona, al lugar o al delito.

Hay que hacer mención expresa, sin embargo, de lo positivo de la desaparición de

los tribunales de honor, según se desprende del párrafo 4 de este artículo.

Misión de las Fuerzas Armadas

Artículo 10. Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la

Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e

independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento

constitucional.

Artículo 102. Las Fuerzas de Orden Público, bajo la dependencia del Gobierno,

tendrán como misión defender el ordenamiento constitucional...

Probablemente lo más importante para un militar es conocer la misión que le

asigna la nación a la que sirve.

En principio, no parece necesario que aparezca explícitamente en el texto

constitucional, pues éste ha de reflejar los principios por los que se rige el

régimen que se inicia. Así lo entendió la II República, que en su artículo 6

especificaba que "España renuncia a la guerra como instrumento de política

nacional", aunque más adelante se enumeraban los mecanismos para la declaración

de la guerra, dando por sentado que los Ejércitos se limitarían a cumplir las

decisiones dimanantes del poder ejecutivo. La Constitución alemana (Ley

Fundamental) asigna a sus Fuerzas Armadas una sola misión: Defensa.

En el texto del borrador que se analizan las misiones de las Fuerzas Armadas y

las de Orden Público son bastante detalladas. Es muy preocupante que se

encomiende a ambas las mismas misiones respecto al "ordenamiento

constitucional".

Ello lleva implícito la utilización de las Fuerzas Armadas como prolongación de

las de Orden Público en el caso de que éstas se declarasen incapaces de llevar a

cabo su misión de "defensa" del ordenamiento constitucional.

Y todo ello sin contar los riesgos de dejar en manos de los Ejércitos la

interpretación de cuándo se ha quebrantado el "ordenamiento constitucional" y si

es preciso defenderlo.

 

< Volver