Ayer, reunión de las ejecutivas del P.S.O.E. y P.C.E.. 
 Socialistas y comunistas no apoyarán la investidura  :   
 Escasa capacidad de maniobra de Suárez, tras esta decisión, para conseguir ciento setenta y seis votos que necesita. 
 ABC.    16/12/1978.  Página: 1,5. Páginas: 2. Párrafos: 12. 

AYER, REUNIÓN DE LAS EJECUTIVAS DEL P.S.O.E. Y P.C.E. SOCIALISTAS Y COMUNISTAS NO APOYARAN LA INVESTIDURA

Escasa capacidad de maniobra de Suárez, tras esta decisión, para conseguir los ciento setenta y seis votos que necesita

Madrid. (De nuestra Redacción.) Tras la reunión al más alto nivel celebrada ayer entre el Partido Comunista y el Partido Socialista, ha quedado claro que el presidente Suárez no podrá contar con otro apoyo de cara a la votación de investidura que el de las minorías vasca y catalana y el de algunos diputados del grupo mixto. Al cabo de cuatro horas de reunión, los estados mayores de las dos principales fuerzas de la izquierda anunciaron que sus respectivos grupos parlamentarios no apoyarán al presidente Suárez en la investidura.

El encuentro tuvo lugar en la sede del P. S. O. E. Por parte comunista asistieron Santiago Carrillo. Simón Sánchez Montero, Pilar Brabo, Eugenio Triana y Roberto Lerchundi. Por Darte socialista estuvieron presentes Felipe González, Enrique Múgica, Luis Gómez Llórente, Luis Yáñez y Javier Solana.

La decisión de comunistas y socialistas no incluye en sentido estricto ningún elemento nuevo. Era sabido que los socialistas votarán negativamente, y era sabido que los comunistas no votarán afirmativamente en ningún caso. La duda estriba en si en la interpretación de éstos del concepto «no apoyar» cabe la abstención. Téngase en cuenta que en el caso de que el presidente no sacara la mayoría absoluta en la primera vuelta, las abstenciones resultarían decisivas en la segunda.

De acuerdo con la información facilitada por la agencia Efe, ambos partidos expusieron también su coincidencia de criterios en torno a la urgencia de la convocatoria de elecciones municipales. En un comunicado conjunto, facilitado al término de la entrevista, ambos partidos manifestaron haber llegado a la conclusión de que la situación del país requiere un Gobierno con

SOCIALISTAS Y COMUNJSTAS NO APOYARAN LA INVESTIDURA

mayor solidez parlamentaria y más amplia legitimación democrática. El secretario general del P. C. E., Santiago Carrillo, concretó su posición en este punto, explicando «ue el P. C. E. desearía que existiera tía

Gobierno de «más amplia base».

Sabido es que los comunistas se refieren con esta expresión al Gobierno de concentración o al Gobierno de coalición U.C.D.-P.S.O.E. Y sabido es que los socialistas se oponen a una y otra fórmula.

La decisión conjunta de comunistas y socialistas de «no apoyar» a Suárez viene a constatar que el margen de maniobra del presidente a la hora de recolectar los 176 votos que necesitaría para conseguir la investidura en la primera vuelta es realmente reducido. Hay que tener en cuenta que Alianza Popular —o, al menos, la mayoría de sus diputados— tampoco le apo-yará con sus votos.

U.C.D. tiene en estos momentos 158 diputados en su grupo parlamentaria, y tres más curiosamente «destinados» en el grupo mixto. A estos 161 votos habría que manar los ocho de la minoría catalana, que hace tiempo que ha prometido que apoyará a Suárez en el caso de que quede aplazada la convocatoria de elecciones generales y agilizado, por tanto, el proceso de elaboración del Estatuto de Autonomía.

Aún serían necesarios siete votos más. U.C.D. podría conseguirlos, o bien entre una propios disidentes (Lasuén, Acevedo, Burguera, Aizpún, Morales y Ramírez Refalla) o bien entre otros diputados del grupo mixto (Gómez de las Roces, Emilio Gastón, Raúl Morodo, Carlos Güell), o bien, aunque esto parece más problemático, entre algunos diputados de Alianza Popular (Licinio de la Fuente, López Bravo, Antonio Carro).

Aunque de los trece nombres mencionafios es muy posible que haya siete dispuestos a votar afirmativamente, U. C. D. debe tener también en cuenta la posibilidad de que por enfermedad, absentismo o súbita disidencia alguno de sus propios diputados no comparezca, se abstenga o vote en contra. La única manera de contar con un margen de comodidad de cara a la mayoría absoluta consistiría en acumular también los ocho votos del Partido Nacionalista Vasco.

Este esquema sería de alguna manera trasplantable también a la segunda votación, en el caso de que socialistas, comunistas y Alianza optaran por el «no». U. C. D. tendría que contar entonces, a través de la

abstención, con la colaboración de esos mismos siete diputados, además de con 1» de los catalanes.

En círculos políticos muy diversos —incluidos los de la propia U. C. D__se considera inaceptable ningún tipo de contrapartida relacionada con el techo autonómico con vistas a asegurar la investidura. A este respecto ca-be recordar que el P.S.O.E. denunció recientemente el apoyo de U.C. D. al P. N. V. en la Comisión encargada de redactar el anteproyecto del Estatuto vasco, acusando al partido del Gobierno de estar comprando así los votos nacionalistas, de cara a la investidura.

En torno al tema existe también la interpretación de que el diputado Juan Echevarría —cuyas simpatías por el P.N.V. son de todos conocidas— habría estado votando sistemáticamente contra los criterios de este partido. Este punto puede quedar aclarado según se decida o no —últimamente ha habido rumores al respecto— abrir expediente disciplinario dentro de U. C. D. al mencionado diputad».

 

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