Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Las disensiones     
 
 Informaciones.    01/11/1976.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

LAS DISENSIONES

Por Abel HERNÁNDEZ

¿Es tan difícil para este país ponerse de acuerdo civilizadamente? Todo el mundo está convencido de que a su sí no hay no. Cuarenta años de apoliticidad contribuyen aún más a las divisiones intestinas y al desconcierto. España siempre ha propendido a absolutizar lo relativo y a realitivizar lo absoluto.

Prácticamente, en todos los sectores políticos hay disensiones.

La más grave de las disensiones en este momento afecta al socialismo. El reciente ataque al P.S.O.E. renovado de don Felipe González por la Federación de Partidos Socialistas es un hecho muy grave. El sector histórico también redobla sus improperios contra sus «hermanos». El señor Murillo, en el acto conjunto de este fin de semana con el P.S.D.E. del señor García López, tampoco ha tenido pelos en la lengua. El señor líe la Cueva ha hecho llegar a nuestra Redacción una especie de carta abierta a don Felipe González, en la que, entre otras cosas, subraya los vínculos del P.S.O.E. renovado con el Partido Comunista. Alude a unas recientes declaraciones del señor Gómez Llórente —«ilusos los del sector históricos del P.S.O.E., que pretenden que rompamos nuestros lazos con nuestros hermanos comunistas»—, y del señor Peces Barba, en El Escorial —((debemos caminar hacia la formación de un partido único con el P.C.»—. Y añade el dirigente del P.S.O.E. histórico: ((Dígame, sinceramente, sin tapujos, don Felipe, si después de todo esto usted puede hablar de construir una sociedad capitalista en España; si puede ya alguien creer algo de lo que salga de su boca cambiante»

Está claro que las disensiones en el seno de los socialistas se han agravado en las últimas semanas. Pero en casi todas partes cuecen habas: los falangistas aparecen ((irreconciliables»; la Democracia Cristiana encuentra graves obstáculos para su unión (el principal de los cuales, según nos dicen dirigentes demócratas-cristianos, es la actitud del señor Gil-Robles); la Federación Social-Demócrata no consigue integrar en su seno a los del P.S.D.E., del señor García López, que ya han pasado por la ventanilla, y hasta en el monolítico Partido Comunista se atisba un cisma interno. El señor Lister acaba de anunciar en Bruselas que la iz-quiera del P.C. (carrillista) se va a fusionar con su partido, el Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.). En fin, que los gritos de ((unidad, unidad» son todavía en esté país un deseo mas que una realidad.

 

< Volver