Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Tarjeta de visita republicana     
 
 Informaciones.    15/04/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Tarjeta de visita republicana

Pot Abel HERNÁNDEZ

UN "coctel Molotov" contra un coche de la fuerza pública (con cinco policías heridos, como balance) es la tarjeta de visita y el carnet de Identidad de los que ayer trataron de recordarnos en las calles de Madrid las «excelencias» de la República. Afortunadamente, se vio claro en este 14 de abril que se trata de un puñado de agitadores ultras, repudiados por la población, que lo mismo les da agitar una bandera tricolor que asesinar en plena calle. La Izquierda que va a participar en las elecciones (comunistas y socialistas) tuvo buen cuidado, a pesar de sus raíces republicanas, de no hacer el juego a la irracionalidad. Las respetables convicciones políticas nada tienen que ver con 4* agitación callejera. Cualquier intento de desestabilizar la situación política en las presentes circunstancias y de poner zancadillas a la democracia (venga de donde venga) es un delito de traición a la Patria, y a la Monarquía.

Las tentaciones republicanas, si al final se consolida la monarquía constitucional con la Implantación de una verdadera democracia, como se espera, van a tener poco sentido, a pesar del slogan mítinero de que

«España, mañana, será republicana». Bastantes problemas tiene España por delante como para intentar ahora resucitar viejos fantasmas. El Rey Juan Carlos sigue siendo el principal motor del cambio. El que no lo vea es que está ciego sin remedio. Su respetabilidad democrática se la ha ganado a pulso en pocos meses tanto dentro como fuera de España, Bajo la Corona este país está encontrando su pulso histórico y su puesto verdadero en el concierto de las naciones libres. Bajo la Corona, perfectamente legitimada ya, este país, si no se empeñan los boicoteadores de uno y otro signo, va a vivir tiempos de esplendor y de concordia auténtica.

La tarea es apasionante. Y en ella están empeñados, formando una verdadera pina, con largas noches en vela, cuatro hombres que ya han entrado en la Historia: el Bey, Juan Carlos; el presidente Suárez, el señor Fernández-Miranda, presidente de las Cortes y del Consejo del Reino, y un militar ejemplar: el teniente general Gutiérrez Mellado. Es de justicia reconocerlo. Sin ellos la salida pacífica del franquismo habría sido imposible. Sin un Bey en La Zarzuela —y tal Rey, que aún va a sorprender a muchos— ¿habría sido posible la legalización d«l Partido Comunista?, ¿de qué forma se habría contenido el malestar de los cuarteles?, ¿sería posible un socialismo serio y europeo en este país? El símbolo de la Corona es ya necesario e irreemplazable.

 

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