Autor: Apostua, Luis. 
   El eje de hoy     
 
 Ya.    19/04/1977.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

EL EJE DE HOY

SEGÚN don Felipe González, primer secretario del PSOE, los dos grandes ganadores de las próximas elecciones serán el Centro (si se une con la Democracia Cristiana) y el propio socialismo; inmediatamente ´después seguirán Alianza Popular y et Partido Comunista. Aunque el pronóstico hay que tnmarlo como oficioso, ya que no ha sido todavía realizado el sondeo electoral encargado a los Institutos de opinión, tiene por lo menos una virtud) la d« simplificar la opción para el electorado que ahora está- virtualmente loco -entre los ciento veinticinco partidos legalizado» y la treintena que espeía negociación.

Si miramos con un poco más de atención, veremos que la clasificación corresponde a las grandes corrientes ideológicas de la Europa occidental. Eso quiere decir que una primera racionalización de nuestra vida política pasa por el hecho de que unos y otros dejen de constituir partidos personalistas casi artificiales para integrarse en torno a. ejes ideológicos. Debemos confesarnos que esto es un imposible psicológico; -pero ¿por qué perder la esperanza de antemano? Don José María Gil Robles y don Alberto Monreal dieron ejemplos muy valiosos y, en Alianza Popular, todos han aceptado el liderazgo de don Manuel Fraga, incluso quienes fueron encarnizados adversarios, de gabinete.

Lo curioso es que constatamos una extraña ley aritmética. Cuanto más reducido y personalista es el partido, más se resiste a la integración. El eje integrador más posible es el que va de don Joaquín Ruiz-Giménez a don Fernando Alvarez de Miranda. Hace unos meses, las distintas versiones de la Democracia cristiana eran un galimatías, pero hoy están reducidas a esos dos polos.

NO obstante, todos los cálculos de la "cocina electoral" están básicamente pendientes del presidente Suárez. Por lo que se rumorea, éste se entiende bien con casi todos los que van a verla a la Moncloa, pero ni los grupos le piden que baje a presidirlos ni el presidente les dice "allá voy yo". Por angustia electoral esa indecisión no puede sostenerse más tiempo. Hablando con propiedad, la decisión debe tomarla don Adolfo Suárez antes de ir a Washington, porque si lo hace después, la izquierda armará una buena zapatiesta, acosándole de ser una marioneta de la Casa Blanca, cosa que le haría mucho daño. De hecho, en la pasada confrontación con lo» marinos y militares parece claro que Washington sostuvo al presidente Suárez no sólo en función de la política concreta de éste, sino en cuanto a que et factor dominante de la vide española, » los más altos niveles, es el propio Rey don Juan Carlos.

 

< Volver