Autor: Pozo, Raúl del. 
   Copartícipe de la libertad     
 
 Pueblo.    04/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 1. 

COPARTÍCIPE DE LA LIBERTAD

La agencia Cifra nos demuestra que el Rey de Dinamarca, según la Constitución,

"debe pertenecer a la Iglesia evangélica luterana", que "Isabel II se hace

cabeza de la Iglesia de Inglaterra y se excluye a los católicos de ocupar el

Trono ingles", que en Islandia "la religión evangélica luterana es la religión

del Estado", que el Rey de Noruega "dará las directrices para todo el pueblo en

lo que concierne al servicio público divino", que en Suecia -el Rey deberá

profesar siempre la pura doctrina evangélica". La agencia Cifra viene a

demostrarnos nuestra modernidad. No sólo estamos homologados constitucionalmente

con la Europa comunitaria, sino que vamos por delante, porque solo hacemos

referencia en la Carta o las ´creencias religiosas de la sociedad española".,

sin aludir concretamente a ninguna confesiónalidad. Pero el arzobispo de

Zaragoza ha dado el segundo aviso sobre el disgusto de la Iglesia ante el

borrador constitucional. Y Dios nos libre, pueblo, de los estalinistas,

los jovellanístas, los mendizabalistas, los azañistas y de los jacobinos que

digan que España —aunque sea con eufemismos—, ha dejado de ser católica; Además

de un antimilitarista —que intentó ingresar en la Academia—, Azaña fue un

anticlerical que estudió en los agustinos, y Stalin fue seminarista en Georgia.

Y tras las desamortizaciones del siglo XIX venían los intentos de reestablecer

la Inquisición. Tras los anticlericales, los iluminados.

Tras Azaña, el cardenal Segura. Que las Cortes, en el. definitivo borrador, no

olviden que nacimos de la Contrarreforma, y que la Iglesia católica ha hecho

después del Vaticano II una contrarreforma: un remozamiento espiritual y social.

Se dice que esta Constitución se ha hecho con consenso; que estaban todas las

fuerzas político-sociales. Pero, faltaba la púrpura y el anillo. Y si es verdad

que no tropezaremos dos veces en el siglo XÍX ni en los años treinta, y que

sabemos a dónde conducen los iluminados, y la alarma de los laicos ante las

«manos muertas», y los que niegan, el culto a la Virgen y al Sagrado Corazón, no

esperemos al tercer aviso del Vaticano, la fuerza social de la iglesia, su

capacidad de propaganda.y de convocatoria, su tenacidad en los últimos años en

la lucha contra la dictadura, la hacen imprescindible copartícipe de la libertad

instaurada. Aunque esta vez no haya púrpura en los asientos del Congreso, debe

mirarse la lengua de fuego. .

Raúl DEL POZO

 

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