Autor: Cavero, José. 
 Del "oro de Moscú" a la necesidad económica. La polémica. 
 Financiaciones exteriores     
 
 Arriba.    17/11/1976.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

FINANCIACIONES EXTERIORES

EN la ley está perfectamente dará la prohibición de que los partidos perciban cualquier especie de fondos procedentes del extranjero. Sin embargo, también aparece perfectamente claro que «la gran oposición» sigue sin pasar por ventanilla y, consiguientemente, no se ha comprometido a acatar la letra, ni tampoco el espíritu de esa ley. Otra cuestión previa que dilucidar es la que plantea la existencia de las «internacionales»: la Internacional Socialista, la Internacional Comunista, la Internacional Demócrata-cristiana, la Internacional Liberal... Es evidente que con denominaciones de este tipo, o sin ellas, esas conexiones a nivel europeo o mundial de las ideologías afines existen. Y que en no •pocas ocasiones estas conexiones no se detienen en los lazos estrictamente sentimentales o de «apoyo moral». Significan un apoyo real, ya sea en marcos alemanes, en libras esterlinas o en dólares USA.

Estas interconexiones con derecho a apoyo económico no es extraño que tengan que ver- con lo que se conoce por «homologaciones». Tal o cual grupo político, se suele decir, está homologado a nivel europeo o mundial... En no pocas ocasiones la homologación entraña apoyos económicos procedentes de los colegas de fuera.

La Prensa nacional ha recogido con cierta frecuencia noticias relativas a esa “interdependencia» o a esas «estrechas relaciones». Sin ir más lejos, y por citar uno de tales casos, hace apenas quince días el periódico británico «Sunday Times» Informaba sobre el acuerdo adoptado por el sindicalismo socialista europeo de contribuir con importantes ayudas económicas en favor de la Unión General de Trabajadores, rama sindical del Partido Socialista Obrero Español (sector renovado). Aseguraba el mencionado diario Inglés que esas ayudas se elevarían a cerca de 40 millones de pesetas (exactamente, 350.000 libras esterlinas).

También ha dado pie a múltiples especulaciones en los medios de expresión nacionales esta «fecunda relación del PSOE concretamente con sus homólogos europeos, y hasta qué punto éstos podrían presionar al partido de Felipe González en orden a conseguir de él mayor o menor grado de dureza o de flexibilidad ante determinadas coyunturas. «Brandt —se ha comentado— terminará por presionarle a que pase por ventanilla.» «Los laboristas británicos y seguimos con ejemplos de comentarlos oídos en círculos de «enterados»— condicionan su ayuda a cambio de que el compromiso PSOE-PCE no alcance mayores niveles»..., etcétera.

Por supuesto: se nos escapa por completo averiguar hasta donde llega la realidad de los hechos y dónde comienza la imaginación de los denominados «círculos bien informados».

Sin embargo, en las últimas semanas saltó a la palestra pública una curiosa polémica, que oponía particularmente a dos grupos socialistas, justamente cuando más necesaria y oportuna parecía su reunificación. La Federación de Partidos Socialistas llegaba a promover una campaña publicitaria en la Prensa abogando por el fin de esas ayudas extranjeras y partidos nacionales. Tan evidente era que los ataques en este sentido se dirigían contra el PSOE, que este grupo se vio obligado a responder a las diatribas de la FPS. Algún otro grupo, menos directamente, se veía aludido en la misma polémica. El Partido Socialista Popular, por boca de Tierno Galvan, y en este mismo periódico, declaraba el pasado "domingo: «Nosotros hemos tenido mínimas ayudas exteriores. Muy pequeñas. Ayudas exteriores de países que simpatizan con nuestra tendencia... Es cosa conocida... Pero esta ayuda siempre ha sido perfectamente compatible con toda clase de libertad.» Joan Garcés, dirigente de la FPS, por el contrario, alegaba serios peligros para esa libertad a la hora de argumentar su campaña contra las financiaciones exteriores y sobre la corrupción que significban.

Hubo un tercer bloque al que alcanzaron las insinuaciones. Determinado informador político se hizo eco de la alegría con que la elección de Jimmy Cárter como Presidente de los Estados Unidos había caído, en particular, entre los dirigentes de la Federación Social-demócrata. Este mismo periodista recordaba en la misma crónica que muy recientemente uno de tales dirigentes se había trasladado a los Estados Unidos y había mantenido contactos con el Partido Demócrata «en orden a conseguir alguna financiación», decía textualmente, y sin prestarle mayor atención a sus propias insinuaciones. Las mismas insinuaciones, y comúnmente con mayor intencionalidad, se han vertido ocasionalmente a la hora de considerar otros internacionalismos denunciados: las internacionales fascistas, se cree saber, acuden también en ayuda y socorro de sus ramas nacionales con toda suerte de ayudas, humanas o financieras.

Y ya que venimos haciéndonos eco de «voces supuestamente bien informadas» será preciso mencionar las que se han alzado acerca de supuestos pactos bancarios, decididos en apoyo de determinados bloques de fuerzas. Aunque esta parcela, por ser estrictamente nacional, escapa a la consideración de este trabajo.

José CAVERO

 

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