Autor: Urbano, Pilar. 
 Los hombres de la Constitución. Gregorio Peces-Barba. 
 Aceptamos la constitución monárquica si se refrenda democráticamente  :   
 Había que acertar al hacer la Carta Magna de la convivencia de todos los españoles. 
 ABC.    15/01/1978.  Página: 9-10. Páginas: 2. Párrafos: 71. 

ABC. DOMINGO. 15 DE ENERO DE 1978. PAG. 9

LOS HOMBRES DE LA CONSTITUCIÓN

GREGORIO PECES-BARBA

"ACEPTAMOS LA CONSUNCIÓN MONÁRQUICA SI SE REFRENDA DEMOCRATICAMENTE"

«Había que acertar al hacer la Carta Magna de la convivencia de todos los

españoles»

«Yo hubiese preferido utilizar el término "naciones", en vez de

"nacionalidades". Pero aún asustaba más»;

«Lo esencial del socialismo es la democracia, no el republicanismo»

«Estas Cortes han de disolverse al aprobar la Constitución »

«Una Monarquía parlamentaría es la única posible en estos tiempos»

Hay que decir lo de la «oronda humanidad», como se ha dicho siempre de Orson

Welles, de Edgard Nerville, de Raymond Burr. Gregorio Peces Barba, «Goyo» para

sus partisanos del P. S. O. E., es una «oronda humanidad» con talento y sin

genialidades. Se fuma un Montecristo durante la entrevista, en su despacho de

abogado. Dice veinte veces, por el teléfono interior, que no le pasen llamadas,

pero «1e hablan de Bayona», «le hablan de Logroño», «le hablan del Grupo

Parlamentario».» Entra una secretaria con tres maletas de viaje para que escoja

una... Asoma un procurador de Tribunales y Gregorio le dice que espere. Llega

una carta urgente, de Italia, invitándole a disertar sobre las nacionalidades y

los regionalismos...

«Chica. Pilar, perdona —me dice—. ¡Este enero va a ser mortal! Tengo que ir a

mil sitios, fuera de Madrid, y yo con mi miedo terrible a los aviones... Siempre

en trenes, perdiendo horas-. ¡Menos mal que puedo estudiar y trabajar con el

tracatrac!»

• «¡HABIA QUE ACERTAR!»

—Después de haber luchado tanto tiempo por la democracia, meterme a elaborar la

Constitución que la consagra, la carta magna de la convivencia de todos los

españoles, ha sido para mí una importante satisfacción y una fuerte

responsabilidad, ¡había que acertar!

—Y habéis «acertado»? —Se ha conseguido un consenso en los elementos básicos.

Esto, a nivel constitucional es un logro importante. Yo no creo que haya que

gobernar por consenso y a base de pactos, sino con crítica y discrepancia; pero

sí creo que las reglas de juego han de nacer de un acuerdo fundamental. Sólo

así, con una Constitución aceptada por todos, podrá haber diferencias

posteriores entre unas y otras fuerzas, sin que se produzca la ruptura total.

—¿En opinión de tu partido que estas mismas Cortes elaboren las leyes ordinarias

que han de desarrollar la Constitución: o bien que se convoquen nuevas

elecciones parlamentarlas después del referéndum?

—Por supuesto, estas Cortes han de disolverse en cuanto se apruebe la

Constitución, y se celebren las nuevas elecciones.

—¡Pobre pueblo español! De urna en urna, con el referéndum, las sindicales, las

municipales, las parlamentarias... Porque imagino que "no perdonáis" las

municipales.

—Si el Gobierno cumple su palabra. las elecciones municipales se han de celebrar

en el primer trimestre de este año.

• «NO ES UNA PROCLAMA LIBERTARIA»

—Según otros ponentes, tú eres el "responsable" de la extensión detallista

del texto constitucional, de la «tabla.» de derecho y libertades y de que la

Constitución fuese doctrinaria.

—Yo insistí en que se recogieren los grandes principios que contienen otras

constituciones democráticas y los derechos fundamentales del hombre. Es mi tema,

como profesor de Filosofía del Derecho y como autor de un libro, «Teoría de los

derechos fundamentales". Pero no soy «el» responsable de la longitud. Además, no

hay una «talla» determinada para estos textos.

—A un lector europeo puede parecerle el título de Derechos y Deberes una

proclama libertaria que acusa el complejo de «cuarenta años de haber estado

atados y bien nudos». ¿Qué dices tú, Gregorio?

—Con complejos, no. Proclama libertaria, tampoco. Atados y bien atados..., si se

trata de restablecer la libertad que no había y por tanto hacer declaración

expresa y clara de la libertad, la igualdad, los derechos ciudadanos...

Lógicamente, toda Constitución nace inserta en un momento histórico, y refleja

unas preocupaciones sociopolíticas, unos anhelos y unos rechazos. Ahora hay

preocupación por asegurar las libertades y por estabilizar los Gobiernos.

• PULSO GOBIERNO-CONGRESO

—Sin embargo, ¿el poder ejecutivo no queda muy mermado por las amplísimas

facultades cautelares del Parlamento?

—¡Ah!, no, en absoluto. Y si te han dicho eso otros ponentes es un síntoma de

que quedan restos de autoritarismos en U. C. D. y en A. P. Y ahí está la

enumeración de las materias de ley, y la potestad del Gobierno para regular

«todas las demás». En mi partido pensamos que es precisamente lo contrario: el

Parlamento queda muy desplumado de facultades, en favor del Gobierno. Y va a

haber incompatibilidades con el sistema regional autonómico. Por cierto, me

extrañé encontrar a Miguel Roca poco sensibilizado sobre este tema.

(Hace de fuelle con las mejillas, aspirando el Montecristo y veo la lumbre gris

ponerse roja, encendida,) —Si somos alternativa de Poder, y es tan posible como

probable que en un año, o en dos, estemos en el Gobierno, también nos favorece

un Gobierno fuerte y prepotente. Pero al país no le conviene la reserva de ley.

—Las facultades del Jefe del Estado, en la nueva Constitución ¿no son como una

sombra chinesca de las prerrogativas que Franco tenía por la Ley Orgánica del

Estado?

—La Ley Orgánica no era una Constitución para una sociedad democrática, sino la

ley de los poderes de un autócrata. Al Rey, en el «borrador» que hemos

elaborado, le quedan las facultades de poder correctas para una Monarquía

Parlamentaría, que es la única posible en estos tiempos.

—Y en el panel de monarcas reinantes, en Europa, ¿cómo habría que situar al Rey

de los españoles? —En un plano intermedio, con menos atribuciones que el Rey

de los belgas y más que el de los ingleses.

• LAS RAZONES DEL VOTO REPUBLICANO

—Y hemos llegado a la pregunta inevitable: el voto republicano socialista. Tú

y yo sabemos que no todos los mandos del P.S.O.E. estimaban necesario

presentarlo. ¿Por qué lo hacéis?

—Es una forma de manifestar, de una parte, que la Monarquía en España aún se ha

sido refrendada popularmente. Y de otra, que el P.S.O.E. es, si no

esencialmente, si teóricamente republicano. Digo «teóricamente» porque la

República es una forma de Estado más moderna, y a la hora de inventar un país,

los socialistas no instalarían en la Jefatura a Un Rey. sino a un presidente de

República.

—Claro que no se trata de «inventar un país», sino de organizar políticamente

una nación.

- Y si me permites una objeción que está en la calle: ¿acaso vuestro

partido no coexistió con la Monarquía alfonsina?

—Sí, pero nos opusimos a Don Alfonso XIII, y a la Monarquía, porque nuestra

esencia democrática rechazaba la Dictadura a la que él dio paso. Esa es la razón

histórica.

• «HABLAMOS DE ESPAÑA, NO DEL ESTADO ESPAÑOL»

—De los otros seis "hombres de la Constitución", ¿algún descubrimiento

interesante?

—A quienes apenas conocía era a Manuel Fraga y a Jordi Solé. Ambos me han

impresionado muy positivamente. Y quiero declarar que he llegado a establecer,

por la vía del diálogo democrático y de trabajar codo con codo, una muy buena

relación y estima, con Fraga aunque en algún momento hayamos discutido, y en

tantos otros hayamos discrepado.

—Algunos ponentes han lamentado la ausencia de Tierno Galván en esa «mesa».

¿Echaste de menos a alguien, Gregorio?

—No. No he echado de menos a nadie. Para sentarse ante esa «mesa» había que

tener más votos...

—Hablemos de la cuestión «autonomías», porque tú representabas también al Partit

Socialista de Catalunya. ¿Fue «lidia» difícil?

—Sí. uno de los episodios más tensos. Las posturas eran muy distantes. Roca y

Jordi Solé tenían ese tema como primordial. U. C. D. se mantuvo siempre con

enervante cautela. Fraga rechazó de plano la palabra «nacionalidades» y ahí está

su voto particular. Yo, en cambio, hubiese preferido que se utilizase el término

«naciones», pero aun irritaba y asustaba mas.

—¿Por qué «naciones» y no «regiones»?

—Los socialistas somos federalistas, concebimos a España como una unidad

superior que integra en sí diferentes pueblos, naciones: vascos, castellanos,

andaluces, catalanes, valencianos, gallegos...

Hay algo que me interesa decir: se ha acabado ya con la dificultad que había en

el franquismo para hablar de España llamándola España y considerándola «la

comunidad superior». Los autonomistas hablábamos del «Estado español». Yo he

experimentado ese cambio, en el seno mismo de la Ponencia. Me parece un síntoma

de que se conseguirá la integración y no 1a disgregación que se teme.

—Antes decías que la Monarquía no ha sido refrendada en las urnas. ¿Entablaríais

los socialistas el debate sobre la forma de Estado, yendo las cosas por los

cauces que van?

—No me parece conveniente para España, en las circunstancias actuales, añadir a

las dificultades económicas y a las de cambio político el debate sobre Monarquía

a República.

• EL «CATOLICISMO UTÓPICO» DE PECES BARBA

En una de las paredes del despacho, una asombrosa galería de rostros: el teólogo

Maritain, el «fundador» Pablo Iglesias, el gran padre Carlos Marx y Su Santidad

Pablo VI. Una «melée» desconcertante para las almas ingenuas que creemos muy en

serio que «un socialista marxista, no puede ser católico y viceversa». Hablo un

buen rato de religión y de mándame con Gregorio, incluso me presta unos apuntes

suyos muy subrayados y comentados. Y al fin concluyo en una de tres: o no es

marxista, y en su partido no lo saben: o no es católico, y en su partido sí lo

saben; o estamos de nuevo ante otro «oportunismo» como aquel primaveral de

Carrillo, cuando nos decía que podían votarle hasta las hijas de María y las

madres ursulinas.

—Yo soy católico practicante y me siento en el seno de la

Santa Madre Iglesia...

—¿Y marxista?

—Soy socialista y soy marxista en cuanto que el marxismo es un componente del

socialismo.

—Pero el marxismo es ateo y materialista. Es una contradicción....

—Marx era ateo; pero el marxismo ha ido evolucionando... Hay un humanismo

marxista (ahí tienes a Gramsol, a Garaudy), que en mi opinión permite la

conexión con el cristianismo. La fe religiosa, entiendo yo, puede ser un

positivo componente del socialismo, su polo utópico... Así se evitaría que el

socialismo degenerase en un mecanicismo o en un positivismo: en un calvinismo

sin Dios (¡Ahí, Peces Barba parece sinceramente persuadido de que la fe

religiosa es un sumando, y el socialismo la gran suma..., de elementos

heterogéneos y contrarios.)

• LIBERTAD E «IGUALDAD» RELIGIOSA

—Y bien, desde ese seno de Iglesia católica en que te sitúas, ¿piensas que se ha

hecho un buen servicio a la Iglesia con la definitiva redacción del articulo 16?

—Creo que sí. Le hacemos un gran servicio al evitarle ser utilizada como

instrumento por e1 poder político, y también quitándote la tentación de manejar

ella los medios materiales de poder, para sus fines espirituales.

—Realmente, la Constitución ni siquiera menciona la existencia de la Iglesia

católica, que es mayoría sociológica en España. El último «gurú» oriental de

moda puede quedar equiparado al testigo de Jehová y al cardenal Tarancón...

— ¡No, no, no! Porque luego el legislador ordinario podrá regular unas

relaciones bilaterales entre el Estado y cada confesión de modo adecuado y

concreto. Eso sí, la Iglesia ya no tiene soberanía. ¡Gracias a Dios, en España

no hay un Estado Vaticano !

—De cualquier modo, se han regulado todas las creencias filosofías con un mismo

rasero..., pero las importancias y arraigos en el pueblo son muy diferentes.

—¡La Constitución no tiene por qué ser una maquina calculadora¡

(Se hace un silencio afilado, instantáneo, que Gregorio Peces destruye con una

bocanada de humo y un nuevo argumento...)

—¡Fíjate bien, Pilar! Yo era partidario de decir que «el Estado español no

tendría religión oficial». Sin más. Y pude comprobar que en ciertos sectores

eclesiásticos satisfacía. Pera U. C. D. quiso ser más papista que el Papa y

prefirió la expresión «Estado no confesional». Después, la «filtración», el

revuelo público, la Conferencia Episcopal..., y los ponentes llegamos a la

fórmula de «desestatalizar las creencias», y de garantizar la libertad religiosa

de las comunidades. Pienso que es una buena fórmula,

• «UN CAFÉ ENTRE PONENTES IRRITADOS»

La filtración, para algunos ponentes fue innocua. A ti te irritó especialmente,

¿verdad?

— La filtración fue perjudicial. Desencadenó un debate y una turbamulta de

opiniones antes que hubiésemos fijado nuestras posiciones en puntos importantes

del texto. Eso no fue bueno. En los primeros momentos nos crispó y enfadó a

todos. Después, nos reunimos a tomar café en el hotel Suecia, creo que por

iniciativa de Fraga, y allí acordamos no dar mucha importancia al hecho y

adoptar la estoica postura castellana de «aguantar» el chaparrón.

— ¿Te parece ambigua la Constitución?

— No. Me parece flexible: permite plurales posibilidades de desarrollo

legislativo posterior. Felizmente, con este texto no queda «todo atado y bien

atado».

—Con este borrador habéis evitado, basta ahora al menos, que arda la pólvora en

el Parlamento con el debate de la cuestión religiosa. Pero ahí quedan implícitas

y sigiladas las del aborto y la pena de muerte. ¿Cómo interpretáis los

socialistas esa frase «todos tienen derecho a la vida y a la integridad

física»? ¿Quiénes son «todos»?

—Por ese derecho a la vida y porque a renglón seguido se expresa que «nadie

podrá recibir torturas o tratos inhumanos o degradantes», nosotros colegimos la

abolición de la pena de muerte. A nuestro voto particular se adhieren el P.C.E.

y el grupo vasco-catalán. En cuanto al aborto, no está tratado ni hay claridad

en el país. Todo depende de cuándo empieza a haber vida humana en el ser

concebido. Y en ese punto hay que escuchar no sólo la voz de la Iglesia,

sino todos los intereses sociales a proteger. Debe debatirse con luz y

taquígrafos.

— ¿Crees que el Rey de España podrá reinar con un Gobierno socialista?

— Ese es un problema del Rey. Si la Constitución, que es monárquica, se

refrenda democráticamente, nosotros la aceptamos. Y no tendremos inconveniente

en hacer frente a las responsabilidades de Gobierno, cuando sea necesario, según

la Constitución.

— ¿Y podrá el Rey reinar con un Gobierno comunista?

— Ese es un problema del Rey ; de los comunistas. Como yo dudo unos segundos en

tomar nota de esa frase, que me parece una evasiva, Gregorio, sonriendo,

insiste: «Por favor... escríbelo así.»

— Pilar URBANO.

PRÓXIMA ENTREVISTA

JORDI SOLÉ TURA

 

< Volver