Autor: Apostua, Luis. 
   Sin razones para el "no"     
 
 Ya.    28/11/1976.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

SEMANA ESPAÑOLA

SIN RAZONES PARA EL «NO»

Tres aspectos sobre el referéndum;

1. Considerado en sí mismo, con independencia del Gobierno y de los opositores.

2. La gestión del Gobierno al cerrar las puertas de un debate que ganaría.

3. El desarrollo de la campaña de convencimiento es apaciguador de tensiones.

De forma inesperada, y por razones contraproducente», el próximo referéndum ha dejado de ser cuestión pacifica y se ha transformado en una división entre el Gobierno y. la oposición, cuando debía haber sido el primer hecho positivo que los aproximara. Aunque los rumores del fin de semana y las esperanzas de la próxima hacen prever una profunda suavización de las tensiones, a causa de que existe un ánimo negociador sobre temas concretos al que todos desean someterse.

En tan complejo tema debemos distinguir varias cosas y analizarlas por separado para adquirir una verdadera información sobre el problema. De modo puramente indicativo podemos establecer estos tres puntos:

Primero. — El referéndum, considerado en sí mismo como un hecho independiente del Gobierno que lo propone y de los opositores que lo combaten. Es evidente que conviene el triunfo del "sí" en la votación popular. No hay una sola razón democrática en la que apoyar un voto negativo. Desde la derecha, sólo hay lugar a votar "no" como representación del "espíritu del 36", o sea, del belicismo a ultranza; desde la izquierda sólo se puede desear el "no" como un elemento de distorsión revolucionaria. La nación desea, de forma abrumadoramente mayoritaria, clausurar la mal llamada democracia orgánica y pasar a una verdadera democracia.

Segundo.—Este aspecto es e! enjuiciamiento de la gestión del Gobierno en la representación del tema y las condiciones concretas que ha dispuesto para BU celebración. En este punto ya hay serias dudas, o por lo menos lag tengo yo personalmente. Así como la gestión del Gobierno en lo referente a conseguir de las Cortes el voto positivo por un altísimo porcentaje ha sido un éxito histórico del que puede este Gobierno mostrarse orgulloso, la gestión y planteamiento del referéndum se ha hecho desde una posición muy poco optimista y muy defensiva. Lo mejor, a mi juicio, hubiese sido e] sonido de la campaña de la libertad por todo el país y la apertura de un debate sin miedo ninguno a la oposición. Esta, que no tenía escapatoria porque era imposible predicar el rechazo, se ha visto "agraciada" con la posibilidad, un tanto pintores ca, de preconizar una "abstención activa", con lo cual adquiere una bandera diferenciadora en un tema en el que no la tenia.

La raiz de ello creo que debemos buscarla en un extraño concepto, tan extraño como la "abstención activa". Ese extraño concepto es la "neutralidad" del Gobierno. Es evidente que el Gobierno tiene el deber de ser beligerante a londo, como indicó el ministro de la Gobernación. Este es su proyecto de ley y su referéndum; por tanto, lo debe defender con uñas y dientes. Pero la forma de la defensa puede resultar contraproducente si tiende a acallar voces presumiblemente discrepantes en vez de alzar las propias.

Tercero. — La gestión de la campaña publicitaria o de convencimiento por todos los medios humanos y técnicos a disposición del Gobierno. Es acertado haber puesto el acento en la concienclaclón del ciudadano, en hacerle adquirir un compromiso personal con la democracia y para la democracia, en no abrumarle con algún "slogan" trasnochado. No se ha intentado, como en 1947 y 1966, distorsionar a base de frases el verdadero sentido de la consulta popular, y eso es un avance serio y superador de los hábitos del antiguo régimen. Tiene la campaña la virtud de ser apaciguadora; no hay llamadas a ninguna controversia, ni pasada ni presente; en una palabra, no hay aire coactivo en los carte-lones que llenan las ciudades de España.

De cualquier manera, vemos que el peor referéndum es preferible a la mejor guerra. El día 15 de diciembre, cuando el pueblo español haya votado, habrá terminado una dictadura personalista por un procedimiento pacífico, reflexivo y democrático. Habremos demostrado que España "es diferente" a como nos imaginaban nuestros amigos.

Luis APOSTUA

 

< Volver