Habla, pueblo, y di amén     
 
 Diario 16.    06/12/1976.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Habla, pueblo, y di amén

A menos de diez días del referéndum se puede afirmar ya que el Gobierno no ha logrado aprovechar la campaña para hacer un primer ensayo democrático. La demagogia más burda, en una linea muy similar a la de 1966, de vergonzosa recordación, es la tónica más destacada. Algún slogan pide, precisamente, que calle una demagogia que -no puede ser otra que la del Gobierno, pues nadie más está en condiciones de hacer oír su voz y, sobre todo, de utilizar los medios oficiales de comunicación. De una manera machacona se está intentando condicionar a los ciudadanos para que voten y para que voten sí. Sólo indirectamente se evoca la posibilidad de la abstención que, se condena en nombre del deber cívico.

El slogan más repetido de esta fase de la campaña, "fiabla, pueblo", se ha convertido incluso en tema de una canción como si se tratara del lanzamiento de un nuevo producto. Hay una buena dosis de cinismo en pedirle al pueblo que hable después de cuarenta años de silencio y no darle más opción que a decir sí, no, o seguir callado. Se pide a los españoles un monosílabo, pero a la vez se niega la posibilidad de expresarse a casi todos los partidos que .pueden contar algo en el futuro. El muestrario de personajes que han pasado hasta ahora en TVE —y más que por ellos,´ por su significación ideológica— ratifica elocuentemente el torpe planteamiento de la campaña. El Gobierno ha sido incapaz de neutralizar. El viaje de Suárez a Barcelona y su anunciada intervención en TVE son señales de que hay que vender como sea el producto prefabricado que se ofrece.

Se ha perdido la oportunidad de abrir, con motivo del referéndum, un debate nacional, libre y sin exclusiones, sobre nuestro futuro político. Está predominando el dirigismo paternalista habitual en la propaganda franquista. Para la comedia se ha hecho una meticulosa repartición de papeles, y al pueblo se le ha atribuido el rol de gran coro para decir amén. Como .antes.

Y mientras la preparación del referéndum transcurre por estos caminos trillados que vienen directamente de la dictadura, la negociación con las fuerzas democráticas parece haber encallado y ninguna de las moderadas condiciones formuladas por la oposición se ha puesto en práctica. Todo sigue igual. Las libertades públicas se aplazan otra vez ad calendas graecas y la escena política la continúan ocupando los de siempre. No puede sorprender por eso que la abstención, postura minoritaria hace unos días, gane terreno. Porque son muchos los que por razones morales o políticas se resisten a entrar en un juego en el que todo está demasiado previsto.

 

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