Autor: RUY LÓPEZ. 
   El PSOE, en la encrucijada     
 
 Diario 16.    06/12/1976.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

El PSOE, en la encrucijada

Ruy López

Como ocurre a todo par-tido que ha pasado largos años separado de] Poder y sin posibilidades de acceder al mismo, le ha llegado ahora el turno al PSOE de plantearse la alternativa clásica de todos los partidos de base obrera en tal c o y u n t ura: ¿debe configurarse como un partido con vocación de gobierno o como un partido de oposición permanente?

En su origen, los partidos obreros no podían tener vocación de gobierno. Todos ellos admitían la. necesidad de una larga marcha, de crear un clima distinto y favorable en la opinión pública, de alterar el reparto del Poder, e influenciar, en suma, a la sociedad. El acceso al Poder aparecía como algo s muy largo plazo, posible solo tras un cambio drástico, quizá una revolución. Mientras tanto, el partido debería mantenerse fuera del Gobierno, coma una alternativa total, en espera de mejores tiempos, o lo que es lo mismo, en una oposición permanente.

En contextos más recientes, algunos partidos socialistas, por el contrario^ han admitido la posibilidad —y la legitimidad— de aspirar al Gobierno a corto plazo: el cambio en las relaciones de Poder, en la mentalidad social, en el nivel de vida harían innecesario un cambio drástico previo. El acceso al Poder de los partidos socialistas sería una consecuencia "natural" del -nuevo clima. Los partidos obreros contribuirían más al cambio social desde dentro que desde fuera. Se configurarían asi como partidos con vocación de Gobierno a. corto plazo. Los ejemplos son numerosos en Europa.

¿Qué línea va a seguir el PSOE? E! carácter "pivotal" del PSOE en la inmediata política española y las consecuencias que se derivan de la opción por una u otra de las dos alternativas convierten a esta elección en un\ evento decisivo para el futuro español. En efecto, según se transite por una u otra vía, las diferencias serán considerables.

—En efecto, por lo que se refiere a los programas concretos de Gobierno, hay que señalar que un partido de oposición permanente no necesita formularios, o, si lo hace, basta con que sean imprecisos e incluso utópicos; porque un partido con vocación de Gobierno ha de presentar programas concretos y, sobre todo, factibles, esto es, que no sólo tengan en cuenta aspiraciones ideales, sino también los condicionamientos propios del momento. ¿Elaborará el PSOE tales programas y alternativas concretas? El notable discurso "del secretario del PSOE en la inauguración de su XXVII Congreso podría sa-ministrarnos una pista al respecto.

Y esto repercute también en .la cuestión de la ideología. Un partido de oposición permanente puede buscar su impulso motor en una ideología ortodoxa, que no admita compromisos ni adaptaciones-Pero si, por el contrario, un partido debe formular programas concretos de gobierno no tendrá más remedio que admitir la necesidad de adoptar su ideología a las necesidades del momento (naturalmente sin renunciar a los principios básicos -de su ideario), aplazando temporalmente aquéllos fines no inmediatamente realizables. Volviendo a! PSOE, el problema que se plantea es el de saber si pretende seguir manteniendo una ideología oficialmente marxista, con todo lo que ello implica, o, en sentido inverso, adoptará una línea ideológica más flexible, que no tiene por qué dejar de ser ¡socialista.

Dando un paso más, hay que examinar el tema de la unidad con partidos afines, el cual se planteará en cada caso de forma distinta: un partido de oposición permanente, basado en" una ideología ortodoxa no necesita insistir en la unidad. Puede condenar como heréticos a los que no admitan .sus principios "puros", y negarse consecuentemente a colaborar con ellos. Pero un partido con vocación de gobierno subordinarla la "pureza" teórica a la necesidad de presentar una alternativa claramente diferenciada´ frente a tos áe-más competidores políticos y ello no por puntillismos ideológicos o cónslderacionas Sobre personalismos, sino por razones concretas y evidentes para los electores. ¿Va el PSOE a suprimir los falsas obstáculos para la unión con el PSP y la FPS o seguirá manteniendo una absurda división socialista?

Otra cuestión, básica también, es la tocante al planteamiento electoral, puesto que diferirá radicalmente según sea el tipo de partido que se adopte. La única forma de llegar al Poder a corto plazo es la obtención de una mayoría electoral. Un partido de oposición permanente no buscará la obtención de esa mayoría, sino que le bastará con tener el apoyo de alguna clase o sector social. Pero un partido con vocación de gobierno no puede limitarse a buscar su electorado en una sola clase si quiere negar al Poder. Por supuesto, debe atraer a una mayoría del electorado, lo cual significa adoptar un programa que ofrezca ventajas a grupos distintos de diferentes niveles sociales. ¿E«ci-dirá el PSOE mantenerse como partido "de clase" o aspirará a ser "un partido para toda la sociedad"?

Finalmente debemos considerar también la estructura interna del partido, porque será diferente según se busque el poder a corto plazo o no. Un partido "ideológico" de oposición puede permitirse el lujo de mantener una estructura rígida que no responda directamente a los deseos de la basé. En sentido opuesto, un partido con vocación de gobierno dependerá absolutamente de que sus líderes sigan las orientaciones de su base. ¿Va el PSOE a intredu-cir —o perfeccionar— los controles internos que hagan a la dirección estrechamente dependiente de la base?

Ha llegado el m o m e n to, pues, para el PSOE (como llegará para otros partidos) de plantearse claramente qué tipo de partido quiere ser cara al inmediato futuro: con vocación de gobierno, esto es, con programas concretos, ideología flexible, línitario o, por el contrario, con programas imprecisos, ideología ortodoxa, diferenciado de los partidos afines, con base electoral clasista e internamente jerarquizado. No hay que decir que las consecuencias para el país serán drtci-sivas según se tome una u otra dirección, porque, en definitiva, el PSOE, como se está poniendo de relieve en el presente Congreso, no concibe el socialismo más que en la libertad. Y esto es decisivo para replantearse la enorme responsabilidad de] partido en el porvenir Inmediato, porque, como muy bien señalaba Mitterrand, es y deberla ser una paradoja duradera el hecho de que cuando la libertad retrocede en el mundo en España avanza inconteniblemente.

 

< Volver