Siente un rojo a su mesa     
 
 Diario 16.    06/12/1976.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Siente un rojo a su mesa

La negativa del Gobierno a aceptar la presencia de un comunista en la comisión negociadora de la oposición es algo más que peligroso ejemplo de tozudez política. Si el reto se confirma, supone, simplemente, que el espirita de guerra civil —tasado en la irreconciliable división de los españoles en vencedores y Vencidos y clave única del Poder de Franco— está vivo todavía. De nada le servirán al Gobierno sus profesiones de fe democrática si no es capaz de entender que, como decía Renán, el olvido es esencial para construir una nación. Admitir al PCE como interlocutor puede que signifique negar los fundamentos del Estado- del-18 de julio como, más ó menos, se escandaliza Ruiz Gallardón. Pero es que se trata de edificar otro Estado y sobre otros fundamentos: Un Estado para todos edificados sobre la reconciliación y no sobre la venganza.

La exclusión de los comunisas en base a que no son democratas.no vale en las presentes circunstancias, porque con tal argumento sería preciso ´excluir también a gentes que no vacilan, en proclamarse otra cosa, como los Blas Pinar y los.Girón, Por no hablar de casi todos Jos inquilisos de Alianza Popular, que han hecho de su vida una cruzada contra el demoliberalismo, a pasar de esa apresurada conversión a la democracia de que se jacta el apóstol. Fraga. No conviene en política bacer juicios de intención sin atenerse a los hechos. Que Carrillo o Pifiar abriguen en su conciencia intenciones no democráticas a nadie debe Importar mientras no se traduzcan en hechos externos delictivos y probados. La vida política no tiene nada que ver con el confesionario.

Recordar ahora historias más o menos truculentas de la guerra son ganas de volver a dar vueltas a la noria de los odios fratricidas. Además, la inmensa mayoría de los años 30, la fábula de buenos y malos qué-nos contó el franquismo. Y puestos a sacar trapos sucios podrían aparecer muchos relativos á los ""buenos", qué, por añadidura, ganaron y se beneficiaron de la victoria.

Resulta, además, peregrino que una de las razones aducidas por el citado columnista- de "ABC" para rechazar a los comunistas es que "insultaban en el

Parlamento al abuelo del Hey Don Juan Carlos I", porque los insultos y criticas despectivas contra toda la familia real, estimulados y permitidos por las autoridades franquista», han sido aquí una constante hasta no hace: tanto.

Los comunistas están ahí. Representan un sector de la opinión nacional cuya dimensión sólo se sabrá cuando haya elecciones libres. Hasta ese momento, lo que no cabe duda* es que su lucha constante contra la dictadura les da un puesto en las negociaciones para construir la democracia. Quienes estén convencidos de su insinceridad democrática piensen que la lógica política tiene sus peculiaridades y que más absurdo todavía es que las instituciones del franquismo hayan participado de alguna manera en ésa democratización todavía tan problemática.

 

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