Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   La fuerza pública     
 
 Informaciones.    22/12/1976.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LA FUERZA PUBLICA

Por Abel HERNÁNDEZ

UNO de los problemas más delicados con que se ha encontrado el Gobierno Suárez este mes de diciembre es el de la fuerza pública. La manifestación de guardias civiles y policías armados, el pasado día 17, viernes, en Madrid, y el grave incidente con el general subinspector Chicharro, Junto al Ministerio de la Gobernación, son hechos cuya gravedad salta a la vista.

Las reaniones en la altura se han multiplicado estos días para encontrar una solución. Ayer mismo se reunían con el presidente Suárez los ministros militares y el de la Gobernación. La decisión ha sido tajante: numerosos guardias civiles y policías armados han sido arrestados. Los sumarios correspondientes han pasado a la jurisdicción militar. Todo indica que va a haber mano dura una vez sustanciadas las responsabilidades. Al mismo tiempo, el Gobierno se apresta a dar solución a las reivindicaciones de tipo social y económico de estos meritorios Cuerpos de la fuerza pública. Es posible que el Consejo de ministros de mañana se ocupe de este tema.

Sea como sea, las autoridades militares se han mostrado inflexibles y no están dispuestas a echar tierra al asunto. La depuración, según las mismas fuentes, se va a llevar hasta, las últimas consecuencias, una vez sustanciadas las responsabilidades. No cabe el desorden en los órganos encargados precisamente del orden público.

Otra cosa es la necesaria reconversión de la fuerza pública a la nueva situación política del país. Un sistema democrático exige una Policía al servicio de la libertad de los ciudadanos. En general, estos sufridos funcionarios están dando pruebas palpables de sacrificio y de adaptación a los nuevos tiempos. En su gran mayoría acatan las nuevas instrucciones que provienen de la superioridad. Toda la sociedad debe ayudar, con respeto, a cambiar la imagen de la Policía en este momento de transición a la democracia. Al mismo tiempo habrá que atender sus justas pretensiones sociales, económicas y humanas, a la vez que robustecer su profe-sionalización.

 

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