Prensa     
 
 Informaciones.    07/07/1973.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

PRENSA

UN grupo de ideología nazi, que se exhibe con el curioso título de «V Comando Adolfo Hitler», ha asaltado en Barcelona la redacción de la revista «El Ciervo» —de pensamiento cristiano y carácter renovador—, destrozando sus archivos y embadurnando los locales con pintura roja, con profusión de leyendas, cruces gamadas y amenazas.

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En la parte jurisprudencial de la Piensa, el Tribunal Supremo ha rechazado dos recursos contenciosos, admitiendo un tercero. La primera sentencia declara ajustada a Derecho la sanción de 250.000 pesetas y dos meses de suspensión a la revista «Garbo» por la publicación de un reportaje (octubre de 1970) sobre las relaciones sentimentales del torero Luis Miguel Dominguín. El fondo debatido en el Supremo era si la temática e ilustraciones del reportaje en cuestión rozaban el concepto de «moral», y afirma el Tribunal que la conducta privada de los protagonistas exigía una ocultación, mientras que precisamente lo que ha hecho la revista, con comentarios insinuantes y fotografías en posturas provocativas, descaradas y ofensivas al pudor, es darte une, difusión masiva y multitudinaria, todo lo cual justifica la intervención del Estado, obligado por las leyes a tutelar la moralidad pública.

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Otra sentencia confirma la sanción gubernativa (100.000 pesetas) a la revista «Hechos y Dichos» —publicación de información general editada por la Compañía de Jesús—, cuyo número de enero de 1971 tergiversaba la noción «comprensión» de las dificultades de los obispos de Bilbao y San Sebastián —que a la sazón (diciembre de 1970) habían publicado una carta pastoral sobre el Consejo de guerra que se estaba celebrando en Burgos— manifestada por la Conferencia Episcopal Española, con la de «adhesión» total de dicha Conferencia, como afirmaba la revista, lo que provoca una alteración de la verdad.

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El tema de asociacionismo político figura en otra interesante sentencia —parcialmente absolutoria— del Tribunal Supremo. En enero de 1972 la revista «Gaceta universitaria» publicó una conversación con el profesor de Teoría de Estado de la Facultad de Ciencias Políticas, don Raúl Morodo, en la que manifestaba que nuestro peas tenia necesidad de una democracia articulada por caucas de participación —o partidos— políticos.

Que el entrevistado hiciera una apología de los partidos es grave, pero no tanto como apreció el Ministerio de Información y Turismo —razona el Alto Tribunal devolviendo el expediente para nueva calificación—, ya que se limita a una exposición subjetiva que podrá constituir inacatamiento intelectual a los Principios del Movimiento Nacional, pero faltando la alteración del orden público interior, no puede ser calificada de muy grave. Considera luego la sentencia los cauces de participación en el sistema español y especialmente el artículo 15 del Estatuto Orgánico del Movimiento que reconoce la posibilidad de establecer asociaciones políticas, y dice textualmente que «contribuirían a promover el legitimo contraste de pareceres, con plena libertad de la garantía de la persona en orden a la posibilidad de un análisis crítico de las soluciones concretas del Gobierno, y la formulación ordenada de medidas y programas que se orienten al servicio de la comunidad nacional».

 

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