"Luché por una monarquía legitimada por la voluntad popular"     
 
 Ya.    15/10/1976.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

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INFORMACIÓN

"LUCHE POR UNA MONARQUÍA LEGITIMADA POR LA VOLUNTAD POPULAR"

"También por la que contaba con la continuidad familiar y dinástica", señala don José María Gil-Robles

"Soy un luchador vencido, pero tengo la conciencia tranquila"

Presentación del libro "La Monarquía por la que yo luché"

Salón abarrotado de público para seguir de cerca la presentación del libro de don José María Gil-Robles y Quiñones "La Monarquía por la que yo luché; páginas de un diarto 1941-54", que ha editado Taurus. Un libro en el que el autor refleja su lucha por la restauración de la Monarquía como única, solución viable para la propia España y para España ante el mundo.

Don José María Gil-Robles, en su largo parlamento, señaló que en el libro resalta la pugna entre un poder de hecho empeñado en sobrevivir y el principio de legitimidad. "Un poder de hecho—dijo— que, cuando surgió, era difícil no verlo como la solución de una necesidad momentánea, pero que tiempo después estaba necesitado de un principio de legitimidad. ¿Qué principio podría ser ése? La legitimación republicana era un sueño. Sólo quedaba la solución de la Monarquía. Pero una Monarquía donde la continuidad familiar y dinástica no se pudiese romper sin poner en peligro la estabilidad del sistema; una Monarquía que había de encarnar un principio de conciliación, y una Monarquía ratificada por la voluntad inequívoca del pueblo. Estas circunstancias entendí que confluían en don Juan de Borbón." "El conde de Barcelona—siguió diciendo el señor Gil-Robles—debería amoldar su conducta a dos principios: el que, a pesar de todo, el Eje perdería la guerra mundial y el que el General Franco no sólo no dejaría el poder hasta su muerte, sino que. querría perpetuarlo. Partiendo de ahí, don Juan debería no conspirar ni hostilizar al Régimen para que no pudiera aparecer como responsable de su Inevitable debilitación y caída; no aceptar la Corona, ni para él ni para el sucesor, de la mano de un dictador, y no aceptar imposiciones extranjeras."

"LUCHADOR VENCIDO"

"Soy un luchador vencido—siguió liciendo—que tiene lo que no tie-len quienes me han vencido: una :onciencia tranquila. Todavía es-amoa viviendo una de las etapas le esa lucha entre el poder de he ho y el principio de legitimidad. i Podremos resolverlo? Este es e1 problema." A continuación, el señor Gil-Robles calificó al Gabinete ministerial como el "Gobierno de la Monarquía hereditaria del dictador", y dijo que el Gobierno Suárez debe tener conciencia de su transitoriedad, de ser el encargado de abrir el cauce para que el pueblo sea dueño de sus destinos. "El Gobierno—añadió—no puede hacer "su" reforma. Tendrá que negociarla no sólo con la oposición, eino también con las fracciones, organismos e instituciones que tienen todavía ¡a vida suficiente para impedir que España entre por caminos de normalidad. La reforma política tiene el peligro de salir de las Cortes peor que de] Consejo Nacional y de contar con una ley electoral salida de la Cámara legislativa."

A REILZA: "MONARQUÍA-FRANQUISMO"

La presentación del libro corrió a cargo de don José María de Areilza, conde de Motrico, quien se refirió a] lar-go proceso de "ruptura nacional que todavía no ha terminado", y al exilio como elemento permanente de la política española a partir del siglo XIX. "El libro— señaló— relata e] forcejeo dialéctico que mantuvo el hijo y heredero de Alfonso XIII con el general Franco para que la salida de la guerra civil, recién terminada, fuera la restauración de la Monarquía en un rey que lo iba a ser de todos los españolas sin excepción o, por el contrario, la consolidación del sistema franquista» Gil-Robles mantuvo siempre con firmeza el principio de la legitimidad monárquica, apoyada en el consenso popular como solución reconciliadora nacional

 

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