Fraga en FEDISA: bofetada a Solis y al Gobierno     
 
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Fraga en FEDISA: bofetada a Solís y al Gobierno

SEGUIREMOS hablando», dijo Fraga sobre Solís al informador de ByN, Luis Alvarez Ponsa, cuando entraba con ejemplares de su conferencia «La mujer y la política» bajo el brazo al antiguo hospital, hoy convertido en hotel de cinco estrellas, Hostal de los Reyes Católicos de Santiago.

Eran las once de la mañana. Desde ese momento, todo fue ambiente de cónclave. No se iba a elegir Papa alguno, pero si se iban a constituir los reunidos (Fraga, Pío Ca-banillas, Areilza, Oreja, Fernández Ordóñez, Calvo Sote-lo, Ruiz Navarro, José Luis Alvarez, Rosón y Escudero) en francotiradores, profundos y urgentes —dos características que reclaman para el cambio de sistemas—. Con ellos, varios colaboradores: González Seara, Ignacio Agui-rre, Carlos Mendo y Espera-be de Arteaga.

A las dos de la tarde, hora indicada para el almuerzo de los «fedisarios», Carlos Mendo y Aguirre anunciaron por vez primera la entrega de un comunicado.

Avanzada la tarde, comenzaron a salir los hombres que intentarán la «construcción del futuro», como prometen. En principio, nada de corbatas, a excepción del señor embajador. Los sportman ayudan a la popularización de la figura entre los protagonistas del mañana. Pío Cabanillas, que invitó a sus antiguos compromisarios de la letra impresa a «ser buenos», salió al encuentro de Fraga, que había abandonado el salón momentos antes, con amplios deseos de rezar y con una decidida callada por respuesta: «No diré nada, no diré nada», cuando nadie le había dirigido ninguna pregunta.

Minutos más tarde, Fraga •Iribarne, Pío Cabanillas y Aguirre paseaban satisfechos por la plaza del Obradoiro.

AHORA VENDRÁN LAS CRITICAS

«Ahora comenzarán las críticas de nuevo. Sobre todo, tras las especulaciones de este verano», me confesó uno de los consejeros.

Puede afirmarse que los «fedisarios» se han salido definitivamente del marco del sistema, probado por el hecho de que pidan otro diferente. Con Fraga al frente y antes de que abandone su puesto

como embajador, a primeros de octubre, el ex ministro, del que una periodista dijo que le parecía más pequeño, al contemplarlo tras el cristal de la puerta que da entrada al salón de fumar, no «regresará», como se repitió por activa y por pasiva, sobre todo tras su visita al Pazo de Meirás y su entrevista con Solís sobre una embarcación propiedad de Eduardo Barrei-ros. Y mucho menos a una cartera ministerial.

Volverá a Madrid y se instalará en su despacho para gastar su dinero en política, como comentaba Antonio de Olano, que fue un buen antídoto para las horas de aburrimiento. Sus tres tiempos —título que un hombre de su equipo en Barcelona, Manuel Milian Mestre, eligió para el libro que habrá presentado el miércoles pasado en una librería de La Coruña— han devenido ya en un pausado y hasta ra-lentizado reloj de arena que marca los indicios de una moderada oposición.

UN CAMPESINO EN EL HOSTAL

Los temas que van a ser estudiados primordialmente por la Federación de Estudios Independientes, S. A., pudieran considerarse puntos clave para la marcha de esta sociedad, abierta ahora a nuevos socios en su domicilio social de la calle Castelló, de Madrid: representatividad y ley electoral, regionalismo, reforma constitucional, sucesión en la Jefatura del Estado, reforma fiscal, política educativa y reforma sindical.

Claro que a mucha gente, que de momento no tuvo ocasión de «agruparse públicamente esforzándose por man--tenerse dentro de la ley» como ellos, esto de los Estudios Independientes les sonará a música celestial. Fraga tuvo que recibir a un campesino de Arana, paisano suyo, que pedía trabajo para su hijo de dieciocho años, que también fue saludado por el embajador español. A lo mejor, la «Fedi», en sus deseos democráticos, hace porque un día en las tierras de la Galicia que escogieron para su compromiso firmado, los puestos de trabajo sean suficientes como para que un viejo labrador no tenga que acu´dir, cabizbajo y humillado, hasta el Hostal de los Reyes Católicos, de Santiago, a pedir una recomendación.

 

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