Señor Fernández Sordo: Yo no afirmo la existencia de un derecho de huelga     
 
 Informaciones.    21/03/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Señor Fernández Sordo:

«Yo no afirmo la existencia de un derecho de huelga»

BARCELONA, 21. (INFORMACIONES.)—ecYo no afirmo la existencia de un derecho de huelga, sino que la encuadro dentro de -los supuestos de causas de justificación como legítima defensa», ha declarado el ministro de Relaciones Sindicales, señor Fernández Sordo, a «La Vanguardia». «Y no creo —añade el señor Fernández Sordo— que en ningún caso la regulación de la huelga tenga que llevar aparejado el despido libre, sino que éste tiene que tener una motivación, porque no se puede inventar una regulación de huelga distinta de la del resto del mundo. La correlación pues, no es huelga-despido libre, sino huelga y consecuencias de una justificación por parte de la dirección empresarial.»

El ministro afirma que está previsto que la regulación de la huelga se haga por decreto, porque no es necesario hacerlo mediante ley, porque al ser una materia tan mudable, puede irse perfeccionando y porqne se trata de una cuestión urgente y el medio jurídico más rápido es el decreto.

En cuánto a la distinción entre huelga laboral y política, el ministro matiza que, por ser Imposible la diferenciación de una manera formal, la regulación de la huelga tiene que ser hecha con un «sentí-" do muy realista y muy pragmático».

Puntualiza el ministro que no ha habido fricciones, sino opiniones, que han podido ser no coincidentes, pero que en realidad respondían a una filosofía común. «Es positivo —afirma— contrastar opiniones y tener discrepancias siempre, como ha dicho esa entrañable y ejemplar persona que es Licinio de la Fuente, a quien se debe una tarea importantísima como ministro de Trabajo y el ejemplo de un magisterio de cualidades humanas.»

En cuanto a las asociaciones sindicales, el señor Ber-nándea Sordo afirma que están previstas con carácter voluntario —de empresarios, da técnicos y de trabajadores, sin excepción— en todos los Sindicatos Nacionales, en la Federación de Comercio y en la Hermandad de Labradores y Ganaderos, aunque en cada uno de ellos tenga una naturaleza distinta. Cada Sindicato las regulará como crea oportuno.

En cuanto a la participación real y efectiva de los trabajadores en la Organización Sindical, el ministro afirma que, aunque imperfecta, existe. Para su mejora, el Consejo Nacional de Trabajadores ha presentado una moción para estudiar esa acción sindical de la empresa, «El sindicalismo en la empresa —continúa— es hoy día imperfecto. Los Jurados, los enlaces, por ejemplo, funcionan demasiado solos, demasiado separados de las bases, porque faltan unos aspectos da información, una regulación efectiva, práctica y realista del derecho de reunión, que también existe, y todo ello constituye una gran inquietud

por parte de los representantes sindicales de los trabajares.

Respecto a la electividad de los cargos sindicales, el señor Fernández Sordo señala que comprende absolutamente a todos, salvo al ministro.

 

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