Prepararse para el cambio     
 
 ABC.    04/04/1975.  Página: 39. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

PREPARARSE PARA EL CAMBIO

El tema del cambio domina los comentarios políticos de la semana. «La Actualidad Española» dedica un editorial al respecto en sus páginas .«Historia de siete días».

Dos ministros del actual Gobierno español acaban de hacer referencia a un tema importante y que a todos nos afecta. El ministro de la Presidencia, con una claridad que conmueve a los periodistas —por aquello de que nosotros hubiéramos soñado poder decir las cosas así si se nos´hubiera permitido soñar sobre estos temas—, ha hecho referencia a la necesidad de irse preparando para el cambio. ¿Qué cambio? Naturalmente, el cambio político.

Carro Martínez no se ha andado con rodeos. Ha dicho que habrá cambio («el cambio que en el día de mañana se producirá») •y ha dicho también cómo será ese cambio o cuáles serán las notas políticas que lo calificarán y tipificarán: una Monarquía «social, representativa y democrática», una Monarquía que «conservando todo lo conseguido hasta ahora habrá de abrir cauces, modos y formas adecuados a las exigencias del nuevo momento».

Habrá cambio, y habrá cambio hacia la democracia. Al menos esto es lo que parece pensarse en las alturas del Poder si consideramos que un ministro del Gobierno no suele pronunciar palabras tan exactas, tan concretas -y tan reveladoras, por sí y ante si. Luego, en el Gobierno se piensa que habrá cambio y que ese cambio, esa evolución, será en el sentido de abrir «cauces, modos y formas» nuevos, adecuados a «las exigencias del nuevo momento».

El ministro secretario general del Movimiento, por su parte, ha hablado del «profundo Interés» encontrado en Bruselas por los temas españoles y de la «inquietud general por la evolución del equilibrio que garantiza la defensa continental».

Herrero Tejedor ha sido, quizá, menos explícito en sus afirmaciones, pero no menos claro al detectar esperanzadoramente la atención que a España y a las cosas de España se dispensa en los ambientes políticos europeos.

Da la Impresión de que todos estamos esperando ese cambio, seguros de su efi-oaoia práctica. Lo importante es, como suele decirse, no «perder el tren».

 

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