Autor: Sinova, Justino. 
 Antonio Chozas, sindicalista, joseantoniano y dialogante. 
 "En Secretaría general no habrá "bunker""     
 
 Informaciones.    05/07/1975.  Página: 3-4. Páginas: 2. Párrafos: 30. 

ANTONIO CHOZAS, SINDICALISTA, JOSEANTONIANO Y DIALOGANTE

«En Secretaria General no habrá "bunker"

Por Justino SINOVA

EL nombramiento de Antonio Chozas Bermúdez para la Vicesecretaría General del Movimiento tiene una patente lógica. Amigo personal del ministro Solía, el nuevo vicesecretario ha sido un gran colaborador personal suyo. Procedente de los sectores laborales y sindicales (es inspector técnico de Previsión Social y ha cubierto ana larga carrera política en la Organización Sindical), Chozas lleva la fama de ser un hombre abierto, tolerante y dialogante, dentro del sistema. Y tiene muchos amigos.

Quizá la primera muestra de su estilo sea la realidad de esta entrevista, que aceptó a las pocas horas de recibir el nombramiento. No rehuyó el diálogo, al menos con un periodista. Y es resaltable la facilidad con que un político con cargo público en estos tiempos que corren aceptó el encuentro. Pero acaso el mejor modo de Iniciar la comprensión de un político sea solicitarle una autodefinicion:

—¡Definirse politicamente No me pida usted etiquetas. Le contestaré de ana manera algo impresionista.

Por una parte, tengo que reñutirme a mi trayectoria, a todo* mis actos pasados como hambre publico. Como usted vera, yo me he formado en el sindicalismo y en ambientes relacionados con el mundo del trabajo y estoy orgulloso de ello. Tengo algunos buenos amigos críticos que me dicen que soy un liberal castizo y un laborista, de izquierdas, lo que a primera vista podría parecer -una paradoja. Creo que estamos viviendo un creciente, inevitable y deseable proceso de socialización, no siempre acompañado, y me refiero al mondo en general, por una correlativa afirmación de las libertades. Me preocupa mucho la vida cotidiana, en la que advierto nna cierta degradación. Pienso que es necesario repensar muy a fondo los temas de la democracia y la participación y ser conscientes de la necesidad de llevarles a nuevos ámbitos, coma la

* «ESTAMOS VIVIENDO UN CRECIENTE, INEVITABLE Y DESEABLE PROCE S O DE SOCIALIZACIÓN»

* «PARTICIPACIÓN Y LIBERALIZACION, IMPERATIVOS DE UNA SOCIEDAD MODERNA Y PRESUPUESTOS OB L I G A-DOS PARA NUESTRA INSERCIÓN EN EUROPA»

* «LA S. G. M., ANTE EL PROCESO ASOCIATIVO, NO OTORGA PRIVILEGIOS»

* «SOY IRREMEDIABLEMENTE OPTIMISTA»

empresa, sin olvidar por supuesto el marco político general.

—Continuemos...

—Quiero, eso si, antes de terminar con esta pregunta, decirle qne tengo nna gran esperanza y una enorme confianza en el pueblo español, en sus calidades cívicas, humanas y políticas. Como usted sabe, Cánovas

pronunció un día ana frase mny desdichada, qne, desgraciadamente, aún se repite con cierta frecuencia:

«Es español el que no íiJicde ser otra cesa.» Para mí representa, por el contrario, y en esto como en tantas otras cosas soy jose antoniano, mi singular privilegio y estoy seguro que la presencia española va a ser nn gigantesco estímulo y ana gran riqueza para la Europa del futuro. Quiero evitar aquí toda retórica. Al hablar asi, claro está, no me refiero a nna n otra posición política concreta y creo que por lo menos en esto somos muchos los que, desde mny diferentes perspectivas, podemos estar de acuerdo.

—¿Y con qué talante accede un hombre asi a la Secretarla General del Movimiento?

—Tengo muy clara conciencia de las responsabilidades qne voy a asumir y de las dificultades del empeño. Pero hasta ahora ningún encantador de esos de qne nos hablaba Cervantes ha logrado quitarme el ánimo o el esfuerzo. Ib diría, y perdón por la Inmodestia, que tengo nn talante abierto y dialogante, añadiendo que soy consciente del "•dativo desgaste de ambos térmicos. Por lo demás, soy irremediablemente optimista.

ALGÚN CANSANCIO, CIERTO DESINTERÉS...

Antonio Chozas no ha estrenado su despacho de la Secretaria General del Movimiento y la conversación debemos mantenerla todavía en el Ministerio de Trabajo, junto a la mesa que ocupó en 1969 cuando don Licinio de la Puente le integró en su equipo. Pero es lógico pensar que el vicesecretario tendrá ya ideas y conceptos definidos sobre los temas con que se encontrará necesariamente el lunes desde su toma de posesión. Por ejemplo, sobre el tema central de la Secretaria -hoy, el asoclacionis-mo:

—No puede darse un juicio definitivo sobre un proceso que está todavía en una fase inicial y dando sus primeros pasos. En todo caso, ofrece sumo interés en cuanto abre un nuevo repertorio de posibilida-

des de participación política, en función del coa! habrá de tratarse, con rijror y profundidad, este complejo tema, susceptible de reajustes y clarificación, muy especialmente a través de las disposiciones anunciadas por el presidente del Gobierno en su último discurso ante las 0Cortes Españolas.

—¿Es preciso en este momento potenciar in narticipación nolítl-ca?

—La participación y la liberali-laeión de nuestra vida • política constituyen, evidentemente, objetivos válidos por sí mismos, y, por cierto, de los más nobles. Pero son además el imperativo funcional de . una sociedad moderna y el presa-puesto obligado para nuestra definitiva inserción en Europa, lo qne en modo alguno significa que haya de aceptarse una imposición exterior ni renunciar sin más a nuestras peculiaridades jurídico-institn-cibnales. Pienso que nuestro problema central consiste en nn desequilibrio básico entre desarrollo económico, desarrollo social y desarrolle político, y que la integración de los españoles en una tarea colectiva y solidaria —que es siempre el objetivo señero de la política— exige esa potenciada participación y su articulación auténtica y operativa a todos los niveles, porque el simple bienestar económico o el consentimiento fundado en la pasividad y en la apatía sólo pueden proporcionar una aglutinación aparente, nna adhesión rutinaria y efímera y una estabilidad precaria, particularmente vulnerables en situaciones de crisis, en especial de crisis económicas.

—¿Y no es cierto que mucha gente está realmente desilusionada?

—Es posible qne sí. Como usted sabe, no disponemos de muchos indicadores objetivos, de excesivas encuestas de opinión, aunque, por ejemplo, algunas de las que ustedes han publicado recientemente son bastante reveladoras. A mi, particularmente, el despacho no me ha impedido vivir el aire de la calle y observo, sí, algún cansancio o cierto desinterés. Pero la desilusión, cuando existe, es quizá nn correlato de las expectativas, de las propias ilusiones, y éstas, desde luego, se han elevado muy notablemente. Nuestro problema consiste precisamente en ser capares de responder a esa nneva altura, a esa elevación.

¿Será que la situación política se encuentra hoy más deteriorada? Se

(Pasa a la pág. siguiente.)

«En Secretaría General no habrá "BUNKER"»

(Viene de la pág. anterior.)

lo pregunto al nuevo vicesecretario, y me dice que la cuestión le parece imprecisa y un tanto equivoca. Y usa el procedimiento dialéctico de contestar Interrogando: «¿Dónde sitúa usted el origen y el punto de referencia de ese pretendido deterioro?» Pero responde, al fin;

—A este respecto, coincido plenamente con Solís y con muchos otros en lamentar un cierto retraso en el proceso de configuración y puesta en marcha del asociacionlsmo poli-tico, si bien ello no justifica una cierta imagen simplífiradora y convencional del deterioro. A pesar de esa limitación, mt parece innegable que la vida política española se ha hecho más rica, dinámica y compleja, y, claro está, más problemática también. Y estos no son precisamente signos ¡de deterioro, sino de crecimiento y desarrollo,

—¿Piensa usted que la moderación excluye los radicalismos tanto de izquierda, como de derecha?

—El moderantlsmo, sij la moderación, no tanto. A mí, nuestros moderados históricos me traen muy malos recuerdos. Hay que tener cuidado con las palabras; se abosa, quizá, del término radicalismo en sn acepción peyorativa. Recuerde usted su etimología. Tío prefiero, sin duda, hablar de extremismos o, si usted quiere, de ultras, de Izquierda o de derecha. Pero hay que ser prudente y templado, y hasta cauto, más que moderado, a. la hora de localizar o adjetivar esos extremismos. En todo caso, hay unas normas de juego, unos límites y unas demarcaciones. Tenemos que respetarlas, si bien nos proponemos también ampliarlas.

—¿Y qué opina el vicesecretario general: que existe el «bunker» o que no?,

—En primer lugar le diré que me molesta mucho esto del «bunker», y que me sorprende que se acepte con tanta facilidad esta figura; no veo los paralelismos de -nuestra situación con la que se evoca al pensar en el «bunker». Hay, cómo en todas partes, más o menos núcleos cerrados ,o resistencias al cambio. En una estructura política de ´lar-• ga duración como es la nuestra, nb cabe extrañarse de que algunos sectores tiendan » antoperpetuarse o a fijarse en ciertas posiciones. Ignorando que toda estructura, por definición, comporta una dinámica. En todo caso, a mi me gustan muy poco los refugios; prefiero, como le decía antes, respirar el aire de la calle. V, desde luego, si es que hay «bunker», no estará en Secretaria General.

COMPROMETIÉNDOSE CON EL FUTURO

Antonio Chozas, retomando el hilo de la conversación sobre las asociaciones políticas, confirma los criterios de neutralidad oficial en d proceso asociativo:

—Estos criterios están ya claramente definidos y proclamados: la Secretaria General del Movimiento, ante el proceso asociativo no tiene preferencias ni otorga privilegios; todas las asociaciones tendrán igualdad de trato y de oportunidades. Por mi parte, no tengo nada que añadir a este planteamiento.

—Siguiendo con el tema de la Secretaría General, ¿se puede hablar de que con los futuros nombramientos para la Secretaria General del Movimiento se producirá algo así como una coalición? ¿Entrarán a formar parte de la Be-´cretaria políticos de otro talante?

—La verdad es que yo no estoy todavía en condiciones de hablar del tema a que se refiere esta pre-grcita, pero no me parece" exacto el término «coalición», con su connotación de liga o alianza. Cosa distinta es, y *«f sinceramente lo espero y deseo, que la secretaria General del Movimiento cuente con la presencia y colaboración de políticos que, como ha dicho el presidente del Gobierno y ha reiterado Solís, representen las plurales corrientes de opinión que se registran en el seno de la vida española.

—ASI las cosas, ¿qué podemos esperar de la nueva Secretaría General del Movimiento?

—Yo creo que todos podemos esperar mucho.En este punto, las palabras de .Solís, en sus recientes declaraciones a nABC», han sido inequívocas: nada de inmóvilísimo y la seguridad de avanzar todo cnanto las circunstancias y el interés nacional lo permitan. Asumiendo el pasado, pero asiendo decididamente el presente y comprometiéndose con el futuro.

ENSANCHAR LOS CAUCES DEMOCRÁTICOS

Para acercarnos más a Ja comprensión del político, bueno será que analice al menos dos de los temas que con mayor interés se encuentran planteados en el actual momento español: la sucesión y la reforma constitucional.

—¿Cuál es su criterio sobre la sucesión?

—MI opinión ´« que el panorama sucesorio está perfectamente claro. Creo sinceramente que el Principe de España polariza uno de los más definidos y amplios núcleos de consenso político que se dan hoy en este país. Creo, con no menor sinceridad, que está perfectamente al día, a la alturr- de los tiempos, y que al producirse las previsiones sucesorias, va a desempeñar con el mayor acierto el gran papel histórico, la gran tarea de Integración trae le corresponde.

—Y reforma constitucional, ¿cómo, cuándo y para qué?

—Se trata de un tema abordado muy recientemente por el presidente del Gobierno. Permítame alterar el

orden de sus preguntas: ¿Cuándo? No soy futnrólogo y tampoco me corresponde emitir una respuesta. ¿Cómo? Nuestro marco constitucional que es más flexible de la que mochos piensan, establece los procedimientos para sn reforma, eventnatniente modificables, ¿Para qué? Para ensanchar los canees democráticos i de participación. Es decir: para alcanzar ese grado de legitimidad racional a que también se refirió el presidente.

 

< Volver