Autor: Barbero, David. 
   Tensión en el funeral por el guardia civil muerto en atentado     
 
 Informaciones.    19/01/1976.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Tensión en el funeral por el guardia civil muerto en atentado

BILBAO, 19. (INFORMACIONES, por David Barbero.) — En un ambiente de profunda tensión, tanto en el aspecto emotivo sentimental como en el aspecto político, se celebró a las cinco de la tarde de ayer domingo, en la iglesia de Santa María de la Asunción de Villafranca de Ordicia, el funeral «corpore insepulto» por don Manuel Vergara Jiménez, el joven guardia civil muerto en la tarde del sábado al hacer explosión un artefacto cuando intentaba retirar una bandera vasca colocada en una finca cercana a esta localidad gnipuzcoana.

El funeral estuvo presidido por el general Jefe de la V Zona de la Guardia Civil, señor Altares Peña, junto con las primeras autoridades de la provincia de Guipúzcoa y otras representaciones llegadas de las provincias cercanas, y también de Sevilla, de donde procedía el fallecido guardia civil. Entre los familiares de la víctima se encontraba su padre, miembro de la Guardia Civil, con residencia en Ronda, provincia de Cádiz; su hermana Francisco, también miembro de la Guardia Civil y actualmente destinado a Irún, asi como un tío y la novia del fallecido.

Uno de los actos más emotivos fue el traslado de los restos desde el cuartel de la Guardia Civil de Villafranca, donde se había instalado la capilla ardiente, hasta el templo. El féretro, cubierto con la bandera española, fue llevado a hombros por miembros de la Guardia Civil hasta el catafalco Instalado ante el altar mayor de la iglesia. Delante caminaban sus compañeros guardias civiles, portando 12 coronas de flores, y detrás iban sus familiares y las autoridades.

Estando el templo absolutamente lleno de público, se inició la ceremonia religiosa, que fue concelebrada por el párroco y dos coadjutores; uno de ellos, don Pedro Sái-zar, fue el encargado de pronunciar la homilía, en la que, entre otras cosas, dijo: «Si toda muerte es una ruptura en los .sentimientos, lo es mucho más si se produce dé forma violenta, pues revela el cataclismo que existe en la sociedad y en el corazón humano. Y no podrá encontrar nunca el hombre solución a los problemas de aquí, si no mira a su actuación más allá. Que esta muerte sirva para preguntarnos cada uno de nosotros Interiormente en qué medida seguimos ese mandamiento que Cristo dejó a todos y que sigue siendo nuevo, a pesar de los siglos.»

Concluida la misa, el féretro fue sacado del templo de nuevo a hombros de sus compañeros de la Guardia Civil, y una vez fuera ue la iglesia todos los allí congregados cantaron el himno de la Guardia Civil y se dieron gritos de «¡Viva el benemérito Cuerpo!» y «]Viva España!». Posteriormente se entonó el «Cara al Sol», aumentando notablemente la tensión existente desde el comienzo de los actos funerarios.

Mientras tanto, los familiares de don Manuel Vergara, asistentes al funeral, tuvieron que ser atendidos en varias ocasiones a causa de la profunda tensión a que estaban sometidos. Las escenas del pésame revistieron asimismo caracteres del más intenso dramatismo, sobre todo por parte del padre de la víctima, que repetidamente se abrazaba al gobernador civil de la provincia de Guipúzcoa, mientras lloraba ostensiblemente.

Posteriormente, los restos mortales de don Manuel Vergara fueron introducidos en un coche fúnebre, que los trasladaría hasta su pueblo natf! de Viso de Alcoz/en la provincia de Sevilla, donde serán sepultados, mientras la tensión permanecía en el ambiente de Villafranca de Ordicia.

LA MUERTE

La muerte del guardia civil don Manuel Vergara, que el próximo día 23 cumpliría veintidós años, tuvo lugar, según los datos que se han podido descubrir, de la siguiente manera: A primeras horas de la tarde del pasado sábado, las fuerzas de la Guardia Civil de Villafranca tuvieron conocimiento de que habla sido colocada una bandera vasca en los terrenos situados sobre el túnel exlstenta entre Villafranca y Beasain.

Inmediatamente fueron enviados varios números del Cuerpo en un «jeep», con el fin de proceder a retirarla Al parecer, los guardias civiles, al llegar al lugar donde estaba colocada la bandera se dieron cuenta de que estaba conectada con dos artefactos. Don Manuel Vergara procedió a la desconexión de uno de ellos, que resultó ser simulado, pero al proceder a hacer lo mismo con el segundo, quizá ya sin tanta precaución, éste hizo explosión, ocasionándole la muerte al instante. Según fuentes de la propia Guardia Civil, la explosión ocasionó un agujero de más de un metro de profundidad. El guardia civil fue alcanzado directamente, a causa de su proximidad, pero la parte mas afectada resultó ser la cabeza, que quedó absolutamente destrozada

En el País Vasco se considera que este trágico acontecimiento puede tener muy graves consecuencias no sólo para el desarrollo político del futuro inmediato de la reprion, sino incluso del país entero, sobre todo si es el comienzo de una cadena de represalias y contrarrepresalias, provocadas por extremismos de ambos lados. Es el primer agente leí orden público muerto en atentado desde que es Rey de Banana don Juan Carlos I.

 

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