Hablan dos ministros     
 
 Informaciones.    13/01/1973.  Páginas: 2. Párrafos: 4. 

HABLAN DOS MINISTROS

HAN merecido justificada atención sendas intervenciones públicas de los ministros de Desarrollo y Trabajo. Don Laureano López Rodó se reunió con el, Consejo Nacional de Trabajadores, ante el qne afirmó qne no creía en los milagros económicos. «No existen —dijo—. El motor, el artífice verdadero del desarrollo económico-social. de España, es el trabajo de todos los españoles.»

El ministro-comlsario del Plan de Desarrollo se sometió a ana rueda de preguntas. El señor Navarro Velasco le interpeló sobre si creía qne el desarrollo político se encontraba en consonancia con el económico. El señor López Rodó contestó en los siguientes términos: «Antes de contestar a su pregunta tengo qne hacerle otra: ¿qué entiende usted por desarrollo político? Porque para mi el desarrollo de la mano de un niño consistirá en qne se convierta en la mano recia, en el puño fuerte de un hombre, no en qne le salga otro dedo. Una mano con seis dedos es disforme. Desarrollo político, si; deformación política, no. No me gustan las manos con seis dedos.»

A otras preguntas, el ministro afirmó que había qne admitir cierto movimiento de precios por debajo de límites tolerables. No se puede hibernar la economía y hay que contener la inflación, pero sin asfixiar el desarrollo. El limite del alza de precios «tolerable» debe rozar el 4 por 100. Reconoció qne el plurlempleo no es deseable, pero que su supresión ahora causaría incontables trastornos en los presupuestos familiares.

Por su parte, el ministro de Trabajo, don Licinio de la Fuente, se mostró en Barcelona contrario a la huelga y al despido libre o el cierre patronal «Dejar un bien individual y social —dijo— de la significación fundamental del trabajo al libre juego de las posiciones económicas o de las coacciones sociales seria declinar una de las mas Importantes y decisivas responsabilidades del Estado.» Afirmó que

Cuando se pretende revitalizar conceptos como tos de «huelga» o «despido libren, se olvida «la peligrosidad social y política de tales planteamientos y su contradicción con los principios, esenciales de nuestro sistema, con el concepto mismo de nuestro sindicalismo y con el Estado de derecho establecido por el régimen».

 

< Volver