Señor Fernández Ordoñez, secretario general técnico de hacienda. 
 "Hay mucho menos riesgo en la apertura que en el inmovilismo"  :   
 "La tesis del fin de las ideologías es falsa". 
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VIDA POLÍTICA

SEÑOR FERNANDEZ ORDOÑEZ, SECRETARIO GENERAL TÉCNICO DE HACIENDA:

EN LA APERTURA

* «LA TESIS DEL FIN DE LAS IDEOLOGÍAS ES FALSA»

MADRID. 18. (INFORMACIONES.)—«Entiendo que hay mucho menos riesgo en la apertura que en el inmovilis-mo». afirma el secretario general técnico de Hacienda, tenor Fernández Ordoñez,c en unas declaraciones al •emanarlo «Criba». Y no viene mal recordar aquí el discurso «aperturista» del ministro de Hacienda, señor Monreal, tras la aprobación de la ley de Presupuestos, en el corso "de un almuerzo-homenaje ofrecido por los procuradores. Los comentaristas pusieron de relieve entonces las concordancias de este discurso con el del Jefe del Estado pocos día* después con motivo del fin de año, que ha dado pie a lo que se ha venido en volver » llamar. «primavera política».

A juicio del secretario técnico de Hacienda, «los hay que se creen en el mejor de los mundos. A unos cuantos nos parece que no. Además, se aprecia que el dinamismo político continúa-»

El señor Fernández Ordófiez se muestra partidario de lo que dijo Montesquien «Ocupémonos de la -política antes de que la política se ocupe de nosotros» y también piensa con Albert Camus que «hace falta empezar a tomar ciertos compromisos». Y añade: «La postura de abstención no es lícito. LO único que no se puede hacer, es no hacer nada. En estos momentos vemos » muchas rentes que optan por lo que consideran lógicamente correcto: esperar. Esto es un error.»

LA TECNOCRACIA

Después aborda d lema de la tecnocracia: «&• tecnocracia.-dice es buena en un de racionalidad. sobre este fundamento, constituye un paso hacia adelante. Hoy para ser político hay que tener nn nivel técnico. Ahora bien, y lo digo terminantemente: No vivimos el fin de las Ideologías, considero falsa esta tesis.»

En opinión del señor Fernández Ordónez, que trato, «e encontrar la brújula del hacia dónde se dirige la política ahora mismo, «en toda Europa «e dan soluciones centristas. bien de centro-derecha, bien de centro-izquierda. La extrema derecha me parece un dinosaurio político; la extrema izquierda no tiene opción. T nuestro porvenir estará *ji-marcado en las - coordenadas europeas. La autarquía resulta hoy absolutamente Imposible.»

El señor Fernández Ordónez, más que en la «mayoría silenciosa», cree sólo, con el poeta Juan Ramón Jiménez, en «la inmensa minoría». Por lo demás, opina que la actual coyuntura económica española es «excelente», porque «la argolla que suponía en otro tiempo la balanza de pagos se ha eliminado, han mejorado nuestra» exportaciones, crece el• turismo, etc. Existen, naturalmente —añade— los desequilibrios sociales que ocasionan el crecimiento. Hay que afrontarlos, plantearse a fondo el problema social. Existen unos valores fundamentales; son los que forman una ideología. ¥ ya he subrayado que no creo en el crepúsculo.!)

MIGUEL PRIMO DE RIVERA: EVOLUCIÓN RESPONSABLE, PERO LENTA

Otro joven político, don Miguel Primo de Rivera, declara a la revista «En Pie» que el proceso de institucionaliza-ción «se va desenvolviendo responsablemente, aunque lentamente». Y poniéndose en el plano falangista, añade: «Lo que importa es que los que somos falangistas o joseanto-nianos no nos quedemos en la cola, sino que marchemos con nuestra bandera desplegada. SI nuestros mejores camaradas supieron morir con las botas puestas, ¿por qué no hemos de vivir responsablemente?»

A su juicio, la Monarquía instaurada ha sido aceptada por el pueblo español. Una aceptación esperanzadora, pero con la obligación de día a día ganarse más la adhesión de ios españoles, camino que desde hace algún tiempo ha emprendido el Principe de España.

Afirma también el señor Primo de Rivera que «uno de los puntos en que más incidía José Antonio era en el de levantar del ostracismo, de la apatía y de la pobreza al pueblo español. Esto se ha conseguido, si no plenamente, sí en un grado muy superior al que cabe esperar de cualquier obra humana. ¿Que hay que democratizar a España? En efecto, pero democratizarla a nuestro aire, a nuestro talante, a nuestro estilo».

 

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