Don Pio Cabanillas:. 
 "Hay que lograr unos mayores cauces de participación política"     
 
 Informaciones.    08/04/1972.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

DON PIÓ CABANILLAS:

«Hay que lograr unos mayores cauces de participación política»

«ANTE LA ESCASEZ DE IMAGINACIÓN POLÍTICA SE DESARROLLA, COMO SUCEDÁNEO,

UN MUNDO PEQUEÑO DE HOSTILIDADES Y ANTAGONISMOS»

MADRID, 8. (INFORMACIONES y resumen de agencias.)—«El problema de hoy no es el de exponer soluciones, sino más bien de tener propósito de arbitrarlas. Todo vuelve a reducirse al tema de la relación entre el Estado y la sociedad civil en el sentido de lograr unos mayores cauces de comunicación» Esto dijo don Pió Gabanillas, secretario del Consejo ael Reino, al Imponerle el ex ministro señor Praga Iribarme la «F» de.famoso que concede la asociación de periodistas denominada «La tertulia».

En el acto estuvieron presentes los ex ministros señores Solís Ruiz y Nieto Antü-nez. el capitán gsneral cíe la Primera Región teniente ge-neral García Rebull; el embalador don José María Al-faro v otras personalidades

El ex ministro señor Fraga impone la «F» de famoso a don Pío Cabanillas

Todos ellos hablaron paia adherirse al homenaje. El señor Nieto Antúnez puso de relieve la inteligencia del homenajea-do. Don José Marta Alfaro le calificó de «una proa hacia el futuro de España». Don Manuel Fraga Iribarne dijo de él que era «uno de nuestros primeros Juristas, un destacado hombre de empresa, un político consumado y un hombre de bien»

Tras la imposición de la «F», don Pío Cabanillas pronunció un discurso substancioso. De entrada se declaró «mas fra-guista que centrista», porque —explicó— «creo sinceramente Que muy pocas personas han logrado el alto nivel de servicio que alcanzó Praga y que muy pocas también po-orán afrontar un Juicio de totalidad de valores como el suyo».

Después -afrontó abiertamente los problemas políticos de hoy en España y se mostró partidario de unos mayores caucas de comunicación entre Estado y sociedad civil

«Quizá no podamos pensar en una "medida óptima de participación" —agregó—, pero si en una "medida razona! ble". Con ello evitaremos el triste espectáculo de una politización cada día mág omni-

presente y también cada día más lógicamente inclinada hacia lo excéptico- Ante la escasez de imaginación política, se desarrolla, como sucedáneo, un mundo psqueño de hostilidades y antagonismos que tiende a aumentar y a exagerar las naturales diferencias.

Quizá sea pocque para hacer política de reformas en nuestra estructura española el primer gestor —el imprescin-dible gestor— es el Estado mismo. No como inspector o mediador, £ino más bien en el papel de auténtica «central productora». Si esta misión no se cumple, la vida social, politicamente hablando, transcurre a "media luz" Lo malo es que al acostumbrarse a ello, cual, quier claridad —de suyo vivificante— parece perturbar más que beneficiar, y por otro lado, siempre habrá quien elogie — inconsciente o servil— la serenidad de tes sombras o la grata intimidad de los candiles.»

Concluyó don Pió Cabanillas sus palabras afirmando que con esta exposición cree cumplir con un modesto deber de español. «Deseo para mi patria un poco más de luz —dijo—; pienso que con ella podríamos abarcar más espacio».

 

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