Autor: Sopena Daganzo, Enrique. 
 Almirante Nieto Antunez. 
 "Hay que poner en practica todas las instituciones en vida de Franco"  :   
 Un jefe de Gobierno debería asumir su responsabilidad directa ante la opinión pública y la crítica. 
 Informaciones.    07/10/1972.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Almirante Nieto Anlunez:

"Hay que poner en practica. todas las instituciones en vida de Franco"

Un jefe de Gobierno debería asumir una responsabilidad directa ante la opinión pública y la crítica

Por Enriqne SOPENA

BARCELONA, 7.—Soy de los que crren que la vida pública es esencial a una convivencia civilizada y que en el desarrollo de nuestras instituciones y en su arraigo en la opinión está la clave básica de nuestro futuro.* Con estas palabras comienza la interpretación que ofrece el almirante don Pedro Nieto Antúnez_ —ministro de Marina desde 1962 hasta 1969— sobre la necesidad del nombramiento de un -presidente de Gobierno, en respuesta a >iEl Noticiero Universal». El señor Nieto Antúnes —como les anticipé ayer— es el primer persona- -je de una serie dedicada por el vespertino citado a «Hombres que hacen historia».

El próximo miércoles se publicará la aportación de don Ramón Serrano Súñer.

El ex ministro se pronuncia rotundamente a favor de la urgencia de que sea nombrado un presidente de Gobierno. Como quiera que el tema tratado es únicamente éste, y la extensión del mismo, bastante reducida, valga transcribir literalmente las opiniones del señor Nieto An-túnez:

«Me preguntan ustedes si creo necesario el nombramiento de un presidente del Gobierno. MI respuesta es Inequívocamente afirmativa.

Y las razones son las siguientes:

Estimo que la tota-lidad de las insti-tuciones previst a s en la Ley Orgánica

y en las demás leyes fundamentales deben ser: puestas en marcha y probadas prácticamente en vida de nuestro Caudillo.

Entiendo que ello facilitará enorme-mente al Príncipe de España la transición a la etapa posterior, cosa a la que todos hemos de ayudar con to-da lealtad.

Creo que el Jefe del Estado debe, cada vez más, encontrar una máxima posibilidad de delegación de la marcha normal de la Administración, y de la pequeña política, para concentrar su alta visión en los temas fundamentales.

Es indudable que un jefe de Gobier-no debería asumir una responsabilidad directa ante la opinión y ante las criticas constructivas, lo que llevaría a una mayor agilidad y flexibilidad en nuestra vida política.

Podrían aún darse otras razones, como la conveniencia de que el país vaya conociendo a personalidades de alto nivel, reserva preciosa para el día de mañana. Pero creo qua con lo dicho basta para justificar mi profunda convicción.»

 

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