Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   Conversación con Antonio Guerrero Burgos     
 
 ABC.     Páginas: 3. Párrafos: 46. 

"LA MONARQUÍA, CONSCIENTE DE SU RESPONSABILIDAD HISTÓRICA, CON RESPETO A

LOS PRINCIPIOS, HA DE HACERSE CARGO DE LO QUE EN CADA MOMENTO PUDIERA EXIGIR LA EVOLUCIÓN SOCIAL Y POLÍTICA DE ESPAÑA Y OBRAR EN CONSECUENCIA"

Por Julián CORTES-CAVANILLAS

Don Antonio Guerrero Burgos es sobradamente conocido Su acreditada capacidad jurídica, su manifiesto sentido político, su tremenda humanidad, son notorias. Nunca ha ocupado ningún cargo político, lo que no deja de resultar singular en un hombre que tanto y tan cerca ha vivido la política española. El diálogo es vivo, ágil e incisivo y sus declaraciones vienen impregnadas de la sinceridad. ´-3*1´

—Quisiera, saber, tú que has vivido tan cerca la política española de tos últimos años, ¿por qué no te has incorporado a la Administración?

—Creo que 1» expficatoión no resulta, difícil, T tú me conoces hace años 7 sabes bien que, mirando hada adelante, lie sido «ñas» monárquico y progresista cuando no se estilaba d serio; y mirando hada ateas, «menos> revolucionario cundo eOo estaba en boga, a la ves que no considero Ja. «templanza teenoerática» como la única forma de actuación política.

—¿Qué entiendes caracteriza´ a loj poli-tico», o nuevos políticos del momento actual, suponiendo ene sean nuevos?

—No estoy seguro de que el propio Ma-tioiavelo pudiera contestarlo.

—¿Cuál piensas debe ser la cualidad primordial de un político auténtico?

—Considerar la política sol» como un honor y on deber al servicio de Knpaüa.

—¿Cómo te puede actuar con eficacia en política?

—Esperando el momento adecuado r procediendo entonces «on d valor que emana de una. convicción sólida y finóte.

—¿Qué necesitan las vocaciones políticas para tener acceso al Poder?

—Sosiego y oportunidad.

BALANCE DE LA ESPAÑA ACTUAL

—¿Cuál sería vara ti el batanee de la España actual? ¿Qué tiene y gué le sobra?

—Saponaria una, injusticia, notoria desconocer que España, roto el «islamtentó´ injusto en que un día. se la quiso confinar, gosa de ana- «as material conseguida por , la firme y prudente man» del Jefe del Estado, de uo. aumento de prosperidad económica y social que va acortando sensiblemente la distancia que nos separa de otros pueblos que también, avanzan; y de una estabilidad fundada en instituciones políticas dotadas de la suficiente forta-fcsa. Todo esto constituye an saldo positivo innegable que. como españoles bien nacidos, leñemos 1» obligación de defender.

—¿Y noy algo negativo?

—Nos sobra tal ves una falta de adecuación entre las definiciones institucionales y su contmido real; ana resistencia a evolucionar al compás de las irresistibles corrientes de la vida, lo que acabarla por convertir la. estabilidad fecunda en una inercia, estéril y perniciosa; y un afán de perduración de nádeos de «TUBOS minoritarios. Todo lo cual enderr» d peligro de que se pudiera producir, en an gran sector del país, un periodo de confusionismo o escepticismo no deseable, a la ves que un» inquietud de futuro.

—¿Qué crees necesita España para afianzar el saldo positivo y eliminar, o al menos reducir al mínimo inevitable, el saldo negativo?

—Ante todo, reconocer varias realidades como fenómenos a los que sería en extremo peligroso cerrar tos ojos:

I) La existencia de un anhelo de evolución dd pueblo español, manifiesto en las generaciones jóvenes, que al percibir va, cierto vacío político o sentirse comprimido en este orden aflora a veces en forma de brotes anárquicos o subterráneos, que aprovechan par» sus fines subversivos los sempiternos pescadores de ti» revuelto.

u) La crisis de ano de los más firmes puntales de la ideología tradicional esua-fio!]*, ftnn, ^n. los sectores menos consem»* dores: la relación Iglesia-Estado.

HI) La sensible realidad que noy supone el hecho manifiesto del dtotanda-miento y, en ciertos casos concretos, ruptura de algunos de los hombres que han servido durante lustros al Régimen.

IV) La presente cerraron, entre otros, al contraste de pareceres, tanto si proceden de las esferas de influencia como si actúan a nivel de grupo o sector, en beneficio de minorías, que, «de faeto>, operan como si fueran ana agrupación de naturaleza, política.

—¿Después de lo cual...?

—Que es suficientemente fuerte el sistema para admitir estos fenómenos y encarrilarlos por cauces fecundos, eorrespon-diéndole-la tarea de ser no sólo d pivote firme en torno al cual gire la sociedad española en sa legítimo deseo de evolución, smo el motor de esa misma «votación, sanamente orientada y prudentemente desenvuelta.

—¿Si» renuncia a nada?

—No es preciso para dio renunciar a ana concepción fundamentalmente dogmática de las bases doctrinales dd Régimen, sino de adecuarlas a las necesidades nue-

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vas. También en este orden es preciso distinguir entre la firmeza de los-pon tos esenciales y la rigidez de las fórmulas estrechas. Hay en la doctrina del Régimen principios fundamentales Intangibles; y otras normas susceptibles, por los canees l«{rales.de modificación, actualización o perfeccionamiento para liberarlas de lo que tal vez pudiera ser consecuencia del momento político en que se formularon. En este último camino existe la posibilidad de encontrar soluciones prácticas tendentes a incorporar a la vida nacional corrientes potenciabnente feenndadoras e incluso buena parte de algunas rebeldías latentes.

ADECUACIÓN A LAS NECESIDADES DE LA EVOLUCIÓN HISTÓRICA

—A tu juicio, concreta y esquemáticamente, ¿qué implicaría la realización de esta tarea a que aludes? -

1, La interpretación con criterio de amplitud de aquellos pontos doctrinales en que descansa el Régimen y que no deben considerarse como estáticos. ¥ a este respecto, posiblemente resultaría aconsejable:

a) Progresiva transformación del Consejo Nacional y reconocimiento total de todas sus competencias, como organismo constitucional, en un Senado mantenedor de los Principios, cuyo informe sería obli-torio en las graves decisiones políticas.

b) Evolución de los órganos repretenta-tivos, la más amplia posible, que permitiera la reducción sin riesgos de la proporción de elementos de designación directa o indirecta y su sustitución gradual por elementos representa tiros. Con el consiguiente sistema de ir paulatinamente a una mayor participación desde la base de nuestra democracia de los ciudadanos en las tareas y responsabilidades de gobierno.

c) ´Seria deseable se arbitrase, con la debida prudencia, una fórmula en virtud de la cual, para fin futuro, a más de I» ya estatuido pudiera ponerse en práctica un excepcional principio de responsabilidad política; no olvidando que la efectiva responsabilidad del que gobierna es U. mejor garantía de una buena administración.

d> Resultaría necesario nacer ´realidad dt constitucional contraste de pareceres, regalado con todas las garantías que fuñan precisas, pero que permitiera el libre ejercicio de la constructiva critica de ia gestión administrativa en todos sus escalones y condujere a este programa de evolución futan, constante y leal, ««e revttatix» una opinión y quitase sus armas mas peligrosas a ana aposición sistemáticamente rebelde e hiciera aflorar sinceras vocaciones al servicio del bien público.

e) Control eficaz de las garantías establecidas.

f) Un llamamiento vigoroso y abierto a la nación que la convenza, de que ha llegado el instante de

perfeccionar ciertas instituciones, algunas desgastadas, labor que requiere la colaboración del país en ana nueva «tapa desde él momento de sn iniciación.

Sobran medios pata llevar a cabo cuanto antecede y para garantizar una evolución sin sobresaltos, una consolidación de lo que a toda costa ha de mantenerse, y la lección práctica, tan precisa a todo pueblo, de que el régimen más fecundamente fuerte es el que sabe amoldarse a las necesidades de la evolución histórica.

—¿Debe, puede y necesita España entrar en el aereado Común? Ahora que tanto se habla de ello, ¿lo crees viable en las actuales circunstancias o, en otro caso, por qué se habla tanto de este temal

—Sin duda. En las actuales circunstancias ello resultaría en extremo tan difícil como peligroso el pretender dar un portazo a Europa, en base a nuestra mal entendida singularidad. A mi juicio, la viabilidad de nuestra incorporación a Europa exigiría una prudente evolución, en el sentido que anteriormente be dejado manifestado.

¿Por qué se habla tanto? De ana parte, porque evidentemente existe ansiedad de ello, y «> otra, tal vez exista algo de simulación política, acaso algunos no acaben de . creer del todo lo que dicen y «tras den como realidad algo que tes consta que hoy no resulta viable.

£L FUTURO DE LA MONARQUÍA EN ESPAÑA

----¿Qué consideras necesario para ia consolidación de la Monarquía?

—Partiendo de la base indiscutible dé que se trata de una Monarquía instituida: hay que ofrecer al futuro Rey una situación política adecuada a lo que será y represente que le permita iniciar.sn reinado sobre unas bases sólidas de mantenimiento de instituciones políticas, aplicadas con un sano y prudente criterio evolutivo.

Una empresa de tal jtüento nacional debe ´ser encomendada a un núcleo de hombres fieles, independientes, preparados, imbuidos de la necesidad de la técnica del bien común —que es la única tecnocracia exenta de peligros—, a hombres sin que el desgaste producido por el mismo ejercicio del Poder les imposibilite para una obra de renovación futura y que estén dispuestos a bascar en la voluntad nacional un sólido fundamento político.

• —¿Cuál es la misión de la Monarquía futura en España?

—Asegurar la paz y la convivencia de todos los españoles y el concierto mundial de España.

—¿Cuál debe ser la misión de la Monarquía cuando termine el Régimen excepcional de Franco?

—Hecha U aclaración de que el excepcional es Franco, la futura Monarquía, consciente de su responsablnaad histórica y con respeto a las Principios, hacerse cargo de lo que en cada momento pudiera exigir la evolución social y política y obrar en consecuencia.

—¿Cómo hay que mirar al Ejército en cuanto al mañana?

—El Ejército no es, porque sabe que no debe serio, el brazo fuerte de ningún grupo de españoles, ni de carácter tradicional o conservador, como piensan algunos, ni de color ya totalitario, ya progresista, como pretenden otros. El Ejército no es un «instrumento» de sector; el Ejército ha sido, es y seguirá siendo siempre la pabia en actitud de defensa y en garantía de confianza; en suma, es la conciencia serena y permanente de España,

Inteligentes y serenas declaraciones las de Antonio Oaerrero para ser meditadas con sosiego.

Julián CORTES-ClAVASniJLAS

 

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