Nacional. 
 La tuerca de Gibraltar     
 
 Informaciones.    11/08/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

La tuerca de Gibraltar

SE ha dado un nuevo paso de rosca a la tuerca que para Gibraltar supone la estricta aplicación de lo dispuesto en el Tratado de Utrecht. Desde el pasado lunes 6 los yates de recreo y pequeñas embarcaciones de Gibraltar no pueden atracar ni entrar en el puerto de Algeciras. Tampoco podrán practicar la pesca deportiva en todo el litoral de Ja provincia marítima algecireña.. De una parte esta medida tiende a cortar el contrabando y la entrada ilegal de personas en el país. Pero el peso político de la medida enlaza con la nueva actitud del Gobierno español hacia Gran Bretaña y su negativa a llegar a un acuerdo negociado sobre el Peñón, Ya en la Conferencia de Helsinki el ministro de Asuntos Exteriores, señor López Rodó, advirtió de los problemas que para la seguridad mediterránea planteaba la existencia en España cíe la última colonia en territorio europeo. La nota que en el pasado mes entregó España al secretario general de ]as Naciones Unidas ya advertía que hacíamos reserva de cualquier medida acerca de Gibraltar, dada la ausencia británica de ánimo negociador.

La nueva restricción viene a unirse a las que empezaron a adoptarse en 1966, siendo el señor Castiella ministro de Asuntos Exteriores. La «escalada» de restricciones a la Boca tuvo su punto álgido en junio de 1969, con el cierre completo de Ja frontera terrestre de Gibraltar, Con la sustitución en Asuntos Exteriores de don Fernando María Castiella por don Gregorio López Bravo (octubre de 1969), la dureza con Gran Bretaña se turnó por un «nuevo clima» en el que nuestra diplomacia intentó con larga paciencia y derroche de buena voluntad abrir negociaciones formales sobre el contencioso. Londres no se avino a ello, y, agotada esa vía, todo indica que se inicia una etapa de mayor dureza en la política sobre Gibraltar.

La zona de Algeciras es territorio de sobrevuelo prohibido para toda clase de aeronaves desde abril de 1967. Empero las violaciones de este espacio aéreo soberano por parte de los aviones de la R.A.F. y de otras potencias de la O.T.A.N. que se sirven del aeródromo de Gibraltar son continuas.

 

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