Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Lisboa. 
 Dos actos políticos protagonizados por españoles     
 
 Informaciones.    24/06/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

LISBOA

DOS ACTOS POLÍTICOS PROTAGONIZADOS POR ESPAÑOLES

Por Lorenzo CONTRERAS (Enviado especial de INFORMACIONES.}

LISBOA, 24.—Unos cincuenta españoles, pertenecientes a diversas tendencias ideológicas y en su mayoría monárquicos, han protagonizado en Portugal, durante las últimas cuarenta y ocho horas, dos reuniones políticas: la primera, en torno a don Juan de Bortón, y la segunda, alrededor de varios ministros del nuevo régimen lusitano.

Anoche, en el hotel Ttvoll, de Lisboa, el ministro portugués de Justicia, señor Salgado Zenha, presidió una cena cuya sobremesa se prolongó durante más de dos horas. Veinticuatro horas antes, otra cena, «n el hotel Estoril Sol, tuvo por figura central al conde de Barcelona, cuya.fies-ta onomástica se celebra hoy. A Ja cena de Estorll, organizada con carácter privado por don Joaquín Satrústegui, pudieron asistir los periodistas. La gestión favorable a esta presencia de los periodistas íue realizada por don- Raúl Morodo, que amenazaba con no asistir a la reunión si el señor Satrústegui Insistía en vetar la presencia de los Informadores.

La cena de anoche en el hotel Tívoli tuvo unos sesenta comensales. En Ir, dencta, Junto al señor do Zenha, se encontraban señores Satrústegut, Morodo, Calvo Serer, Cortezo, Chueca, tusJ como el director del día* • rio «República», señor Maga-lahes Godinho, y loa ministros señores Pereira da Mou-ra y Regó, este último titular >lel Departamento de Comunl-eación Social. También se hallaba presente el señor Sam-paio, colaborador directo del ministro de Asuntos Exteriores, Mario Soares, quien no pudo asistir a la cena, pero $e personó en el hall del hotel minutos antes de su comienzo para saludar a sus amigos españoles.

Kb hubo problema para los periodistas en la cena del 31-vdlf, organizada -con carácter abierto. Además de las personalidades antes citadas se hallaban presentes, entre otros políticos, don Antonio Fon-fán, don José Torres, don Pedro de Vega, don Vicente Piniés, don Jaime. Miralles, flon Joaquín Muñoz, don Marcelino íDobato, don José Maya, don Darlos Ollero, don Julián Santamaría y un grupo catalán constituido por los señores Gualba. San Martín, Montserrat y Milá.

La reunión no se disolvió hasta la media noche. Comen-|ó con unas palabras det señor Morodo. Se registraron intervenciones de los señores Salgado Zenha, Pereira da Maoura, Regó y MagaHiaes Godinho. El señor Pereira, ministro sin cartera del Gobierno portugués, llevó et peso de las respuestas de las preguntas que los comensales españoles formularon. En esta tarea oratoria 10 secundó et señor Magalhaea. El señor Salgado Zenha abrió y «erró el turno de oradores portugueses. Para el ministro de ´justicia del país vecino, las Instituciones de España son problema de los españoles. Acabó brindando por la ´amistad hispano-portuguesa.

Don Raúl Regó, ministro de Comunicación Social, tuvo que lidiar la pregunta más comprometida, relacionada con las nuevas normas dictadas para la Prensa, Dijo el señor Regó que durante cuarenta años sufrió como periodista las consecuencias de la censura. Anticipó como ministro su propositó de que la censura o el escamen previo no afecten a la Prensa portuguesa. Tanto el min 1 a t r o como el señor Magalhaes Insistieron en el peligro que pare el nuevo régimen de Lis-

boa representan los excesos e incitaciones de los grupos extremistas. El socialista Pereira da Moura habla advertido, en términos generales, que «sin serenidad se puede perder todo».

Los oradores portugueses coincidieron en manií estar que las circunstancias actuales favorecen una mayor proxlmi dad hispano-portuguesa. Concretamente el señor Sain-paio se refirió a la posibilidad de «desenvolvimiento de una . solidaridad que circunstancias adversas pusieron en dificultad».

Por parte española hablaron, además de don Raúl Morodo, don Joaquín Satrúste-gul, don Jaime Oortezo, don Carlos Ollero y don Fernando Chueca, por sólo citar a los más conocidos. En todos ellos representó una constante la preocupación por la consolidación del nuevo régimen portugués, aunque salieron también a colación temas como el papel de las fuerzas armadas, las dificultades de arranque por falta de cuadros políticos organizados y las relaciones con la Iglesia.

REUNIÓN DE ESTORIL

La cena celebrada el sábado en el hotel Estoril-Sol, en tomo a don Juan de Bor-bón, fue también ocasión para numerosas intervenciones oratorias. Entre los presentes se hallaban log señores Sa-trústegui, Mlralles, Chueca, Morodo (tomó asiento a la izquierda del conde de Barcelona, luciendo un clavel rojo en la solapa), Alvarez de Miranda, Cifuentes, Sal-mador, Fernández de Pue-lles, Piniés, Lobato, Echevarría, Milá, SU Ja, Gualba, Sanmartín, Montserrat, Fon-tán, Gavilanes, García de Vi-nuesa, García Oliveros, An-eon ,(don Luis María), Rosales (don Luis), Obregón, Or tega Spottortio (don Miguel) y Bardají.

Hablaron Satrústegui (hizo historia de la* vicisitudes políticas de don Juan de Bor-bón en los últimos cuarenta años de historia española). Chueca (dijo representar en el acto a don Dionisio Ridrue-Jo), Alvarez de Miranda (abogó por-una «monarquía» de la reconciliación), Morodo (formuló acusaciones contra un determinado grupo de monárquicos), Fontán (hizo un cálido elogio de don Juan), sit-Já (leyó citas de discursos del conde de Barcelona), Miralles (alabó la «independencia» de don Juan) y Ventura, este último perteneciente al grupo capitameado por don Raúl Morodo.

Cerró el acto don Juan de Borbón. Dijo que su familia está muy unida. Sus palabras finales, alusivas a un comentario del ya citado señor Ventura, fueron estas: «Creo que merezco un poco de confianza incluso en mis silencios.»

A la cena de Estoril no asistieron, pese a encontrarse en la ciudad, los señores-Pemán, Sainz Rodríguez y Calvo Serer. Los dos primeros, por razones de edad, y el último, por una repentina indisposición que se presume política y relacionada, con una pretensión no atendida por el con de de Barcelona.

 

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