Autor: Sopena Daganzo, Enrique. 
 Don Salustiano del Campo:. 
 "Hay que incorporar al sistema sectores hoy bastante alejados del Régimen"     
 
 Informaciones.    04/06/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

VIDA POLÍTICA

DON SALUSTTANO DEL CAMPO:

((Hay que incorporar al sistema sectores hoy bastante alelados del Régimen»

Por Enrique SOPEÑA

BARCELONA, 4. — Continúan las muestras de apoyo al aperturismo en las páginas de la Prensa barcelonesa, la cual, con unanimidad prácticamente total, ha mantenido hasta ahora una postura firme en favor del llamado espíritu del 12 de febrero. Mientras, aumentan las firmas de los periodistas —incluidos varios directores— como protesta por los ataques de que fue objeto la profesión en el dlscursc de don Blas Pinar. La Asocia clan de la Prensa —a diferen cia de la de Madrid— mantie ne un incomorensible silencio, y ayer la «Hoja del Lunes», el órgano de la entidad, no se refería a este tema. Por otra parte, mañana se celebra en la Ciudad Condal la presentación de CEDADE, con In-Titación a los medios Informativos y anuncios pagados del acto en algunos rotativos. Se Ignora si, finalmente, los periódicos enviarán redactores al «show fascista» .pues, según ha podido comprobar este corresponsal, en principio se han establecido contactos entre varias Redacciones locales a íln de que ningún periodista asista, tras las Injuriosas frases del señor Mota.

•ALUSTIANO DEL CAMPO Y LA APERTURA

Volviendo a las declaraciones de apertura, «El Noticiero Universal» de ayer publicaba una entrevista con don Salus-tlano del Campo, catedrático de Madrid y vinculado a don Manuel Fraga Iribarne. El señor Del Campo se pronuncia sobre la continuidad a través de 13, Monarquía en estos términos: «Veo muy problemático su porvenir, a menos que asegure un consenso suficiente para la participación política de todos los españoles, sean o no monárquicos. Ello requiere que la actual clase política no se divida hasta hacer imposible su instttuoionalización y también incorporar al sistema sectores y fuerzas hoy bastante alejados del Régimen.» y sobre el asociacionismo. puntualiza: «Lo importante ahora, sin embargo, es que haya asociaciones y que el criterio para su constitución sea realista, generoso y flexible.» No obstante, el catedrático madrileño se muestra solamente partidario de «dos o tres asociaciones, si éstas se conciben como nucleaciones de opiniones más nía tizadas. La atomización1 me parece funesta en la actual oportunidad, ya que haría inoperantes los cauces abiertos». En concreto, respecto al «Programa Arias», el señor Del Campo dice: «Establece metas políticas concretas, que están pendientes de alcanzarse. Espero y deseo que pronto quede plasmado en medidas legales y que el Gobierno proponga a continuación otros obletiwis más ambiciosos.»

AMANDO DE MIGUEL Y EL CEDADE

Respecto a la ideología de CEDADE, «Diario de Barcelona» de esta mañana responde con un artículo en primera página firmado con las iniciales A. de M. (Amando de Miguel).

El comentario se titula «Simplemente fascismo». El prestigioso sociólogo, colaborador también de INFORMACIONES, -desenmascara las diatribas contra el capitalismo de que hace gala la citada organización y que fueron dirigidas contra la Prensa en el acto de Madrid. Los párrafos del señor De Miguel más relevantes son estos:

«Conviene recordar que los ataques al capitalismo desde una posición precapitalista se reducen a vulgar fascismo. Presuponen una ética de resentii—nto hacia todo lo burgués desde una posición de clase media tradicional, desde un sentimiento de personal inseguridad, de miedo a la libertad.

Resulta bien sano criticar, reformar y superar el capitalismo. Para ello conviene pasar por la revolución burguesa, tarde, mal y nunca advenida a nuestro país.

Contemplamos con emulación y hasta con envidia la situación de los países en que los socialistas tienen libertad y oportunidad de influir. Suelen ser países maduramente burgueses y capitalistas.

Hoy sabemos que las-revoluciones totales de la mística fascista eligieron los ataques al «capital» —presuntamente judeo-masónico-liberal— para ocultar una atroz opresión, un odio profundo a la libertad, un desprecio absoluto por el pueblo. Creo que está suficientemente claro.»

 

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