Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   Un club y un hombre políticos     
 
 ABC.    08/01/1975.  Página: 21. Páginas: 1. Párrafos: 1. 

EN POCAS LINEAS

UN CLUB Y UN HOMBRE POLÍTICOS

La España del mañana—del posfranquismo— creo que deberá una buena porción de su deseada estabilidad política al Club Siglo XXI, por la cordial labor que lia realizado y realiza en la búsqueda de principios y coincidencias fundamentales que ayuden a que no se tuerza el rumbo histórico y democrático de la España señera y señora. No hace mucho dijo un ministro que cuando se escriba la historia del asociacionismo, a punto de nacer —y esperemos que el alumbramiento sea feliz—, habrá que señalar la importante contribución personal que ha dado, como presidente del Club, Antonio Guerrero Burgos, un político que jamás ha tenido cargo político. Porque es más que cierto que este, hombre de incansable actividad, de acreditada capacidad jurídica —que es su gran oficio— y su abierta simpatía de buen componedor para que siempre reine la cordialidad, ha trabajado con verdadero denuedo, durante los últimos cinco años, en pro del entendimiento de grupos y personas, con vistas a la evolución y convivencia políticas, de cara al mañana, obteniendo una serie de inmejorables frutos dentro de la pluralidad de criterios y de una sana y afectuosa libertad de opiniones. El Club Siglo XXI, dirigido por Antonio Guerrero, cuyo monarquismo y progresismo se han manifestado siempre junto al respeto total a quienes realmente encaman el orden, la justicia, la libertad y la paz, ha prestado un gran servicio al país culminando en esta hora en que el sistema asociativo va a intentar ponerse en marcha, ayudando, como ha ayudado, al presidente Arias, que representa el tespírítu del 12 de febrero». Desde luego, el Club Siglo XXI y su presidente han fomentado la fe en la fuerza evolutiva de España, por encima de iodos los obstáculos y de cara a las contingencias del mañana, creyendo en la madurez de la juventud española, estudiosa y preparada, carente de egoísmos subjetivos, honesta y discreta y que ha de ser la que, Dios mediante, con Don Juan Carlos como Rey a la cabeza, tome las riendas de las esperanzas de un pueblo que no guier-e disloques ni desenfrenos, sino ser ordenado y libre, ¡asta y próspero, con puesto en Europa y con la gran categoría que le corresponde en el concierto internacional por su historia, por su importante presente y por lo mucho que podrá ofrecer en un futuro inmediato.—ARGOS.

 

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