Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   La noche de las alianzas     
 
 Informaciones.    21/01/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

La noche de las alianzas

Por Abel HERNÁNDEZ

EL desentrenamiento democrático de cuarenta años se paga. Ahora todo son prisas para configurar partidos políticos de urgencia y para establecer alianzas electorales. Precipitadamente se pactan, en restaurantes de cinco tenedores, grandes conglomerados políticos, decididos por las cuatro «figuras» de siempre, que no quieren perderse el dulce sabor de la victoria en las urnas. Otros «badas» de la política se encierran en su lujoso despacho con su panado de secuaces —parientes, pasantes, dependientes y amigos— y se niegan a aliarse con otros grupos por no contaminar la pureza democrática. ¡Qué espectáculo! Noches sin dormir, juego de dados, quinielas... ¿Me voy a la derecha, me quedo en el centro o me escoro a la izquierda? ¿Con qué lista tendré más probabilidades de salir diputado? ¿Cómo venderé mejor mi mercancía? ¿Qué dirán los demás?

El Partido Comunista no tiene estos problemas. Su disciplina interna —nada democrática— impide cualquier devaneo. Los comunistas irán a las elecciones de mayo en listas conjuntas, con candidatos «independientes», perfectamente seleccionados.

El P.S.O.E. de don Felipe González optó por ir sólo a las elecciones. Sin embargo, la base —ahí está el manifiesto de los 128— piensa que esto es un disparate y que todos los sectores socialistas deberían ir juntos a las urnas para no sufrir un descalabro mayúsculo. Ahora vuelve a deshojarse la margarita.

El P.S.P. del profesor Tierno y la Federación de Partidos Socialistas multiplican sus conversaciones de tanteo a derecha y a izquierda. ¿Podemos ir todavía con el señor González o formamos el Frente Democrático >de centro-izquierda) con la Federación Social Demócrata? ¿O incluso todos juntos? La Alianza Popular y el Centro Democrático son dos poderosos retos que están ahi.

La Federación Social Demócrata se plantea una disyuntiva parecida. ¿Ganar el Poder con el Centro Democrático o mantener la pureza socialdemócrata incontaminada? ¿Girar a la derecha o aliarse con los socialistas puros? ¿O incluso ir solos? De momento, no cerrar ninguna puerta. Todo es posible. Ahora resulta que la U.S.D.E. decide abandonar la Federación.

La Democracia Cristiana es un poema. Ahora mismo esta desmembrada en grupos y grupúsculos. El Partido Popular Demócrata Cristiano del señor Alvarez de Miranda mantiene sus vínculos con el Equipo y decide aliarse con el Centro Democrático. El señor Gil-Robles, miembro del Equipo, no quiere ni oír hablar de este Centro Democrático. El señor Buiz-Giménez tiene la virtud de no decir a nadie que no. Se deja querer por los demás miembros del Equipo, que quieren mantener su independencia; se lleva bien con el señor Alvarez de Miranda; tantea posibilidades con la Socialdemocracia, y no rechaza de plano la tentación del Centro Democrático. El barullo es considerable. Diecinueve destacados militantes cristlanodemócratas de todas las tendencias se reúnen ante esto j lanzan el manifiesto de la unidad.

¿Servirá par» algo?

Y mientras todo esto ocurre en Madrid, ombligo «te España, en las diversas regiones españolas, cada partido regional, de espaldas a los dirigentes de 1a capital del Reino, hace mangas y capirotes y pacta con quien te parece oportuno. ¡Qué país!

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