Autor: Cavero, José. 
   Causas del fracaso     
 
 Arriba.    02/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

PARTIDOS

CAUSAS DEL FRACASO

No pocos de tos grupos políticos a cuyo nacimiento hemoa asistido, han tenido una vida brevísima. Apenas suficiente para que determinados periodistas hayan llegado a enterarse de su existencia. En otros casos, esa misma inercia originada por haber llegado ai conocimiento de un cierto nucieo de lectores la formación del partido, o sus siglas, o su presunta ideología, ha hecho más e favor de la supervivencia del grupo en cuestión que su propia fuerza locomotriz.

¿Qué ha hecho fracasar, hasta la fecha, a tantos grupos políticos que aspiraron a ser fuertes, en este país y en nuestro tiempo? En primerísimo lugar, un exceso de personalismos. En ocasiones, se ha llegado e situaciones tan pueriles que dan lo que se denomina «vergüenza ajena». Que me vengan a la memoria, hay ahora mismo tres «casos» poco menos que de juzgado de guardia: el «caso» ANEPA, en el que un presidente es reemplazado por otro presidente, contra toda resistencia del primero. El segundo, cronológicamente, oreo que lo planteó la Democracia Social Cristiana de Cataluña. Su principal dirigente decidió, por su cuenta y riesgo, adherirse e un partido de mayor envergadura y mezclar en la operación a los restantes socios, militantes o adheridos de la DSCC. En este caso parece que todo se detuvo justamente ante un tribunal de guardia. El tercer hecho o historia paralela lo han proporcionado en los últimos días dos dirigentes socialdemócratas. El secretarlo general de un grupo ha desautorizado unas declaraciones del presidenta de) mismo grupo al advertir que éste mantenía negociaciones a su espalda. O algo así es la historia.

Bueno, no deben ser, según creo, delitos de importancia. Más bien son episodios perfectamente Imputables e una falte de práctica, de costumbre, de hábito. Sacar e ia luz de la nada —de unos hombres sin ninguna experiencia en la materia, aunque tengan toda la mejor voluntad— un partido, no es cosa que suceda todos los días. Y hasta pienso que es preciso que estas situaciones extremas deben darse en beneficio de la clarificación general. Sí hubo un tiempo en que cada día nacía, cuando menos, un nuevo grupo, el que, en un mes, tres o cuatro causen baja, será, sí, un triste acontecimiento, pero no será para más...

Por triste que sea el espectáculo de, algunos de sus líderes...

José CAVERO

 

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