Autor: Narvión, Pilar (CASANDRA). 
   Partidos, confusión y líderes     
 
 Pueblo.    08/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

PARTIDOS, CONFUSIÓN Y LÍDERES

DICE un colega: «Con motivo de la Junta general del Banco Guipuzcoano José María Aguirre Gonzalo, presidente del banco, esbozó la politica económica a seguir para salir de la crisis, a la vez que tocaba interesantes temas relacionados con la situación actual. El día anterior, en la misma ciudad, Ramón Tamames, miembro del comité central del P. C. E., esbozaba el programa económico de su partido, cuyo contenido no discrepaba del expuesto al día siguiente por el presidente del Banesto, con excepción del tema de la reforma fiscal».

* Ya es noticia que dos personajes de tan distinta significación como el presidente del Banesto y un miembro distinguido del comité central del P.C.E. estén de acuerdo nada menos que en las bases de un posible programa económico. Algo parecido ocurrió en el encuentro Fraga - Tierno Galván organizado por el suplemento de PUEBLO, en el cual ías diferencías de los dos hombres en el orden económico no eran de bulto, y es que los gravísimos problemas que tiene planteados él país en este aspecto no se prestan a tratamientos muy divergentes; es como el dos y dos son cuatro, para el señor

Carrillo como para el señor Blas Pinar.

* Esta constatación, que no es ninguna revelación, nos lleva a la conclusión de que, desgraciadamente para el país, algunos de nuestros hombres políticos tienen más empeño en airear lo que los separa que en acentuar y cultivar lo que los une, con el consiguiente perjuicio para todos y la alarma nada disimulada de los simples ciudadanos del sentido común, que cada día leemos, sorprendidos, la noticia de que por cada alianza, coalición o acuerdo electoral que se consigue se producen diez dimisiones, catorce bajas, una oleada de puntualizaciones y tantas divisiones de grupo como complicadas uniones y sumas se habían fraguado. Mientras el p a c i e nte profesor Tierno Galván preconiza la unión de los socialistas, las divergencias y dimisiones en la familia socialista son motivo de los titulares más llamativos de las. secciones políticas de nuestra Prensa.

* Estas disparidades, cu1tivadas por los personalismos, son disparatadas y totalmente incomprensibles para el hombre medio, que es incapaz de encontrar la sutilísima frontera que los separa hasta el punto

de la dimisión y el grupúsculo nuevo,

* He tenido la curiosidad de tomar nota de algunas de las declaraci o n e s que en las últimas cuarenta y ocho horas han hecho los líderes más visibles de los distintos grupos políticos del país. Estoy dispuesta a dar un premio al lector que sea capaz de identificarlos por sus frases y de establecer por ellas las abismales diferencias que, según ellos, los separan, y en virtud de las cuales parece que habremos de votar a unos y a otros.

*. «Defendemos el progreso en el orden y la libertad en la paz» (me gustaría saber quién es el guapo que no lo suscribe). «Nuestro fin es que España salga del marasmo social y económico en que se encuentra y edificar una economía fuerte que posibilite la plenitud de justicia.» (¿Un líder de izquierda?

No, señor; un líder de derechas.) «Es preciso acentuar lo que nos une y disminuir lo que nos separa» (y acto seguido dos personajes de su partido dimiten por incompatibilidad ideológica). «Hay qué corregir las desigualdades de las rentas y de las oportunidades, y hay que poner en práctica el ejercicio efectivo de las libertades públicas» (¿quién no suscribe la idea?).

* Resumiendo: en materia económica no son notables las diferencias entre ías soluciones que apuntan el presidente del Banesto, señor Aguirre; el miembro del P. C. E. señor Tamames, o líderes como Fraga y Tierno Galván, en razón de que dos y dos son cuatro para todos, y de lo que se trata es de ponernos a trabajar todos en serio y apretarnos el cinturón en proporción a nuestros recursos. Tampoco las soluciones politicas son tan d i a m e t r almente opuestas y supuestamente insalvables, al menos a corto término. Lo que son insalvables son los personalismos quisquillosos e insufribles de los opositores a líderes que, lamentablemente, están perdiendo la confianza del país, con el gravísimo riesgo de que esta pérdida de confianza en la clase política, alimentada por los enanos, salpica de desconfianza a los verdaderos líderes, cuyo prestigio ante la opinión es una de las garantías de la buena marcha de la democracia, de la que tanto sabemos hablar y que tan precariamente sabemos poner en práctica personalmente.

Pilar NARVION

 

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