Autor: García Abad, José. 
 La sindicación de funcionarios, réplica a los cuerpos privilegiados. 
 Una administración débil sólo interesa a los grupos de presión     
 
 Diario 16.    09/02/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

La sindicación de funcionarios, replica a los cuerpos privilegiados

Una administración débil sólo interesa a los grupos de presión

José García Abad

Funcionarios de distintos Cuerpos y ministerios han comunicado a D16 la necesidad de reformar la administración económica del Eslado.

La coincidencia ha sido general en cuanto a su urgencia. Muchos estiman que debería realizarse incluso antes de la reestructuración política que se desprende de los cambios producidos en el régimen español.

Es obvio que tendrá que desaparecer la Secretaría General del Movimiento, la Organización Sindical y el Ministerio.de Información y Turismo. Por no hablar de la reestructuración de otros organismos como el Consejo de Economía Nacional. Parece lógico plantear entonces una reforma en profundidad de la Administración del Estado que incluyera, lógicamente, la económica. No obstante, la orfandad económica puede traer consecuencias tan graves que convendría empezar ya a dar los primeros pasos reformistas.

No puede considerarse como un primer paso ios intentos del presidente del Gobierno de rodearse de un reducido y selecto número de expertos en cuestiones económicas. En la línea de lo señalado en el artículo del pasado miércoles es oportuno recalcar que nada puede hacer un simple "staff, siempre útil, por otra parte, para coordinar la política económica si le falta el aparato administrativo, técnico y, en definitiva, presupuestario, preciso. "Sin este aparato —nos decía upo de los expertos consultados— las Meas

se pierden por el camino. Si es que el presidente no acaba loco en su intento de aunar los más contradictorios puntos de vista."

Los asesores presidenciales, útiles por otra parte, son un sucedáneo más que una medida provisional en el camino de la coordinación económica.

Coordinaciones interesadas

Lo importante es impedir que con el pretexto de la racionalidad económica se imponga el ansia de poder de un ministro o los intereses de algún poderoso cuerpo de la Administración del Estado.

Alguien ha sugerido recientemente par ejemplo, que el Ministerio de Asuntos Exteriores coordinara todos los temas relacionados con el extranjero, desde el comercio hasta la cultura. Este sería un ejemplo típico de descoordinación. Asuntos Exteriores, a pesar del mordisco que aplicó a Comercio López Bravo aprovechándose de que en este departamento gobernaba Fontana, no dispone de los técnicos en economía necesarios para una tarea de complejidad tan creciente como es el sector exterior.

Tampoco Comercio puede ser el de parlamento que dirija la economía, a pesar de contar con el cuerpo especial más adecuado para vislumbrar la economía en su conjunto. Un importante .catedrático definió esteMinisterio como "un teléfono importante". La verdad es que en estos momentos el teléfono perdió importancia. No hay el más mínimo peligro de que su amable titular intente recabar más amplias atribuciones. Del Ministerio de Hacienda ya hablamos en nuestro pasado artículo; demasiado trabajo tendrá con gestionar la reforma fiscal La tarea puede ser de locura si además la fiscalidad se fedcraliza o regionaliza. La piedra angular de la reforma sería la creación del Ministerio de Economía. En el anterior artículo enunciábamos esta necesidad, pero no hablamos de su contenido. Las fuentes consultadas sitúan en este departamento - eje (a financiación, tanto interior como exterior: la política monetario-crediticia; la elaboración de los presupuestos: las relaciones económicas con el exterior, los precios, el comercio exterior e incluso el Banco de España.

Este Ministerio se llevaría de Hacienda los organismos encargados hoy de la Política Presupuestaria y de la Financiera; de Comercio, Extensión y Política Comercial; de la Presidencia, la Subsecretaría de Planificación y la Junta Superior de Precios, etc.

Administración débil

Con ser importantes las reformas en el organigrama de la Administración no son suficientes para aon-bar con la mayor parte de sus deficiencias y de sus corruptelas. Sería preciso, por ejemplo, racionalizar más la función pública. Una medida esencial en ese sentado sería acabar con el caos retributivo vigente a pesar del avance formal que supuso la ley de Retribuciones.

Las mayores resistencias a la re forma podrían partir precisamente de unos cuerpos con gran poder político que hoy disfrutan de considerables privilegios e incentivos. Habría que avanzar mucho más en el camino de las incompatibilidades para evitar situaciones chocantes como el hecho de que unos señores obligados a defender a la Administración defiendan en la práctica a la parte contraria.

La sindicación de funcionarios podría cumplir una importante función correctora de muchas deficiencias, corruptelas y abusos de poder corporativo. Resulta estimulante que en los movimientos sindicales de base no se esté planteando tanto el tema retributivo como el del saneamiento de la Administración e incluso la necesidad de trabajar fuerte. El caos y la debilidad de la Administración española sólo beneficia a los grupos e individualidades de poder económico y dentro de ellos al empresariado menos eficaz y escrupuloso. A los profesionales de ía ventanilla y el abuso de poder.

 

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