Autor: P. R.. 
   Don José María     
 
 Arriba.    11/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Don José María

Cuatro José-María hay en España que relucen más que el sol: Gil-Robles, Diez Alegría, Areilza y don José María. Al caer de ia tarde, cuando ha conseguido asegurarnos el pan nuestro de cada día, don José María Aguirre Gonzalo debe subir ai minarete de Banesto y como un muecin escucha al pueblo que está en Ja lucha de fas. letras y el futuro. Cuando Castellana, 3, le llamaba a Castellana. 7, tos ordenanzas se inclinaban ante don José María como devotos desesperados ante ef portador del Viático- Pudo ser, sospecho, ministro más veces que todos ios ministrabtes ¡untos, pero prefirió recorrer los caminos, los canales y las puertos de la política como aquel califa, de incógnito, en las tórridas noches de Bagdad.

Una vez al año, don José María oficia en el altar mayor de la Economía y ia Política, Es lo que era "E/ Parte" en el 39. No habla desdé la catedral del Banesto, sino desde el recoleto oratorio dei Banco Guipuzcoano. Hasta que don José María había, ningún buque financiero o político se atreve a salir de puerto, y ese día la Bolsa para ¡as máquinas, las calderas de los Bancos esperan a plena presión, las cajas fuertes se hacen débiles y los políticos serias contienen la respiración. Tras la homilía de Aguirre Gonzalo en el Guipuzcoano, nada vuelve por un año a ser igual en el país. Bueno, pues don José Marta acaba de enviar su Epístola a los Hispanos. Como aquí estaba todo el mundo pegándole al arbitro y dándole al spray- a lo mejor no se han enterado. Aguirre Gonzalo se ha tirado a inspeccionar la qulla del Estado, tras ia tremenda galerna de 1976, y ha vuelto a la superficie con este aviso: en este país han cristalizado cuatro poderes: ef político, el económico, el de organización de masas y el de medios de comunicación. El de organización de masas aún está libre, nadie se ha hecho, de verdad, con él. La Prensa, el cuarto, aspira al primero. Y si pretendemos ¡untar ´poder político y poder económico, será como ¡untar dos meteoritos: nuestra democracia saltará en pedazos. Luego, don José María ha enviado una paloma tras el diluvio de la Bolsa, y la paloma ha explicado cómo, de verdad, la rueda de Carrillo o el Congreso del Pésoe espantaban tos ahorros, como gacelas ert campo abierto. Bueno, pues estas cosas en este país no se pasan a la movióla ni se avisan con tiempo: "escucha, pueblo, escucha". Ni hay un marmolista que esculpa en la entrada de la Democracia una frase de don José María: «La Banca es un comercio; no una industria.´ Ha vuelto don José María a sus cien noches en tren, a sus nietos, a sus clásicos, mientras la Política, la Economía y el Humanismo le abren un pasillo en silencio. Fue. en tiempos, cronista taurino, empleado del ´Metro* y portero de fútbol. Es eí que tiene, guardados, los planos con Jos cimientos de este Régimen y en la penumbra, siempre en la penumbra, es como un bajorrelieve del señorío.

—Don José María: la Moncha, por el directo...

 

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