Autor: Ciriza, Marisa. 
   Coloquio sobre la huelga, en "Nueva Generación"  :   
 Profesor Enrique de la Villa: «La actual ley de Convenios y Conflictos Colectivos es una regresión» Señor Martín Villa: «Las huelgas siempre discurren al margen de las normas» Señor Martínez Conde: «Hay que llegar a que se apruebe la huelga y hacerla». 
 Informaciones.    10/05/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

COLOQUIO SOBRE LA HUELGA EN "NUEVA GENERACIÓN"

PROFESOR ENRIQUE DE LA VILLA: «La actual ley de Convenios y Conflictos Colectivos es una

regresión»

SEÑOR MARTIN VILLA: «Las huelgas siempre discurren al margen de las normas»

SEÑOR MARTÍNEZ CONDE: «Hay que llegar a que se apruebe la huelga y a hacerla»

MADRID, 10. (INFORMACIONES, por Maris» Ciriza.) "La actual ley de Convenios y Conflictos

Colectivos supone una regresión respecto a las normativas anteriores del 58 y del 62, porque a base de

unos "efectos traslativos´ se han recortado las garantía» de los trabajadores, de los enlaces sindicales y de

la seguridad en el puesto de trabajo", manifestó ayer el catedrático de Derecho del Trabajo don Luis

Enrique de la Villa, en el coloquio-debate que sobre "La huelga: análisis de los aspectos Jurídico

constitucionales y sus repercusiones en el marco de la economía en desarrollo", organizó el grupo Nueva

Generación en un céntrico hotel madrileño. En dicho coloquio intervinieron como ponentes, junto al

señor De la Villa, los señores den Víctor Martines Conde y don Rodolfo Martín Villa.

REGRESIÓN

"Si bien la ley Orgánica del Estado —continuó diciendo don Luis Enrique de la Villa a! abrir el

debate— Introdujo unas declaraciones para el desarrollo de la autonomía colectiva, llega la gran paradoja

de que cuando el marco institucional ha abierto sus puertas, la legislación ordinaria comienza una

regresión no apurando ni agotando —y esto supone una regresión— todas las posibilidades de la ley

Orgánica." Hoy, quien participa ea una huelga no puede ser despedido por la participación en la misma

puntualizó—, pero A por sus "efectos traslativos", como, por ejemplo, no haber asistido al trabajo

mientras estaba en huelga. Esta nueva situación ha recortado las garantías de loa trabajadores, de los

enlaces sindicales y de la seguridad en el puesto de trabajo.

Por otra parte —continuó el señor De la Villa—, el fenómeno social de la huelga, al no contar con una

reglamentación, produce una erosión del poder constituido, ya que la estabilidad de las estructuras se

relaciona directamente con los conflictos. A mayor rigidez de las estructuras, mayor volumen de

conflictos.

Más adelante, el ponente señaló que en España existe una confusión inconveniente entre conflicto y

huelga. Tan erróneo es llamar a las huelgas conflictos como viceversa, o pensar que una y otra cosa son lo

mismo. Nadie sabe en este país —dijo— te que es conflicto colectivo ni qué es lo lícito en este campo.

Una cosa es el conflicto colectivo corno tensión y otra la lucha colectiva como presión unilateral. Es

grave —puntualizó el señor De la Villa— que casi todas las huelgas se consideren supuestos tipificados

como delito. En nuestro país no hay huelga Importante que no incida en la política, ¿quién puede decir lo

que es huelga a secas o huelga política? Al tener toda huelga incidencia política y ser considerada como

"huelga política´´ al tiempo que se le atribuyen caracteres extralaborales, la huelga en si queda

prácticamente abortada.

A partir de 1970 —finalizó el señor De la Villa—, con la regulación de los conflictos, se ha producido un

ataque asimétrico respecto a los trabajadores ea su relación con los empresarios.

UNIDAD Y COLABORACIÓN

Don Rodolfo Martín Villa, al hablar sobre la compatibilidad del tratamiento de la huelga coa una

determinada estructura sindical, destacó la importancia del Sindicato como unidad y como instrumento de

colaboración entre empresarios y trabajadores. El señor Martín Villa, antiguo secretarlo general de la

Organización Sindical, afirmó que estas dos características, unidad y participación, son las cualidades

mas Importantes del sindicalismo español, y aunque es cierto que nuestro sindicalismo debe modificar su

dependencia del Gobierno, los Sindicatos españoles son una de las mejores realidades del actual sistema.

Tras analizar las crisis por las que actualmente atraviesan los partidos políticos en general, el señor Martín

Villa señaló que la ría del Sindicalismo no es un mal camino. Más adelante, concretándose en la huelga,

puntualizó que cualquiera que sea el tratamiento que se dé a las huelgas, siempre diacurren al margen de

las normas, y destaco que más importante que hablar del derecho a la huelga es hablar de las

consecuencias que éstas tienen para los trabajadores. No se puede decir —señaló— que el tratamiento

habitual en nuestro país de los conflictos colectivos sea bueno, y si no es bueno, lo es peor que para nadie

para los propios dirigentes sindicales, pues de ello deriva el desprestigio para sus actuaciones, lo que está

produciendo, como consecuencia, el desgaste grave de tales representantes.

El señor Martín Villa finalizó diciendo que el Estado debe ser beligerante en lo social y debe no abdicar

de su justicia e imponerla. Pero antes debe asegurar el equilibrio de fuerzas entre trabajador y empresario;

asegurar una auténtica Información para que los trabajadores conozcan las posibilidades de las empresas

y garantizar la participación de los trabajadores en sus empresas. Después —puntualizó— será la justicia

la que se imponga, y no la fuerza.

ESCEPTICISMO DE LOS TRABAJADORES

Hay un gran escepticismo entre los trabajadores al hablar de aperturismo —señaló por su parte don Víctor

Martínez Conde—, porque si todo queda en que "a la huelga le llamemos huelga", al trabajador le da

igual que le pongan en la calle o en la cárcel por participar ea una huelga o en un conflicto colectivo. Lo

que hay que llegar es a que se apruebe la huelga y a hacerla.

Tras manifestar que la huelga puede ser un instrumento de ruptura de inercias de todo tipo que nada tiene

que ver con la violencia, el señor Martínez Conde destacó que toda huelga tiene un contenido político que

le viene dado por el marco social-Jurídico-político en el que se inscribe, tanto como por la huelga en sí. Si

la ley prohíbe la huelga —subrayó—, la huelga se convierte en clandestina.

La huelga de "participación", que el señor Martínez Conde diferenció de la de "ruptura o revolución",

significa —señaló el ponente— que el trabajador incide participando en el contexto socio-capitalista que

le viene dado. Lo menos que los trabajadores piden a la sociedad capitalista que le viene impuesta es que

sea coherente. Que admita una banda de juego en la que el trabajador asuma también una parte

dialogante. Lo que hoy reclama el mundo obrero al sistema español es el protagonismo necesario, la

autonomía suficiente, para poder defenderse. Sin embargo —subrayó el señor Martínez Conde—, la

huelga no es posible hoy sin un cambio fundamental de las estructuras sociales, políticas y económicas

del país, porque la práctica de la huelga es el ejercicio del derecho de libre asociación y d-, libre expresión

de los trabajadores.

El señor Martínez Conde finalizó diciendo que las huelgas peores y más caras para el capitalismo son las

que se hacen en España, porque nunca se solucionan. Hay que empezar a hablar de la huelga puntualizó, y

deben empezar a hacerlo sus protagonistas, es decir, el movimiento obrero.

INFORMACIONES

10 de mayo de 1974

 

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