Autor: Semprún, Alfredo. 
   Tensa atmósfera en Pamplona a causa de la agitación laboral  :   
 Se teme que surja un mortal enfrentamiento que conduzca a una situación irreparable. 
 ABC.    16/01/1975.  Página: 38. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ABC. JUEVES 16 DE ENERO DE 1975.

TENSA ATMOSFERA EN PAMPLONA A CAUSA DE LA AGITACIÓN LABORAL

Se teme que surja un mortal enfrentamiento que conduzca a una situación irreparable

Pamplona 15. (De nuestro redactor enviado especial, por teléfono.) Tras el ensayo general llevado a cabo

en las provin-oíos de Guipúzcoa y Vizcaya, no sin cierto éxito, él día 11 de diciembre último, y

aprovechando ¡a favorable circunstancia de- una posterior falta de medidas por parte de quienes parecen

centrados en torno a los primeros balbuceos asociacionistas, la Internacional Comunista —rebramando

aún «u rotundo fracaso de aquel diciembre del 73, que tantos millones de dólares llegara a costarle intenta

hoy originar en estos sensíbiHsadvs parcelas del norte de España, situaciones extremas de anarquía y

enfrentamiento,

Con ello, además de hacer difícil el camino para Ja voluntaria y necesaria democratización o apertura del

Régimen, se trata desesperadamente de afogarar el ambiente —a nivel nacional y a nivel ínter-nacional a

fin de obtener el eco apetecido vara la nueva «campaña» antiespañola orquestada con motivo de esos dos

filíelos cuya vista se espera de un momento para otro, en tos que, sin duda, ha de quedar al descubierto la

falsedad del muy pregonado pacifismo comunista.

A los esfuerzos de su muy eficiente «agijwoí», en ía previa -propagación, de su, demagogia. Gárrulo ha

sumado, también hoy, los mercenarios servicio-s de quienes en San Juan. de Luz se dedican a engrasar

sus pistolas en espera de nuevos «contratos» de muerte. Los tristemente lamosos Argala, Xomin, Trepa y

Mamarru se encuentran entre nosotros. José Miguel Peñarán Argala fue el primero en crusar la frontera

unos diez días atrás. En su mochila llegaron también una docena de esas pistolas que va empiezan a

sobrar en el cada vez más reducido circulo de pistoleros de fortuna transpirenaicos, a fin de repartirlos

entre aquellas jóvenes incautos que, aún no toan acertado a descubrir crue el delito común, la sangre y la

violencia no pueden ser de ningún modo vehículo útil vara alcanzar la justicia social y las libertades

democráticas a oue aspiramos todos los hombres de buena fe.

Ellos, los engañados, son precisamente tos elegidos en principio para precipitar acontecimientos

cuidadosamente preparados y ya provocados a fin de convertir los hechos en hitos de sangre y luto en los

que, como siempre, la victima ha de ser ese •pueblo llano, bien vestido de «mono» o &e uniforme. Y por

si los jóvenes e improvisados pistoleros llegaran a fallar, aguí están también los «grandes», los

«liberados». los profesionales del crimen con falso éisfraz político nacionalista.

El «rso es causar la victima o las víctimas que la Internacional Comunista precisa con urgencia para sus

fines estratégicos. Dios Quiera que no lo consiga.

Hasta el momento, las fuerzas del orden, recurriendo por primera vez, que sepamos, a los modernos

medios de ¡persuasión con que ftíeron dotados una reducida parte de sus efectivos, han logrado anular

todo intento en tal sentido. Pero la situación a «tte se ha llegado tras la -jornada del martes y la mañana de

hoy es tensa. No reconocerlo asi seria absurdo. Y en esa tensión radican, precisamente, los posibles

triunfos oí alcance de quienes tienen por misión disparar desde la sombra provocando el mortal

enfrentamiento.

No nos ha sido posible, por el momento, centrarnos en la motivación o motivaciones sociolaborales —sin

duda, éstas se originan en el llamado encierro de los de la empresa Potasas»— en que se han basado los

activistas del «asriprop» para perturbar la situación pública en estas norteñas latitudes, lo cual, en

realidad, carece ya de importancia una vez desbordadas como están tales motivaciones por los bien

organizados acontecimientos de alteración. Las masas, sabido es, son siempre fácil juguete en manos de

los piquetes y grupúsculos del «agiprop» y los razonamientos, cuando intentan florecer, se ahogan en el

agitado mar de la demagogia.

A nuestro parecer repito, se ha llegado a una situación crítica en la que tan sólo la prudencia y la eficacia

de Quienes tienen el deber ineludible de proteger, mantener e imponer el orden, puede hacer inútil esa

estrategia confesada por la subversión como «.teoría del foco v la espiral acción-represión-reacción» en la

que es principio fundamental «actuar con la Habilidad necesaria para que las consecuencias de la acción

(represión) recaigan siemnre sabré las masas y no sobre el foco que la originó».

La dictadura del terror o del engaño, representada por los citados grupos incontrolados de esporádica

aparición en las calles pamplonicas, intenta, por su parte, conseguir lo contrario.

Comercios cerrados, gran parte de la industria local en paro, encuentros callejeros y -manifestaciones más

o menos nutridas —con algún que otra contusionado que atienden en los centros sanitarios de la ciudad

es, en el momento en que dictamos esta crónica, el posible resumen de la jornada —un resumen tan

lamentable como preocupante

Hay serenidad, de ello no cabe duda, y, además, con figura una esperanza, por parte de tas fuerzas del

orden. Serenidad y temor a no descubrir a tiempo, oculto entre la masa, al pistolero cuya presencia se

tiene por segura y cuyas intenciones se conocen. Esperemos aue los defensores de la Ley consigan

detenerlos o, simplemente detectarlo* a tiempo, antes de que sw-ia lo irreparable.—Alfredo SEMPRUN.

 

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