Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Ante el 1 de mayo     
 
 Informaciones.    29/04/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

ANTE EL 1 DE MAYO

Por Abel HERNÁNDEZ

EN los medios gubernativos, tras varias reuniones ministeriales, se detecto nerviosismo ante lo que puede ocurrir el 1 de mayo, fiesta del Trabajo. Las perspectivas no son buenas. Ciertas instituciones están en estos momentos especialmente sensibilizadas contra la presencia en la calle de banderas rojas y banderas republicanas. Se trata de evitar que los desbordamientos callejeros motiven un frenazo peligroso en el acelerado proceso hacia la democracia.

Estos temores, que, al parecer, tienen fundamento, ban motivado una actitud vigilante y restrictiva del Poder a la hora de conceder a las centrales sindicales, que acaban de estrenar libertad, permiso para, organizar en esa fecha de los trabajadores sus actos públicos. Debería ser este año la gran fiesta del mundo del trabajo. Las principales centrales —Comisiones Obreras, U.G.T. y U.S.O.— están, se cree, en la mejor disposición para que no ocurra nada lamentable; pero no cuentan, de acuerdo con fuentes solventes, con servicios de orden internos suficientes, que garanticen que otras fuerzas más radicales no aborten, desde dentro, los buenos propósitos iniciales. En cualquier caso, los actos «muy organizados» se van a permitir. Al parecer, los sindicatos unitarios (marxistas-leninistas) no están por la moderación. Y este es el motivo principal de las cautelas gubernativas.

A medida que se acerca el día de las elecciones aumenta el riesgo de que los extremismos, aprovechando cualquier oportunidad, intenten dinamitar el edificio de las libertades, tan laboriosamente construido.

Hace tres años y medio —parece que hace un siglo—, coincidiendo con el asesinato del almirante Carrero, se celebraba el «proceso 1001» y los dirigentes sindicales de Comisiones Obreras daban con sus huesos en la cárcel, con condenas impresionantes. Ayer recibían el salvoconducto legal. En medio, un camino de sangre, lágrimas, luchas, diálogos, pactos, incertidumbres y esperanza. Al final estamos a punto de organizar la convivencia civilizada y democrática. Hay que evitar, por todos los medios, arrojar todo por la borda. Para eso hace falta liberalidad, generosidad, flexibilidad y cautela por parte del Poder y por parte de las centrales sindicales. No es tiempo de llegar » situaciones límite rozando el filo de la navaja.

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