Abrazo de Felipe González y José Prat ante la tumba de Pablo Iglesias  :   
 El primer secretario del PSOE y el presidente del Histórico abogaron por la unidad socialista. 
 Ya.    03/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

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ABRAZO DE FELIPE GONZÁLEZ Y JOSÉ PRAT ANTE LA TUMBA DE PABLO IGLESIAS

EL PRIMER SECRETARIO DEL PSOE Y El PRESIDENTE DEL HISTÓRICO ABOGARON POR LA UNIDAD SOCIALISTA

MADRID. (Cifra.)—Unas ochocientas personas, convocadas por los ejecutivos del PSOE y UGT, se concentraron a partir de las cuatro de la tarde del domingo en el cementerio civil de Madrid para rendir un homenaje a la figura de Pablo Iglesias.

Los asistentes, que llegaron al cementerio en grupos pequeños, portaban pancartas y banderas de UGT, PSOE y Juventudes Socialistas, La mayoría llevaban también claveles rojos «n la solapa, además de pegatinas alusivas a3 acto.

A las cinco de la tarde, los asistentes aplaudieron la llegada de Rodolfo Llopis, y a continuación entonaron "La internacional", con gritos posteriores de una unidad socialista. Cinco minutos después, aproximadamente, llegó el secretario del PSOE, Felipe González, que fue muy aplaudido por los asistentes. Se repitieron entonces los gritos de unidad y "socialismo-libertad".

UMDAD SOCIALISTA

Tras unas palabras de José Prat, presidente del PSOE (histórico), que abogó por la unidad de todos los socialistas sin distinción de partidos, habló Felipe González, quien señaló que no quería dirigirse a los asistentes en nombre de gruj>o alguno porque él también quería solicitar, a su vez, la unidad del socialismo. El secretario general del PSOE añadió que esperaba que eate> priüiero de mayo fuese el último que se celebra en circunstancias especiales, frasa que fue coreada por los asistentes.

Finalmente, Felipe González saludó públicamente a .José Prat e insistió en eu petición de unidad entre loa socialistas. Entre los aplausos, una vez más, de la multitud concentrada en log alrededores de la tumba de Pablo Iglesias los dos dirigente» se dieron un abrazo.

A las cinco y media de la tarde, aproximadamente, los asistentes comenzaron a abandonar el cementerio civil de Madrid, sin que Jas fuerzas de orden público, que habían montado unoa discretos servicios de vigilancia en los alrededores, interviniesen en ningún momento.

 

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