Autor: Blanco Vila, Luis. 
   Como tenía que ser     
 
 Ya.    05/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

BOLETÍN DE URGENCIAS

COMO TENIA QUE SER

APENAS nada que comentar al discurso del presidente del Gobierno. Me remito, y remito a mis lectores, a los idus de marzo, lo cual, dicho sea de paso, no sirve para atribuirme clarividencias especiales. Sencillamente entraba dentro de la lógica política. Suárez no podía dejar la obra iniciada sin remate, sobre todo criando la es-taba arquítecturando con pulso evidente y hasta con una buena dosis de estética política. Y si no podía dejar la obra inconclusa, no tenía más remedio que lanzarse al ruedo ..electoral para intentar galvanizar un centro político disperso y con resabios de vieja escuela antartica, que parecía de acuerdo con los objetivos, pero no acababa de concordarse en cuanto al cómo y al con quién. La verdad es que ei Suárez pretendía die-poner democráticamente de los mismos instrumentos para la reforma, no le iba a servir de mucho para obtenerlos la legalidad de eu presidencia; necesitaba, además, respaldar esa legalidad con la legitimidad que dan las urnas.

El ilustre sofisma

ESO, por una parte. Y por otra, la razón que expuso el presidente (y que yo anticipé repetidamente) sobre la posibilidad dé una división frontal de Híspana, división buscada patentemente por la derecha, segura como está hoy de vencer claramente al frente popular ei no hay una opción natural de centro en la alternativa.

Vistas así las cosas, y prescindiendo de la extensa explicación que ha dado al país sobre la necesidad de legalizar el Partido Comunista—explicación ein duda necesaria—, los intentos de minar 3a credibilidad de-; mocrática de Suárez por vía de impugnación jurídica o por negación antictpada de su prometida neutralidad hay que inscribirlos en el contexto político de la campaña electoral, que, de hecho, comenzó ayer mismo.

Quisiera detenerme brevemente en este último punto. Primero un periodista de "Pueblo"—Antonio Casado—y ahora Jaime Cartazo, secretario general de Izquierda Democrática, han acusado—supongo que entre* otros—de no practicar tal neutralidad al hacer uso de la rádio-televisión en hora de gran audiencia.

Tengo que decir dos cosas: desde hace bastantes semanas, los líderes políticos de todas las tendencias vienen acariciándonos los oídos cada sábado con intervenciones televisadas de tanta o mayor duración que la del presidente, llevados de la mano, en sue respuestas, de intachable asepsia, de Eduardo Botillos. Según mis noticias, uno de los próximos entrevistados e« San-tiago Carrillo. La hora de emisión de tales espacios es, ei no recuerdo «nal, antes de la película del sábado, es decir, uña de las horas de máxima audiencia de toda la semana. Nadie, que yo sepa, ha protestado por supuesta falta de neutralidad.

Mucho más esperado

Y ahora—ee la segunda cosa que quería decir—permítaseme preguntar simplemente si la intervención del presidente no es. ante todo, un servicio público esperado con evidente expectación por el pueblo español.

Dígaseme si un político de su talla, en momentos tan cruciales para el país, no tiene el derecho—y el deber—de exponer al país cuáles con sus impresiones, cuáles sus proyectos, mucho más cuando trata de decir a los españoles que lee va a pedir el refrendo de su actuación.

Estas cosas pierden proporción cuando entran en Juego loe nervios. Comprendo perfectamente la honesta postura de Izquierda Democrática; lo que no entiendo del todo es por qué tienen que dudar ellos de la honestidad de Suárez en sus actuaciones.

Luis BLANCO VILA

 

< Volver