Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Hagan listas, señores     
 
 Informaciones.    05/05/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Hagan listas, señores

Por Abel HERNÁNDEZ

ES la hora de las listas. Hay listas de oro y listas de barro. Hay primeros puestos y últimos puestos. La clase política está afanada en ultimar sus candidaturas. En algunos casos hay bofetadas por figurar en la cabeza. En otros, hace falta Dios y ayuda, para encontrar candidatos con gancho Nunca la Telefónica va a cobrar más recibos que estos días de conferencias —largas conferencias— entre Madrid y las provincias.

El domingo acaba el plazo.

Los de la Unión del Centro cuando les preguntas por dónde juegan, te responden: «Por donde diga Suárez.» Al fin, se ha impuesto la disciplina. Uno tiene cierto temor a que las listas se hagan desde el Poder. En algunos casos esto se acepta a regañadientes. La lista del «centro de Suárez» por Barcelona es de gala: Jiménez de Parga, Seniüosa, Salvador Paniker, Casanovas... parece que está orientada sobre todo a «les altres catalana». En Madrid, los sondeadores conceden ai Centro entre doce y quince diputados. Y a

Alianza Popular, seis o siete.

La verdad es que la lista de Alianza por Madrid se ha considerado floja por la mayor parte de los observadores. Además, la elaboración de las listas de A.P., con la inclusión de ciertos personajes de la antigua época en lugares preeminentes, está provocando graves tensiones en el ala liberal (los del «espíritu de París») de la coalición derechista. Algunas de estas figuras —más cercanas políticamente al centro— han decidido ya retirarse a sus cuarteles de invierno. En ciertas provincias el malestar es patente

En la. izquierda, cada uno va por su lado. El espectáculo que está dando el socialismo español, dividido en grupos y grupúscuiós irreconciliables, pasará a la Historia como un error monstruoso. ¿Dónde queda la solidaridad socialista? Los errores se pagan y no vale la pena echar luego la culpa al arbitro o al vecino. Si unos dirigentes políticos socialistas son incapaces de lograr la unión, deben presentar su dimisión irrevocable. Es lo más digno. Uno de estos dirigentes nos decía hoy: ((Vamos hacia una situación italiana.

El Partido Comunista se va a aprovechar de nuestras desavenencias. En estas elecciones, con su táctica de moderación, puede aproximarse al 10 por 100, y en dos elecciones más, en relativo poco tiempo, lograr el 30 por 100. El socialismo quedaría barrido del mapa.» A lo mejor lleva razón este socialista. Mientras tanto, hagan listas, señores; listas y listítas...

 

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