Autor: González-Ruano de Navascués, César (NAVASCUÉS/César de NAVASCUÉS). 
   La gota de agua     
 
 Arriba.    06/05/1977.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Mira que si coinciden... Porque la lista de peticiones de las Asociaciones de Vecinos puede .ser, lógicamente,- muy parecida a esa de 325 obras que están incluidas en el Plan de Arespacochaga. Ahora resulta que, si no conocemos tan bonita lista, es «porque usted no ¡o quiere», que diría Bobby Deglané en sus buenos tiempos. Al menos eso es lo que le contestó el señor Arespacochaga a Carlos Bellver, de «El País», que tuvo ef atrevimiento de pedir humildemente la lista. El único punto que no quedó tan claro como al Alcalde le parece, es el del dinero. Las Asociaciones de Vecinos no son muy representativas de quién tiene el dinero —y según afirmó el Alcalde, ni de los barrios donde se ubican— para poner en duda que se la dé al Ayuntamiento. Pero tantos retrasos en las entregas puede parecer sospechosos. Sobre todo si se piensa que las elecciones están a la vuelta de la esquina y que, si el partido de Arespacochaga las pierde, a lo mejor piensan en sustituirle. La política es así de dura y cruel. En todo caso, uno, a la hora del dinero, no entiende demasiado del derroche del mismo en contra de las arcas municipales que parece haber en las explicaciones del señor Ferré. A uno no le convencen nada. Y mañana dirá lo que sea. En todo caso, parece poco consecuente dar «una amplia información» en una rueda de Prensa al tiempo que se da a una serie de puestos claves una orden telefónica estricta: «A Na-vascués que no se le facilite ni un dato.»

Puede que sea gamberrismo. Pero puede que sea la rebelión de los peatones. Si las grúas son pocas, si los cepos no llegan, si los automóviles aparcan sobre aceras y paseos, si hay que jugarse las piernas y los pantalones entre los guardabarros para bajar una acera... luego pasa lo que en Usera, que hay quien se dedica a pinchar ruedas de coches. Como ño se produce en las reservas de taxis —cosa que ha .sido corriente—, no hay a quien echarle la culpa. Uno, que ha visto a una señora enarbolando un ladrillo desde un balcón y amenazar con lanzarlo sobre el parabrisas de un coche que tapaba la salida de su puerta en la calle de La Palma, se lo cree todo.

Ayer, el Alcalde descubrió que un grupo de veinte personas con é! a la cabeza estuvo dispuesto a colocar piedras en la plaza de Colón si no cedía la huelga. El reportaje filmado de Arespacochaga y los concejales, haciendo de alhamíes, hubiese dado la vuelta al mundo.

César DE NAVASCUES

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