Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   Dolores     
 
 Informaciones.    14/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LETRAS DEL CAMBIO

DOLORES

Por Jaime CAMPMANY

SANTIAGO y abre España. No es que Madrid sea una ciudad abierta. Es que es una ciudad de par en par.

Llega Cyrus Vanee a preparar el espaldarazo electoral al candidato Suárez de parte de Ji´mmy Cárter.

Llega Milterrand, con su bufanda, como si se precaviera del inminente constipado televisivo, y le dice a Felipe González que también él se vaya con Fraga a echar un pulso en la Televisión. Llega Fernando Arrabal y pone a Adolfo Marsillach como no digan las «arrecogidas» y habla de los chacales de Moscú con prosa de los mejores tiempos del jabalí Pérez Madrigal. Y ya saben ustedes, llega la «Pasionaria». Sí, si, sí, Dolores en Madrid. Habrá dormido anoche cerca de la Ciudad de los Periodistas, a la sombra alta del edificio Balmes, que es nombre de buena compañía para el contraste de pareceres, mientras la Policía patrullaba discretamente por los linderos de Mirasierra. Al fondo, las impertéritas, azules montañas de Castilla.

Es muy probable que a más de uno se le hayan erizado los recuerdos. Aquel discurso de París. «El pueblo español prefiere morir de pie a vivir de rodillas.» Y aquel mitin en el Madrid del 36. «¡Más vale ser viudas de héroes que mujeres de cobardes!» ¿Y ella? ¿Qué habrá pensado esta yie-jecita animosa e irreductible al pisar la tierra de este Madrid tan -diferente de aquel otra del «no pasarán»?

Hace cuarenta años, en Valencia, había levantado la bandera del Partido Único, obediente a I «internacionalismo proletario», y se encuentra con el eurocomunismo y con una nidada de 200 partidos.

Predicó la unidad sindical, y viene en plena explosión de siglas sindicales. Llega d e I Moscú de) 1 de mayo, con los niños soviéticos desfilando en traje de gimnasia y los pacientes obreros en las largas colas ante la momia de Lem´n, y vuelve a encontrarse en un país donde florecen de nuevo las barricadas, las huelgas y la sangre de los muertos. La traen desde la obediencia a la rebeldía, desde las elecciones de lista única a los 6.000 candidatos. Ella, que se fue por el mundo pidiendo armas para la defensa de la República, hablará ahora ante la bandera de la Monarquía. Quizá alguien le explique que es bueno que Gil-Robles salga diputado por Salamanca. Y que ya no se lleva hablar —como ella le hablaba al camarada Bermann— de las mujeres de Sagunto y de Numancia, las mujeres de los Comuneros de Castilla y de las Agustinas de Aragón...

Alguien tendrá que decirle a Dolores Ibárruri (no sé quién, Bardem o Tamames) que sus discursos, junto a los de Lola Gaos, son como las églogas de Garcilaso. Y que ta herida del tiempo-

 

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