La nueva clase política     
 
 Ya.    15/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

La nueva ciase política

Jaime Miravitlles, en "La Vanguardia":

"Muchos de los seis mil candidatos dasaparecerán de la escena pública la mañana del 16 de junio de 1977 y algunos de ellos dejarán un recuerdo trágico-cómico al poner en evidencia, anta la opinión pública nacional, la desproporción entre sus sueños y la posesión de las cualidades mínimas para convertirlos en realidad. Pero otros, resentidos, se retirarán quizá definitivamente de la actividad política profesional, debilitando con ello las posibilidades de una democracia estable.

Una "clase política" representativa de los diferentes sectores que forman la sociedad no se improvisa.

Necesita un largo período de formación. La democracia se aprende ejerciéndola, y la tragedia española es que nunca se le ha dado tiempo para ello. Los periodos liberales en el siglo pasado eran muy cortos: se contaban, en general, por bienios. La República de 1873 ni a un bienio llegó, y la de 1931 sufrió un primer colapso en 1934 y cayó definitivamente en 1939. después de la tragedia de 1936. Dos años, tres años; paco más.

No existen en España todavía los organismos equivalentes a aquellas instituciones que forman la "clase política" que corresponde a cada situación histórica. Todo se andará y se seguirán aquí, aunque sea por mimetismo, las mismas prácticas políticas corrientes en los países mas avanzados de nuestro mundo occidental.

Desde este ángulo, pues, hay que considerar esta "avalancha" electoral, que muchos interpretan como un factor negativo del proceso histórico actual en España. No hay. pues, por qué alarmarse. Sobre la masa de los pretendientes iniciales se producirá un proceso de decantación y el grano se irá lenta e implacablemente separando de la paja. Se irá formando la nueva clase política que necesita el país y que responde a su necesidad histórica. De una cosa podemos estar seguros, y esto, de momento, ya es suficiente: los que finalmente s_algan elegidos tendrán una autoridad mora] infinitamente superior a los que en el pasado dieron nombrados con el dedo."

 

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