Autor: Pablo, F. L. De. 
   Necesidad de un compromiso UCD-PSOE     
 
 Ya.    26/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

SEMANA POLÍTICA

Necesidad de un compromiso UCD-PSOE

En el orden social, el programo económico de la UCD se diferencia poco del que se conoce del PSOE

Parece asegurada la unidad y disciplina parlamentaria del Centro

La reforma de la Administración, piedra de toque para el compromiso de Jas diferentes fuerzas políticas

MADRID. (Crónica política de Logos, por F. L. de Pablo.)

Tres son las cuestiones basicas en las que se esfuerza Suárez en este fin de semana, decisivo para la formación de su primer gabinete tras las elecciones. En primer lugar, asegurar la unidad y disciplina parlamentaria del Centro, lo que ya parece conseguido con la firma por todos tos partidos que integrara la Unión, del contrato o compromiso de legislatura que regulará la actúacion del grupo parlamentario del Centro, hasta tanto las nuevas Cámaras se doten de su propio reglamento y se haya de adaptar e1 mismo,

COMPROMISO ECONÓMICO

En segundo lugar, el presidente tiene que comprometer a la izquierda a que colabore en la pronta superación de la segunda fase de la reforma constitucional mediante un pacto o compromiso sobre ías lineas d« acción económica y social. La UCD tiene un programa económico que, «n el orden social, se diferencia poco del que hasta ahora conocemos del PSOE. Pero si las dos opciones mayoritarias -emprenden una guerrilla para ver quién se lleva de calle a las masas, no sólo sería imposible trabajar pon sosiego la reforma constitucional, sino que se agravaría la criéis económica. Deben «sotarse cuantos esfuerzos sean necesarios para ilegar a un entendimiento mínimo, en «1 plano económico, entre 1» mayoría y la oposición.

Ayer mismo surgió un tema para el acuerdo, el de ta reforma Administrativa. Cierto que en todo régimen democrático, el ejecutivo de turno debe disponer d« una máquina admatnistrativa íle-xibie, adaptada al programa de Gobierno que piense desarrollar. Pero una reforma tan en profundidad como la que requiere nuestra anquilosada Administración tiene que ser un compromiso entre las diferentes fuerzas políticas para que ni los funcionarios, ni la eficacia de su trabajo, puedan verse afectadas cada vez que haya un cambio de administradores. Así lo ha entendido el presidente Suárez al anunciar que la reforma seria "corta y barata".

A LA CONQUISTA DEL FUNClONARIADO

Que los departamentos se llamen de uno u otro modo es lo de menos, Lo importante es que respondan a unas funciones claramente delimitadas, que Jos cuerpos de funcionarios que las sirven no se vean sometidos a los cambios políticos y que desaparezca la sensación de interinidad en que gran parte de la Administración española está viviendo, como el resto del país, desde hace varios años. Dos medidas contribuirán a ello: funcionalizar los niveles de directores generales hacia abajo y eliminar el "numerus clausus", abriendo todos los cuerpos de la Administración a las masas juveniles especializadas.

Hay un peligro cierto para la alternativa gubernamental, y es que la mayor parte de la Administración más joven es da ideas socialistas, por lo que tiene que ganársela en esta reforma administrativa que el gabinete estudia y remata en este fin de semana. El PSOE conoce esta circunstancia, y por eso reclama que ia reforma deben discutirla las Cortes. Esta cuestión, con algún compromiso sobre temas económicos a cambio de otros en el plano político, es probable presente Felipe González en su entrevista del lunes con Suárez.

Ambos líderes son conscientes del sentido del voto que han recibido, que debe moderar su actuación. Suárez ya lo ha demostrado, comenzando por disciplinar a sus huestes del centro; algunas de las cuales parecen ignorar que ha sido el presidente el que ha obtenido los votos. Por su parte, Felipe González también comienza a actuar como el jefe indiscutible de la alternativa de poder que es ya e! socialismo.

Pero, ¡ojo!, que no siga diciendo que todo el electorado que le votó es socialista. Ni Felipe tiene todos los votos socialistas, ni Suárez todos los votos de la derecha. Ambos se repartieron esa gran masa pragmática y apolítica de loa indecisos, que podrá inclinar el resultado de las urnas casi siempre, según el comportamiento anterior de las diferentes opciones.

OPOSICIÓN CONSTRUCTIVA

Si Felipe se compromete a moderar la calle, mientras se supera la crisis económica, o por lo menos se la ataca de frente, ya que no es cierto que Suárez está dispuesto a olvidar 1» economía,, la alternativa socialista puede ir captando votos seguros de esas crecientes masas de electorado que se identifican con la etiqueta socialdemócrata que intenta "vender" la UCD, y que, si el PSOE la asumiera, se la arrebataría de las manos.

La moderación electoral de qu« hicieron gala e! PSOE y el PCE tienen que traducirla en hechos si ambos partidos aspiran a mantener la buena posición parlamentaria que han logrado. Aunque ninguno de esos dos partido» entrará en ei Gobierno, su crítica constructiva y realista sería suficiente para que la reforma constitucional se abordara con serenidad, planteando todos los problemas que sean necesarios, pero sabiendo que aunque fue hurtada a los medios informativos, para que nadie comerciara con ella, es real la imagen de la España integrada que suponía la presencia complacida de los más destacados líderes de la izquierda en la recepción que a n t eayer ofreció Su Majestad con motivo de su onomástica.

No son gestos vacíos ver a la Guardia Real presentar sus respetos al líder de la oposición, o contemplar al Rey saludando ~á un comunista. La mayoría de los españoles hubieran querido ver esas imágenes de la "España vertebrada y r « c onciiiada", aunque no necesiten reconciliarse, porque esa mayoría ni se habían ofendido, ni podían, sin romper el ritmo de la historia, asumir las rencillas y ofensas que enfrentaron a sus padres.

ACUERDOS BÁSICOS

La próxima semana tendremos nuevo Gobierno. Si será a no -posible un Gobierno de coalición es tema que el lunes se decidirá en la -entrevista S u á r e z-Gonaález. Pero aunque se confirmen las hipótesis que descartan ese Gobierno de coalición, bastaría un mínimo compromiso entre am´bos líderes sobre varios puntos ala-ve para qu« el pa* pudiera «¡bordar, sin preocupaciones excesivas, el esfuerao de solidaridad que tiene que hacer para superar la crisia económica. Esos acuerdos básicos, que

constituyen el tercer tipo de pre-ocupa-ciones de Suárez de las qua hablamos al principio, pueden referirse a que la oposición acepta no movilizar la calle, a no plan-rear cuestiones que—como la d* la forma de Estado—están fuera de la discusión constitucional e incluso del sentido del voto, qu« ha contribuido al fortalecimiento d« la oposición, y, por último, a que las elecciones municiptil-ss si» aplacen hasta después de la fe-´ forma constitucional. De no alcanzarse un acuerdo mínimo sobre estos tres puntos, la clase política no habría sabido interpretar al electorado y podría poneree en peligro la balbuciente da* mooracia española.

 

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