Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Cortes. 
 Debate sobre la capacidad sindical de veto en materia de convenios     
 
 Informaciones.    08/11/1973.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

CORTES

Débate sobre la capacidad sindical de veto en materia de convenios

Por Lorenzo CONTRERAS

MADRID, 8.—La iniciativa, mediante propuesta razonada, para establecer o revisar un convenio colectivo corresponderá a las representaciones sindicales, tanto de trabajadores y técnicos como de empresarios, en el ámbito sectorial y territorial correspondiente. En los convenios colectivos de empresa serán parte el empresario o sus representantes legales y los vocales del Jurado, éstos respecto de los centros de trabajo en que esté constituido, así como los enlaces sindicales en los centros de trabajo donde no exista Jurado. La Organización Sindical autorizará o denegará la iniciación de las negociaciones mediante resolución razonada. La resolución denegatoria será recurrible con arreglo a las disposiciones que regulan el régimen jurídico sindical.

Varias horas necesitaron ayer los procuradores para alumbrar, en el seno de la comisión de Trabajo de las Cortes, las normas reproducidas más arriba. Se discutía el párrafo primero del artículo séptimo del proyecto de ley de convenios colectivos sindicales de trabajo, un proyecto que don Salvador Serrats consideró ayer de «gran importancia interior y exterior».

FUERZAS AJENAS A LA ORGANIZACIÓN

Los procuradores señores Escudero Rueda y Henríquez Fernández pretendían se estableciese en la ley la procedencia de promover convenios cuando así lo soliciten las dos terceras partes de los trabajadores de una empresa. El señor Merino pretendía «socializar» un poco esta capacidad de promoción o iniciativa. La ponencia le recordó que los jurados son elegidos precisamente por los enlaces, y además le dio esta explicación: «Se trata de evitar que fuerzas ajenas a la Organización Sindical se nos introduzcan en la negociación de los convenios.»

Precisamente al discutirse el tema de los recursos contra las denegaciones de iniciación de convenios, el señor Escudero reclamó para las partes una soberanía, tratando de eliminar en este campo voluntarista la imperatividad de la Organización Sindical. «Aquí, en este artículo —diría el señor Escudero—, se va a definir la comisión de Trabajo sobre la importante cuestión de si hay o no confianza entre empleadores y trabajadores a la hora de convenir y si hay o no algo ajeno a estos intereses de unos y de otros.»

El señor Moya Clúa, representante sindical social, reclamó entonces el respeto de las reglas del juego. Nada de soberanía directa de la parte laboral, como no sea a través de los elegidos por sus compañeros de trabajo, que deben ser los depositarios de la confianza para negociar.

El señor Morales Rico señaló un peligro en el juego de autorizaciones y denegaciones: las maniobras dilatorias. Propuso, sin éxito, que el Tribunal Central de Amparo conozca en primera y única instancia, a través de procedimiento sumario, de tales cuestiones.

LA ORGANIZACIÓN SINDICAL, ¿MANDO POLÍTICO

Otro procurador «social», e] señor Fugardo, hizo la radiografía de la discusión. A su juicio, la ponencia estimaba que la Organización Sindical no es «elemento político», mientras el señor Escudero entendía que es sustancialmente «mando político». «Si aquí no sabemos resolver esta discrepancia —preguntaba—, ¿qué no será en la calle?»

Al señor Escudero le salió al final el contradictor cualificado. En efecto, don Melitino García Carrero, presidente del Sindicato Nacional del Vidrio, vino a decir que la cuestión planteada era y es en realidad transparente. «La Organización Sindical —subrayó con énfasis— es lo que dice el artículo 32 dé la ley Sindical. No es lo que aquí se ha llamado "la línea política", sino el todo, el conjunto, el complejo que abarca en cuanto tal Organización de empresarios, trabajadores y técnicos. No puede ni debe confundirse a la Organización Sindical con ninguna clase de apéndice gubernativo.»

El procurador «social» señor Alvarez Molina, consejero del Reino, iba a hablar, pero renunció. «Renuncio —aclaró—, porque todo lo que yo hubiese podido decir lo ha dicho, y muy bien por cierto, el señor Melitino.»

La ponencia mantuvo el texto, que fue aprobado con los votos en contra de los señores Escudero y Gómez Escolar.

 

< Volver