Satisfacción en los medios oficiales por la creación del Consejo General de Cataluña. 
 Críticas de la oposición catalana: "Es la concesión máxima de un Gobierno de transición"     
 
 Informaciones.    21/02/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

SATISFACCIÓN EN LOS MEDIOS OFICIALES POR LA CREACIÓN DEL CONSEJO GENERAL DE CATALUÑA

Críticas de la oposición catalana: «Es k concesión máxima de un Gobierno de transición))

BARCELONA, 21 {INFORMACIONES, por Margarita Sáenz-Díes).

SIN tiempo todavía -pora que se haya producido una reflexión colectiva por parte de los ór&anos directivos de Jos partidos políticos, comienzan a conocerse aquí las primeras reacciones a la decisión gubernamental de crear el Consejo General de Cataluña, según lo acordado en el Consejo de ministros del pasado viernes.

Hasta el momento puede afirmarse que el paso dado por el Gobierno sobre la ins-titucionalización de la región catalana ha encontrado ecos favorables solamente en los presidentes de las Diputaciones de las cuatro provincias, mientras que entre los líderes políticos, y no sólo los de la oposición, se han dado ya actitudes critican; más o menos acentuadas.

SI real decreto, que ha sido fruto de los estudios de la comisión encargada de proponer un régimen especia! para Cataluña, instituida en la etapa ministerial de don Manuel Fraga Iribarne, prevé que se integren en este Consejo General tres representantes de cada una de las Diputaciones catalanas, más los senadores y diputados que salgan elegidos por Cataluña en las elecciones legislativas de la próxima primavera. En el plazo de un año, después de su constitución, el nuevo Consejo General deberá tener ultimado un proyecto de Estatuto para la región catalana, sobre el que se pronunciarán las Cortes Españolas, Que, según ha adelantado e] presidente de la Diputación de Barcelona, señor Samaranch será el Estatuto de 1977,

Como se sabe; la. oposición catalana, desde la derecha liberal hasta la, extrema izquierda, viene

reclamando, primero en voz baja, cuando las circunstancias no permitían otea cosa y luego en alto, la reinstauración de las instituciones autonómicas de Cataluña-Gobierno de la. Generalidad, Parlamento. Tribunal de Casación; etc- contenidas en el famoso Estatuto de 1932, que fue aprobado por las Cortes de la República y derogado posteriormente en el segundo año de guerra civil.

Por ello, tal como ha recordado el prestigioso político demócrata cristiano don Antón Canyellas, que le parece positivo el paso desde, una pesrpectiva institucional,"´la nueva normativa se encuentra muy alejada de los planteamientos mínimos, como son el retorno de la Generalidad antes de las elecciones", y aunque parece un gesto inicial, pero concreto "en una línea de rectificación de la política represiva seguida en decenios pasados", según se afirma en el editorial del matutino propiedad de don Jordi Pujol, existe el temor Qe que pudiera tratarse sólo "de un gesto de buena voluntad, de una hábil respuesta denegatoria a las reivindicaciones, de una operación para propiciar, de alguna manera, una fórmula de compromiso", tal como apunta también el editorialista de "El Correo Catalán".

Don Santiago Udina Martorell hombre vinculado estrechamente al régimen anterior, aunque ahora, desde su puesto de. presidente de Unión Catalana, insiste en marcar distancias con el grupo encuadrado en Alianza Papular, ha sido especialmente tajante 5 hasta despectivo en sus comentarios. Para el señor Udina Martorell, el acuerdo tomado en el último Consejo de ministros tiene un poro valor simbólico e intranscendente, mientras que para el Partido Socialista de Cataluña (Congrés) es un simple sucedáneo que no resuelve «los planteamientos últimos ni mínimos en torno a Cataluña».

El sucesor de don Josep Pallach en la dirección del Partido Socialista (ex Reagrupament), de ideología socialdemócrata. considera que lo legal sigue siendo la Generalidad. Por su parte, uno de los dirigentes de Izquierda Republicana —también de ideología socialdemócrata— se muestra notablemente critico al afirmar que «es una maniobra que atenta a los derechos de Cataluña que se merece, después de cuarenta años de dieta política, no tener un régimen especial, «sino sentarse a la mesa junto con los demás pueblos libres y democráticos de España y de Europa»

Finalmente, cabe destacar a] respecto el criterio de los comunistas catalanes (P.S.U.C.), que opinan, según las declaraciones de uno de lo& miembros del Comité Central, que tos problemas de Cataluña «han de ser resueltos, en primer lugar, por el pueblo catalán, que tiene un punto de partida muy claro: el estatuto de 1932».

A lo largo de ia semana que comienza, en la que podrían iniciarse las negociaciones sobre las nacionalidades, se producirán a buen seguro nuevas tomas de postura en torno a la creación del Consejo General de Cataluña. No obstante, los observadores políticos, en un primer análisis de la situación, no han dejado de observar la coincidencia. El acuerdo del Consejo de ministros podría ser una muestra de buena voluntad we inaugurara unas conversaciones entre el Gobierno y la oposición sobre un tema hacia el que parece existe una general hipersensibilidad, o bien se presentaría como la máxima concesión que puede hacer un Gobierno de transición, trasladando la resolución del problema a las Cortes que surjan en junio de las urnas. A decir verdad, se sospecha, aun en los círculos más optimistas, que la segunda alternativa tiene mayores probabilidades de convertirse en realidad.

21 de febrero de 1977

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