Autor: Páez, Cristóbal. 
   Malabarismos     
 
 Arriba.    22/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

MALABARISMOS

CUANDO a última hora de la tarde de hoy el Ministro de Hacienda, señor Carfies, descorra el velo de las medidas económicas, adoptadas tras largos meses de gestación por el Gobierno, los sectores laborales y empresariales del país conocerán cuál es el papel que se les reserva en el, a todas luces, dramático intento de eludir la tan profetizada bancarrota de nuestra economía. Esta, como denunciaba hace unos días Abel Hernández, «está en la UVI, y empieza a faltar oxígeno». Y por varias .razones. A saber: El endeudamiento español alcanza los 11.000 millones de dólares, las reservas de divisas han bajado de los 5.000 millones y la peseta se encuentra prácticamente en la antesala de una devaluación «de facto», según se desprende de su nivel de cotización en el mercado internacional.

El programa que anunciará, pormenorizándolo, el titular de Hacienda ¿será una simple operación de parcheo o, por el contrario, un programa de iniciativas de carácter sustantivo? Lo que sí se sabe ya es que el Gobierno ha decretado la movilización del sector público: 50.000 millones de pesetas en inversiones, aumento del crédito oficial en un 25 por 100, con respecto a 1976, y control del gasto público.

La semana pasada, y dentro de un clima de certidumbre acerca de la decisión ministerial de enfrentarse con el drama económico nacional, la Bolsa corrigió su rumbo bajista, y en- sólo cuatro sesiones recuperó más de cinco puntos. Puede que "la «operación Conesa» influyera decisivamente en la recuperación de la confianza de los Inversionistas. Ahora podremos verificarlo, aunque no falta quien tema el que los bolsistas se lancen por el tobogán de la realización de beneficios y el mercado de valores vuelva a tocar fondo.

A todo esto, el tema de la reforma fiscal sigue en reserva, como una auténtica «caja de los truenos». El susto de los sustos no va a salir fácilmente a la superficie. La pequeña sociedad que existe dentro de la sociedad general se sabe de memoria que con la palanca de la fiscalidad se puede mover el múr.do económico-social desde un apacible despacho del Ministerio de Hacienda: una Incruenta revolución desde arriba.

O O O

A confesión propia, los censos de las centrales sindicales españolas que se disponen a tomar el poder del mundo del trabajo son los siguientes: Comisiones Obreras (CC. OO.), cerca de 100.000 afiliados: Unión General de Trabajadores (UGT), 60.000; Unión Sindical Obrera (USO), 18.000, y Confederación Nacional del Trabajo (CNT), 20.000. Lo cual supone un total de cerca de 200.000 militantes en el conjunto sindicalista, es decir, el 2,5 por 100 del censo nacional de trabajadores por cuenta ajena.

Les queda, pues, un largo camino que recorrer a estas centrales sindicales para llegar a ese 25 por 100 de afiliados que se da en otros países europeos.

O O O

NUESTRA actual coyuntura política registra situaciones personales deliciosamente circenses. Malabaristas y transformistas realizan su trabajo frente a las ígneas candilejas del mismísimo sol. Un largo y caudaloso Jordán de la purificación cruza España de Norte a Sur y de Este o.Oeste, y resulta difícil encontrar un hueco en sus orillas, o un lugar en su lecho, para realizar la descontaminante zambullida. No se explica cómo un pueblo tan bravo en la guerra pueda caer en una tan tropical manifestación de cobardía civil. Acaso, porque en ella no participa el pueblo-pueblo, sino lo que existe de ahí para arriba.

El neocapitalismo, por ejemplo, está batiendo todas las marcas de acomodación al cambio político. Enciendes la radio o la televisión, hojeas un diario o una revista y te das de bruces con el neocapitalista de turno que se declara enérgicamente social y muy alejado de la derecha. Ha estallado la confusión. Los sucios, los contaminados, los comprometidos, son aquéllos que tuvieron un cargo oficial, desde una poltrona ministerial a un desvencijado sillón de Alcalde de pueblo; quedan limpios, inmaculados, los que, protegidamente discriminados, recibieron del Poder un permiso para abrir un Banco, o para publicar un periódico, o para importar bienes de equipo, etcétera.

Ante tanta descompostura ha saltado como un rayo la «vox populi»i «Saben que ya no pueden seguir chupando de la dictadura y ahora quieren chupar de la democracia.»

Elemental.

Cristóbal PAEZ

Martes 22 febrero 1977

 

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