Autor: Páez, Cristóbal. 
   PCE, y algo de vino     
 
 Arriba.    24/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

PCE, Y ALGO DE VINO

EL Ministerio de !a Gobernación, como es bien sabido, ha suspendido la inscripción del Partido Comunista de España en el Registro de Asociaciones, pues «teniendo en cuenta los antecedentes y fines que concurren en la citado asociación, se deduce la existencia de razones bastantes para presumir la concurrencia de ilicitud penal». Los correspondientes papeles han sido remitidos al Tribunal Supremo, el cual decidirá sobre la legalización del PCE en el plazo de treinta días.

Si la resolución de nuestro más alto Tribunal fuera negativa, los comunistas españoles perderían lo que el

Poder les ha regalado, la tolerancia para actuar a la luz pública, y se verían forzados a regresar a la clandestinidad. Esta ha sido siempre generosa con el PCE y le ha dado rentas más altas que a cualesquiera de los demás grupos políticos que han estado en la zona umbrática.

LA totalidad de los par. tidos de izquierda, excepto e! PSOE histórico, más los de derechas que pertenecen a la llamada oposición democrática, han hecho bandera de la legalización de las huestes de don Santiago Carrillo. Dicha postura es aceptada por los partidos del centro, o derecha vergonzante, por estimarla ajustada a pragmatismo y homologada con Europa occidental, datos que por su gran peso específico no hay que perder de vista.

Al Supremo nadie se puede tomar la libertad de pedirle que juzgue con criterios políticos. Los magistrados, la sola, actuarán y decidirán conforme a derecho. Y si la legalización del PCE quedara positivamente despejada, deber de todos es aceptarla y respetarla.

Como nadie ignora, el temo comporta riesgos. Pora empezar, el PCE, siguiendo la línea del francés y e! italiano, se beneficiaría de las sustanciosas comisiones del comercio de importación con los países del Este. Tendríamos, pues, la facción política mejor asistida, millonario, y. por tanto, con mayor capacidad de financiación de sus actividades proselitistas. El socialismo-marxista español lo iba a pasar muy mal, tal y como sucede en la Europa del sur. Mas el comunismo no deja de ser, sin embargo, el principal factor de corrección del sistema capitalista, cuya voracidad es manifiesto y altamente turbadora del equilibrio social deseable

HA comenzado a caer una tormenta de chuzos de punta sóbrelas medidas económicas dadas a c o n o c er pormenorizada-mente por el Ministerio de Hacienda. Fugaces han sido, pues, los efectos de ia «Operación Conesa», en lo que se refiere a la Bolsa. El público esperaba que el Gobierno le ofreciera un pequeño frasco de árnica o una resolutiva intervención quirúrgica sin anestesio, y se ha visto sorprendido, primero, por un discurso excelentemente pensado y pronunciado por el señor Carriles, y, luego, por un centón de medidas, cuyo desarrollo equivale a un «Iargo me las fiáis». La Bolsa, en cuanto primar registro digno de tener en cuenta, ha puesto a funcionar los timbres de alarma. Lo baja de ayer —dicen los expertos— es la resultante de una falta de confianza en et grueso «paquete» entregado, vía Prenso, al país en el caserón del Tesoro.

La gente esperaba que se le diera una voz de mando imperativa (firmes, marchen, media vuelta...) para saber o qué atenerse. Y no la ha oído por ninguna parte. Lo social no avanza en (a maniobro de apretarse el cinturón, y el dinero prosigue la retirada, su retirada, a toda pastilla. De la economía, a este paso, puede que alguien diga mañana: «Imposible la habéis dejado para vos » para mí.»

El país, sin duda, está por encima de la clase política establecida y de lo clase político ascendente, en expectación de destino. Pero Tierno Salvan, justo es reconocerlo, dio la primera voz de alerta: «Estamos embriagados de política.» Están ellos, la casi totalidad de los líderes, con la gran tajado. Y el Señor Dios, en contraste, avisa que te aviso, próximo ya o abrir las cósmicas espitas del diluvio para que caigamos en la cuento de sus cía-rinazos de atención, desoídos o desacatados.

Habrá que explicarle a los políticos que si el Cielo se ha puesto a llorar o moco tendido, como nunca, sobre la sequiza y áspera España, no lo es tanto para que recojamos la primera gran cosecha de la predemocracia. cuanto para que le echemos agua al vino. A ese vino qu9 hace estragos en las cabezas más visibles de España.

Cristóbal PAEZ

Jueves 24 febrero 1977

 

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