Autor: Algañaraz, Julio. 
 Italia. 
 Eurocomunismo: Orígenes y desarrollo (I)     
 
 Diario 16.    03/03/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Italia

Eurocomunismo: Orígenes y desarrollo (I)

Julio Algañaraz

ROMA, 3 — El eurocomu-nismo es un fenómeno político que en la reunión cumbre tripartita de Madrid adquiere evidencia física, aunque no entidad. Sus propios protagonistas italianos, franceses y españoles rechazan cualquier definición que los convierta en un "movimiento". Y, sin embargo, el euro-comunismo está ahí y ha llegado para quedarse.

La cumbre madrileña concluye el ciclo de nacimiento institucional del eurocomu-nismo, gestado primero en las experiencias comunes, aunque disímiles de loa tres "pe" y alumbrado vertiginosamente en los últimos dos años a través de documentos y encuentros bilaterales.

Ha sido el Partido Comunista italiano el mayor de occidente (1.800.000 afiliados, 12.600.000 votos en las últimas elecciones), el eje de este desarrollo. Encuentro entre los "pe" italiano y español en Livorno, en Julio de 1975. "Cumbre" ítalo-franceses de Boma, en noviembre de ese año. Gran mitin conjunto Berlinguer-Marenáis, el 3 de Junio de 1976, en París. Encuentros ítalo-españoles en Boma, en septiembre último, con motivo de la reunión del comité central del Partido Comunista Español.

Vía democrática

De los discursos, declaraciones y documentos que resultaron de aquellas reuniones —además de la línea general de los tres "pe"— emergen las convergencias básicas. Según Berlinguer se trata "de la afirmación de los valorea de las libertades personales y colectivas y su. garantía, de los principios del carácter laico, no ideológico, del Estado y de su articulación democrática, de la pluralidad de los partidoíi y de la posibilidad de alternarse de las mayorías de Gobierno, de la autonomía sindical, de expresión, etc." (30 de Junio 1976, discurso ante la conferencia comunista panaeuropea de Berlín Este).

El líder francés Georges Marcháis agrega: "Es la convicción profunda de que fuera de la vía democrática no es posible el socialismo en nuestros países."

A estas declaraciones abiertamente socialdemócra tas —término que irrita profundamente a los eurocomunistas, aunque se trate de la misma ecuación que enarbolaron hace sesenta o setenta años los grandes "renegados" como Bernstein, Kautsky y otros— se agregan las comunes promesas en sus respectivos países de que la evolución hacia el socialismo es compatible con el desarrollo de la iniciativa privada.

 

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